FICHA TÉCNICA



Título obra Teatro

Autoría William Somerset Maugham

Elenco Blanca de Castejón

Grupos y compañías Actores del Instituto Cinematográfico de México

Espacios teatrales Teatro Latino

Notas Semblanza de William Somerset Maugham y las representaciones de sus obras teatrales con motivo del estreno de su obra Teatro en el Instituto Cinematográfico de México

Referencia Armando de Maria y Campos, “Sobre William Somerset Maugham y su teatro. Desde Lady Frederick hasta Julia Lambert. Extraordinaria interpretación de Blanca Castejón. II.”, en Novedades, 28 junio 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Sobre William Somerset Maugham y su teatro. Desde Lady Frederick hasta Julia Lambert. Extraordinaria interpretación de Blanca de Castejón. II.

Armando de Maria y Campos

Después del estreno de Hombre de honor (1903) Somerset Maugham no apareció como comediógrafo hasta que subió a escena su magnífica comedia Lady Frederick, el año 1907. Esta comedia lo hizo popular en Europa, y muy especialmente en España y en la América española, porque la actriz que la estrenó en Madrid, diez años después de su estreno en Londres, Irene López Heredia, logró una creación de la protagonista e hizo de esta obra la indispensable para presentarse en cualquier sitio. En México la conocimos –me refiero lo mismo a la obra que a la actriz– en 1922. La segunda obra de Somerset Maugham fue Jack Straw –¿Juan de paja?–. Con el título de El archiduque y el caballero la representó en alguna temporada en el Bellas Artes nuestro entonces gran actor Fernando Soler; fue en 1934, en versión que especialmente para el comediante de Coahuila hice en unión de José Manuel Ramos.

Mixtas de comedia frívola y de melodrama amable, las piezas de Somerset Maugham se adaptan a intérpretes que posean flexibilidad y gustan a públicos, si refinados, poco exigentes. A las citadas siguieron Mrs. Dot (1908), Hombre y esposa –también titulada Penélope– (1909), Smith (1909), El décimo hombre (1910), Panes y peces (1911) y La tierra de promisión (1914). La primera Guerra Mundial interrumpió la labor creadora de Somerset Maugham, particularmente la teatral; ya tenía un lugar en el gusto del público, que encontraba en las obras de este autor nada más que teatro; nada menos, tampoco. Buen teatro el de Somerset Maugham, que daba al público lo que anhelaba o esperaba, pero con dignidad de autor responsable; y amenidad, gracia y ligereza.

Reanudó su producción en 1919 con Hogar y hermosura en que, burla burlando, satiriza la fabricación de pruebas para casos de divorcio. No escapó su teatro al tema de la guerra y sus consecuencias. ¿Puede seguir creyendo en la providencia un hombre que ha padecido injurias corporales y espirituales en medio de los horrores de la guerra? De esta pregunta nació su comedia El desconocido (1920). Volvió a su tema favorito –los asuntos y caracteres comunes en el teatro–, con El círculo (1923) y en seguida intentó la novela escénica melodramática, con La mujer del César (1922), que conocimos en México durante la última temporada que como actriz profesional realizó Clementina Otero. En esta línea de piezas Somerset Maugham logró en seguida triunfos perdurables: Nuestros superiores (1923) y La esposa constante (1926), esta última también representada en México durante la temporada, o la siguiente tal vez, en que se representó La mujer del César. Tipo de apasionante melodrama es La llama sagrada –también conocida en México, representada por Virginia Fábregas– (1928), en la que con indudable habilidad se trata de un problema de eutanasia. Pieza de tipo realista es El que gana su pan (1930). Dejó de ser un autor amable, condescendiente, con sus piezas Por servicios prestados (1932) y Sheppey (1933), en las que Maugham, escéptico, dijo al mundo lo poco en que lo tenía. Sin embargo, no decepcionaron estas piezas porque Somerset Maugham es un maestro en el trazo, en la ejecución y en el bordado arquitectónico de sus piezas de teatro, de sus novelas difundidísimas en todo el mundo de habla inglesa, y, por reflejo natural, entre españoles y americanos, alemanes y franceses. El mismo escritor vertió al teatro su novela Lluvia –como otras muchas producciones de él, de teatro y de relato, llevadas a la pantalla–, aventura literaria que también ha tentado a otros escritores.

Motivan estas líneas el estreno en México de su pieza en tres actos y varios cuadros Theatre, estrenada en México, en el teatro Latino –24 de junio– por alumnos del Instituto Cinematográfico, con la excelentísima comedianta Blanca de Castejón –actriz huésped en esta temporada– en la protagonista de esta deliciosa comedia, que antes fue novela con el mismo título de Teatro y que una editorial catalana publicó con el de La otra comedia. Somerset Maugham escribió hace muchos años esta novela, que no sé por qué razones tardó en publicarse; tiempo después él mismo hizo la versión teatral, o, mejor dicho, una nueva pieza de teatro con la misma heroína de su novela –la actriz imaginaria Julia Lambert–, sus principales personajes –Miguel, su primer actor, director y marido; lord Temperley, su amante platónico constante; Dolly, asociada a su marido y en la pieza de teatro enamorada de él; la joven actriz Avis; su hijo de ambos grandes actores, Rogelio, y sus criados–, y con algunos episodios del relato novelesco, y muchos que no aparecen en la novela, y que hacen de la comedia una obra distinta, nueva, deliciosa.

"Entre el estreno de mi primera y última obra de teatro –ha explicado Somerset Maugham– hay un intervalo de treinta años, y durante ese tiempo he convivido constantemente con un considerable número de actrices. Y Julia Lambert no es el retrato de ninguna. Con un rasgo tomado de aquí y otro de allá, he tratado de crear un ser humano. Y como la seducción de las exquisitas criaturas de carne y hueso que había tratado no me afectaba gran cosa, la he arrancado de mi propia e íntima experiencia, y, por decirlo así, con cierta frialdad. Creo, sin embargo, que Julia Lambert es un ser real. Quisiera que el lector –Maugham escribe unas líneas prologales para la novela– advirtiese que aunque sus amigos la consideren una gran actriz y ella acepte codiciosamente las lisonjas, yo, hablando, por mí mismo, sólo digo que es una actriz constante, inteligente, seria y triunfadora. Ciertos críticos opinaron que Julia Lambert no era un tipo de moral muy elevada, ni muy juiciosa, ni de noble espíritu y alegaron también que se trataba de una actriz que no llegaba siquiera a ser discreta. Se me insinuó incluso que éste era también el juicio de algunas otras primeras actrices. Hasta se dio el curioso caso de que una antigua comediante, consagrada como excelente y recordada aún con motivo de sus frases hostiles y jocosas por los espectadores ya entrados en años, frases dichas singularmente a costa de sus camaradas profesionales, hiciera unas alusiones muy agresivas sobre mi persona".

Según Somerset Maugham "no ha habido grandes actrices. He tenido ocasión –continúa, y sus palabras son oportunísimas en esta crónica– de ver a casi todas las que han gozado de cierta celebridad durante el último medio siglo, y algunas estaban maravillosamente dotadas; muchas se destacaban en un determinado campo de la escena y habían terminado por acotarlo para sí mismas; otras poseían inteligencia, hermosura y atractivos, pero sólo recuerdo a una a quien sin el menor rodeo, sin la menor duda, dedicaría el calificativo de gran actriz: Eleonora Duse. Quizá lo fuera la Siddons, acaso la Rachel; lo ignoro. No llegué a ver a Sara Bernhardt sino después de haber transcurrido su época triunfal. La gloria y la peregrina leyenda que flotaba en torno de ella hacían que fuera muy difícil enjuiciarla fríamente. Con frecuencia llegaba el amaneramiento, y con la misma frecuencia vociferaba como cualquier reina del teatro. Tal vez en sus momentos inspirados fuese una actriz genial, pero yo sólo vi los atributos de su grandeza: el manto de armiño, el cetro y la corona. Es decir, vi las magníficas vestiduras del emperador de la China, pero no conseguí ver al emperador".

Gran actriz –guardando las justas proporciones– es Blanca de Castejón, intérprete en México de Julia Lambert. Pero éste es otro capítulo que aparecerá aquí mañana o pasado.