FICHA TÉCNICA



Título obra Escarabajos

Autoría Hugo Argüelles

Dirección Enrique Rentería

Elenco Gloria Alicia Inclán, Olga Martha Dávila

Escenografía Félida Medina

Espacios teatrales Foro de La Conchita

Referencia Bruno Bert, “La familia de Hugo”, en Tiempo Libre, 18 noviembre 1991, p. 34.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La familia de Hugo

Bruno Bert

Una mujer cercana a la cincuentena ávida de su hombre a pesar de cualquier desprecio, capaz de todo a fin de no enfrentar una vejez en soledad; un hombre bordeando el estereotipo del padre autoritario, del individuo interesado casi exclusivamente por el dinero pero también temeroso de los años finales, sin la compañía de la familia, dos hijos — hombre y mujer con mucho de rebeldes, dependientes de la imagen de la madre, con una sensación de culpabilidad y frustración, compulsivos en sus actos y al parecer predestinados al fracaso; un novio tradicional, una prima simplota y solterona... provincianos (de Veracruz, claro, de tierra de Arguelles) trasladados al DF hacia fines de los cincuenta, etapa crítica para la sociedad mexicana y para la ciudad misma en su estructura y sus costumbres. Estamos en el ámbito de Escarabajos.

El tema de la familia como huerto demostrativo de los más suculentos brotes patológicos es algo frecuente en las obras de Hugo Arguelles, que con gusto incorpora a las relaciones tradicionales los tintes más oscuros que la realidad más una fértil imaginación permite. En Escarabajos, la obra que estrenó no hace mucho tiempo en el foro de la Conchita bajo la dirección de Enrique Rentería, encontramos como uno de los momentos de génesis de esta visión. Al parecer se trata de un material que tiene alrededor de treinta años, lo que nos ubica hacia fines de la década de los cincuenta o principios de los sesenta, momento en que comienza a confirmarse su nombre como el de uno de nuestros más importantes autores. Decir —como he oído que se trata de uno de sus mejores materiales me parece que es hacerle un flaco favor, ya que una afirmación de este tipo tiende a relativizar el desarrollo posterior de Arguelles que, en lo personal, me parece sumamente evidente y rico.

Es una buena obra, sólida estructuralmente, clara en su planteo y de figuras bien definidas en su trama, que además muestra, incluso por obvias referencias en su trama, que ha sido retomada y posiblemente puesta al día en su forma por el escritor antes de lanzarla a la escena, a partir del conocido pero interesante recurso del reenvío de uno de sus personajes hacia el presente, en la realización de un acto al mismo tiempo cotidiano y ritual como puede ser para un actor el maquillarse, lo que le permite ser el narrador que introduce, mantiene y cierra la obra como un recuerdo narrado. Es interesante, pero conserva una solidez, una seriedad y una abundancia (como una muchacha anterior a las grandes transformaciones formales y de valores de mediados de los sesenta) que el propio Arguelles irá estilizando con el tiempo en su abundante obra posterior, deslizándose desde el realismo hacia la fértil vertiente de la farsa y el "Goyesco", donde ciertos detalles se pierden en favor de las pinceladas más gruesas, más climáticas, personalizadoras no tanto de individuos concretos sino de especímenes sociales jugosos en deformaciones que podemos reconocer en el actual consciente o inconsciente de nuestros compatriotas.

El director asume la obra desde esa perspectiva, construyendo prácticamente un "pre-Argüelles" prolijo aunque un tanto melodramático en algunos momentos. Tímido tal vez en lo que importaba, que era el destaque social de las crisis individuales. Interesante manejo del espacio en el que Rentería encuentra una aliada en Félida Medina, que en unos pocos metros cuadrados sintetiza con mucha habilidad las necesidades que la obra propone, con una escenografía eficaz tanto en su dinámica de uso como en lo que agrega como visión de una clase en esa época.

Dentro del plantel de actores destaca Gloria Alicia Inclán, en el papel de la prima Candelaria, como lo más aireado de ese enrarecido ambiente, y Olga Martha Dávila como Elvira, la esposa sumisa y perdedora.

En definitiva, un trabajo que puede verse con placer.

Escena de Escarabajos, de Hugo Argüelles, dirección Enrique Rentería, Foro de la Conchita (Vallarta 33, Coyoacán, 554-5257); jueves (20:30); viernes y sábado (19:00 y 21:30); domingo (18-X horas).