FICHA TÉCNICA



Título obra Un año con trece lunas

Autoría Rainer Werner Fassbinder

Dirección Carlos Téllez

Elenco Patricia Reyes Spíndola, Verónica Terán, Juan Carlos Beyer, Alejandro Moisés Kuri, Iván Bonilla, Patricia Pereyra

Escenografía Humberto Figueroa

Iluminación Juliana Faesler

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Bruno Bert, “Trece lunas en un fin de año”, en Tiempo Libre, 19 diciembre 1991, p. 30.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Trece lunas en un fin de año

Bruno Bert

Un material de Fassbinder siempre resulta atractivo, al menos potencialmente, para cualquiera que haya visto algunas de sus películas o leído sus propuestas críticas. No recuerdo materiales suyos para el teatro, pero eso los hace aún más atractivos para los que gustamos de la obra de este director alemán, que fuera tan fértil en la vanguardia de los setenta y que muriera no hace mucho tiempo con apenas 36 años y una filmografía de más de cuarenta películas.

Ahora, en el Foro Shakespeare, se estrenó un material suyo que tiene por nombre Un año con trece lunas, un interesante espectáculo que asume el tema de la identidad, el arraigo y la afectividad. Maneja una trama que pudiera corresponder al folletín o tal vez a una ópera rock, para en realidad bucear sin dramatismos bajo la piel de la aparente triunfalidad alemana, hallando allí todo un sentido del fracaso y el abandono donde el hombre pierde la brújula de sus valores, justo al comienzo de cualquier triunfo social. Se trata, claro, de una vuelta de tuerca sobre el área las culturas urbanas, tema ya manejado por el mismo Fassbinder en otras oportunidades, utilizando aquí el espacio asfixiante de una moderna estación de Metro en la ciudad de Frankfurt.

Así, escenográficamente, lo primero que vemos es ese rectángulo de tonos oscuros y líneas funcionales, que bien podría corresponder a una de las estaciones de nuestra ciudad, aunque más mórbida por el tratamiento de luces que le impone Juliana Faesler. Se trata de un diseño de Humberto Figueroa, muy acertado en su propuesta, muy efectivo para el tipo de montaje que maneja Carlos Téllez como director. Allí veremos desarrollarse una narración a varias voces, ensambladas a veces por una música pesada, donde cinco actores asumen diversos personajes que cuentan, enlazando imágenes, lo que ya pasó, sin una sincronía entre lo narrado y las imágenes creadas en cada caso.

Nosotros iremos desentrañando poco a poco el sentido de lo que vemos y la identidad dual de esos narradores en tercera persona, que al mismo tiempo viven los distintos momentos del conflicto. Una barroca trama diseñando una historia de amor inverosímil, poblada de personajes implacables en la dualidad de víctimas y victimarios. Seres monstruosos, más allá de cualquier necesidad económica, incluso triunfadores por momentos, con los pies apoyados en las enseñanzas de los campos de concentración, de los burdeles o los orfanatos. Por supuesto, la dirección orquesta este panorama Caligariano sin estridencias melodramáticas, escapando a cualquier tentación naturalista, distanciando y golpeando al mismo tiempo en un ritmo siempre sostenido, con un excelente manejo de actores y con una clara unidad en la puesta.

Los intérpretes son dos mujeres y tres varones. Pero es en las primeras donde recae el mayor peso del trabajo: Patricia Reyes Spíndola asumiendo el protagónico y muy complejo rol de Erwin/ Elvira, con una fuerte presencia y una composición casi impecable, acompañada por Verónica Terán en tres papeles de los que destacan la de los opuestos complementarios de la monja y la prostituta, en una pintura muy fuerte, altamente comprometida y a la par de su compañera de rubro, con la que realiza ciertas escenas de dúo realmente interesantes. Los actores, bien logrados en sus trabajos pero en un tono menor, son Juan Carlos Beyer, Alejandro Moisés Kuri e Iván Bonilla.

Como vemos, se trata de un trabajo bastante redondo, atractivo por su manejo estético y polémico en la visión que propone de la realidad alemana contemporánea, que bien puede leerse con una mayor extensión de horizontes, distinta a la nuestra, más por la cultura de base y la situación tercermundista que nos toca que por los devastados valores imperantes, que también nos toca compartir. Un buen montaje para cierre de esta temporada y también para apertura de la próxima.

Patricia Pereyra y Verónica Terán en En un año con trece lunas, de Rainer Werner Fassbinder, dirección Carlos Téllez, Foro Shakespeare (Zamora 7, Condesa, 553-5244); jueves (20:30), viernes y sábado (19:30y 21:30), domingo (18:00y 20:00 horas). Fotografías de Luis Fernando Moguel.