FICHA TÉCNICA



Título obra Águila real

Autoría Hugo Argüelles

Dirección Maricela Lara

Elenco Angélica Aragón, Aurora Alonso

Escenografía Jarmila Maserova

Espacios teatrales Teatro Diego Rivera

Referencia Bruno Bert, “Seguimos en la búsqueda del tesoro”, en Tiempo Libre, 29 octubre 1992, p. 31.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Seguimos en la búsqueda del tesoro

Bruno Bert

Un doble marco rodea el estreno de la obra Águila Real de Hugo Arguelles, que ahora ha entrado en temporada en el teatro Diego Rivera: el del Quinto Centenario por un lado, y por otro el homenaje a su autor en sus 35 años como dramaturgo.

En ella, Arguelles regresa al tema de los orígenes y evoca la figura poco conocida de Isabel Moctezuma, emparentada como hija y esposa de los últimos tres gobernantes aztecas, violada por Cortés y vuelta a maridar sucesivamente con tres de sus capitanes. La acción sucede hacia 1540, invocando incluso la figura de la Malinche casi como una contracara de Isabel. El tema fundamental del trabajo es la leyenda del supuesto tesoro de Moctezuma, transformado aquí en el "oro del espíritu", en la cultura indígena que habrá de transmitirse para fundar la nueva raza naciente.

Se trata de una obra peculiar que conserva las características básicas de todo el teatro de Arguelles: su minuciosidad, su erudición, sus excesos verbalizantes, su barroquismo, su poco de morbo —las escenas reales de la conquista lo contienen en abundancia—, y ese mezclar lo particular y lo general, dando grandeza a lo primero y sembrando sombras y pasiones en lo segundo... El juego, en fin, de contradicciones, que hace tan peculiar su trabajo, más allá de las preferencias circunstanciales.

Esta obra en particular recuerda por momentos las estructuras poético-teatrales que manejara por ejemplo T.S. Eliot (tan distinto a Arguelles en otros aspectos), con el valor que les otorga a los monólogos dramáticos y ese juego de vocablos que le es tan característico, más la monumentalidad casi hierática de la obra, que la vuelve de difícil acceso para un director que no sea más que talentoso.

Y así, la riqueza de propuesta y la frondosidad literaria de Águila Real se vuelve un material excesivo para Marisela Lara, la responsable de este montaje, que no encuentra un equivalente visual pertinente y que da en una humilde ilustración de las tesis del autor. Esto, a pesar de contar con una interesante escenografía de Jarmila Maserova, a base de telas que van resignificando a gritos la utilización de lo que de sugestivo tienen.

La grandiosidad (grandes picos profundas simas) del espacio y la palabra no halla pobladores, y resta como un deambulatorio donde resuenan voces ajenas sobre cuerpos desaprovechados en sus posibilidades dramáticas. Apenas Angélica Aragón alcanza alguna proporción con la propuesta en el papel de Isabel, pero no cuenta con la creatividad de un director que aprovechara en formas la capacidad que posee. Otros transcurren simplemente, y en algunos hasta resulta excesivamente llamativa su incapacidad actoral.

Acompaña el trabajo un ballet con vestimentas y temas de reminiscencias prehispánicas. Interesante también, pero peligrosamente cercano a la fácil ilustración folclórica que tantas veces hemos visto en aquellos que no son capaces de superar el primer y más primitivo estadio en su legítimo intento de rescatar las raíces de nuestra cultura.

Maestro Arguelles, un texto puede ser retomado muchas veces, hasta encontrar la justa coincidencia con un director. Esperaremos.