FICHA TÉCNICA



Título obra De nota roja

Autoría Eurípides, Jean Anohuil, Ovidio e Ignacio Arriola

Notas de autoría basada en el mito griego de Medea

Dirección José Acosta

Elenco Teresa Rábago, Arturo Ríos, Rodolfo Arias

Espacios teatrales Teatro Isabelino del Centro Cultural Tecolote

Referencia Bruno Bert, “Hay nota”, en Tiempo Libre, 7 noviembre 1991, p. 35.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Hay nota

Bruno Bert

El viejo Foro Isabelino parece tener nuevos inquilinos y promete, al menos por ahora, renovar frecuentaciones teatrales allí donde durante años reinó el silencio artístico. El lugar, como muchos recordarán, tiene una interesante disposición para distintos tipos de espectáculos: se encuentra en una ubicación más que céntrica y caben en él un considerable número de espectadores, tratándose de un teatro de cámara. Claro que por el momento es frío como un congelador (aunque ésto no se mida en grados centígrados) y tal vez los equipamientos generales sean más bien un recuerdo del pasado. Tiempo al tiempo y veremos qué pasa.

Ahora se está presentando en ese lugar el segundo espectáculo de esta, su nueva época. Se llama De nota roja y está a cargo del taller del Sótano del que recordamos aquel interesante monólogo Alicia encarnado por Teresa Rábago, que le significó un premio de la crítica. Aquí la encontramos de nuevo, también dirigida por José Acosta Navas, acompañada esta vez por Arturo Ríos y Rodolfo Arias.

El material, según nos informa el programa de mano, está basado en el mito griego de Medea y utiliza textos de Eurípides, Jean Anohuil, Ovidio e Ignacio Arriola. Compone dos tiempos: el primero a partir de la invocación mágica de la originaria Medea (aunque incorpore también en este tramo los textos contemporáneos de Anohuil) que con el apoyo de un situación ritualizada, delimita un espacio que permite revivir libremente ciertas circunstancias del mito asimilándolo a personajes contemporáneos desclasados y abandonados en una vieja estación de Metro. Allí se juega con el factor tiempo, se alteran los roles y se enlazan las similitudes que constantemente amenaza desembocar en la violencia y la muerte. Elemento claro bajo cuya advocación se halla todo el trabajo, comprendiendo el encuentro y desencuentro de los personajes y sus invocaciones ancestrales.

El grupo centra el interés del espectáculo en esa violencia semicontenida que caracolea tanto en los textos como en los cuerpos, lo que significa una doble atención de parte de la dirección a fin de mantener parejo el nivel de energía, la presencia y la habilidad para encarnar el desarrollo de la trama y los estados de ánimo a través de las palabras, a pesar de ciertas oscuridades que rompen cualquier intención de lectura directa en la transportación del mito griego, como si fuera una continuación, hoy, del asesinato de aquellos hijos de Medea, la soledad, la expiación y finalmente la muerte. El trabajo corporal de los dos actores (el tercero es sólo una interesante presencia con alguna que otra acción) bordea la misma exacerbación que ya habíamos visto en Alicia, aunque aqu