FICHA TÉCNICA



Título obra El dormitorio

Dirección Gilles Maheau

Grupos y compañías Carbone 14

Referencia Bruno Bert, “Pan y circo. Adiós a las plateas vacías”, en Tiempo Libre, 8 agosto 1991, pp. 28-29.




Título obra El otoño de nuestra primavera

Autoría Rezo Gabriadze

Grupos y compañías Teatro Nacional de Marionetas

Referencia Bruno Bert, “Pan y circo. Adiós a las plateas vacías”, en Tiempo Libre, 8 agosto 1991, pp. 28-29.




Título obra Ivanov

Autoría Antón Chejov

Dirección Eric Lacascade y Guy Alloucherie

Grupos y compañías Ballatum Theatre de Francia

Referencia Bruno Bert, “Pan y circo. Adiós a las plateas vacías”, en Tiempo Libre, 8 agosto 1991, pp. 28-29.




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Referencia Electrónica


Teatro

Pan y circo
Adiós a las plateas vacías

Bruno Bert

Con estos materiales terminamos la reseña en cuanto a lo extranjero con algunas inclusiones de lo nacional; dos o tres obras de nuestro país quedarán para la semana venidera. ¡Ah! lo de las salas semivacías ha seguido invariable con la única excepción de "El dormitorio", que allí sí, trabajaron a cupo completo. ¿Será cuestión de difusión o de calidad?

EL OTOÑO DE NUESTRA PRIMAVERA

A las marionetas, en nuestro medio, solemos vincularlas a los niños y a un tratamiento un tanto superficial en donde predomina el juego y la nota alegre. Van dándose excepciones, claro, y estas se ven reforzadas con materiales que vemos de otras latitudes destinados prioritariamente a los adultos, como en este caso el Teatro Nacional de Marionetas de Rezo Gabriadze, de Georgia, una de las repúblicas que (al menos por ahora) hacen parte de la Unión Soviética. Al parecer esta es una zona de larga tradición en este arte, hasta enraizar sus orígenes en pleno medioevo. Por otro lado el grupo cuenta ya con casi diez años de funcionamiento, con un éxito notable en su trabajo.

Resulta fascinante la visión de este montaje que es necesario apreciar desde muy corta distancia y en casi absoluto silencio, ya que los objetos son de ínfimo tamaño y las voces se vierten casi en un susurro de cotidianidad. En "El otoño de nuestra primavera" se trabaja con varios escenarios simultáneos, generando un clima cercano al cine tanto en el manejo de planos como en la construcción de las secuencias, en una historia que el director presentó al público como de intención ecologista (su protagonista es un pajarillo) pero donde, además reina una visión política impregnada de un hondo pesimismo. Cada objeto es como una recreación de lo que pretende reproducir, adquiriendo de esta manera un realismo mágico la minuciosa descripción de cada ambiente, sea interno o externo, con los centenares de pequeños componentes evocados casi siempre en tonos pálidos entre los rosados y los ocres. Las épocas de los sucesos son visual y auditivamente contradictorias y abarcan varias décadas centrándose los cincuenta, jalonadas de campos de concentración, fusilamientos, juicios y miseria, en un mensaje que se revela como doble, entre la anécdota directamente narrada y la que se cuela a partir del espacio y los personajes. Una obra poética, de gran belleza, profunda intimidad y una no disimulada tristeza en su enfoque social.

IVANOV

Se trata de la primera obra de teatro escrita (o al menos la primera reconocida como propia) de Chejov, es decir que tiene alrededor de un siglo de vida. A su vez, el Ballatum Theatre de Francia, bajo la dirección de Eric Lacascade y Guy Alloucherie, andan por los diez años de trabajo como grupo en una propuesta de acceso a los textos clásicos que nos recuerda a otro conjunto del mismo origen que nos visitara en un Cervantino hace un par de años con un material de Marivaux. AI menos en lo resultados, porque las proposiciones parecen ser diferentes, incluso teniendo en cuenta lo que propone el nombre mismo de este grupo que implica una obvia referencia a un intenso trabajo corporal.

Escenario desnudo, un par de mesas, seis sillas y algunos otros pocos elementos que se disponen y redisponen constantemente, constituyen todo lo que tendrán a su disposición los actores con unas ropas a medio camino entre un vestuario neutro y una estilización extrema de lo que podría haber sugerido Chejov en su obra. Algunas imágenes interesantes, composiciones atrevidas dentro de un semiestatismo casi permanente, una tensión más ligada a lo interno que a lo estructurado expresivamente y un larguísimo deambular textual capaz de sumergir el interés de la búsqueda en un profundo tedio. El juego es entre un texto corporal y una coloración emocional de la voz que lo aleje del naturalismo acercándolo a esa intención impresionista que es propia del autor ruso. La intención señala un área de investigación que podría ser muy rica en la medida sobre todo de la abundancia de malos montajes de las obras de Chejov. Los resultados, al menos a mi entender, son más bien pobres y no carentes de un tanto de soberbia vanguardista aunque se rescaten momentos logrados y secuencias que dejan ganas de rever en laboratorio que otras posibilidades tiene el camino que el Ballatum Theatre recorre con este no demasiado afortunado "Ivanov".

EL DORMITORIO

Hasta este momento me preguntaba un poco sin ganas— que es lo que consideraba como lo mejor del festival en el área de espectáculos extranjeros. ¿Tal vez el "Fausto"? Muy bello pero con una hora de más (admito que para mí también a la obra de Goethe le "sobra" una parte). ¿Podría ser el "Ubu rey"? Interesante, indudablemente, pero con algunos lastres considerables a pesar de los hallazgos. Ahora me contesto que lo mejor que he visto es "El dormitorio", del grupo canadiense Carbone 14, dirigido por Gilles Maheu. Es un espectáculo redondo porque logra, sin pretender ni la novedad ni el barroquismo de otros elencos, una efectiva belleza, una viva transmisión de ideas y la sensación plena que deja en el espectador un re-

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sabio de placer propio de las obras que de alguna manera son compartidas.

Es una fusión de teatro-danza en donde se hallan muy equilibrados voz, música y cuerpo, aunque sea el último de estos tres factores el que más conecta en su energía con el público. Muchas de las utilizadas son rutinas de entrenamiento, o cadenas de acciones con objetos que se recombinan y significan de diversa manera según como sean presentadas. Esto es visible como lo es para el conocedor del árabe el valor conceptual de un texto aplicado en los muros de la Alahambra, lo que no deja de asombrarlo por la belleza que contiene caligráficamente. También aquí hay un dejo de nostalgia, esta vez por los sesenta, con todo lo conflictivo de ese mundo que despierta dentro de los estudiantes que pueblan oníricamente, a nivel de recuerdo, este dormitorio.

Los temas esbozados son muchos; la violencia, la represión, el humor, la religión, el sexo... pero lo importante es la vida de esos actores bailarines en una hábil fusión de lenguajes; la creatividad de ese director capaz de resignificar incansablemente esas camas que son casi el único elemento disponible; el valor creativo e integrador de la luz, que texturiza con la misma calidad que una escenografía de gran limpieza y extraordinaria eficacia. Se dice que la pintura del primer renacimiento flamenco es perfecta en cada una de sus partes pero inmadura en su expresión global. Aquí, la unidad y el todo se hallan en una perfecta integración, asumiendo el valor del rigor y de la simpleza sin ingenuidades artísticas. El carbono 14 es el que se utiliza para datar los objetos arqueológicos cuando se trata de materiales orgánicos. Excelente nombre para un grupo cuya mejor cualidad es la vida que contiene transformada en espectáculo.

BALLATA SULLA FINE DEL GIARDINO

Se trata de un grupo italiano: la Compañía del Meta-Teatro que tiene ya veinte años de existencia bajo la dirección de Pippo di Marca. Esta "Balada sobre el fin del jardín" es una adaptación muy libre de "El jardín de los cerezos" de Chejov, lo que viene a significar que este autor ruso estuvo presente dos veces en este festival de manos de europeos occidentales que lo interpretaron como mejor les cupo en gana. Eso está muy bien, lástima que si con el primero nos aburrimos con el segundo también, y en este caso con la huida de buena parte de los espectadores que hacían un ruido bastante molesto en las tablas del piso del Galeón para los que decidimos verlo hasta el final.

A decir verdad la propuesta, aunque poco interesante, no era para la fuga. Hay seriedad en la búsqueda de una lectura ideológica revolvente del original chejoviano (dos mundos que llegan a su fin, aquel preanunciando una revolución y éste, al parecer por la capa roja que esconde en su interior la bandera americana, el retardado momento de una contrarrevolución) en un montaje planeado con el rigor formal de un juego de ajedrez que contiene sí, la frialdad de toda una técnica expresiva que se desarrolló en Italia durante la década pasada y que cada vez se tiende más a dejar de lado. De hecho, en el mismo trabajo se ven como dos situaciones distintas: una forma de estructurar el espacio, y la labor de los actores que solía aplicarse sin textos literarios convencionales. Y esto con las modificaciones que ahora la incorporación de los mismos sugiere, reteniendo sin embargo su sistema básico de acciones corporales y objetales. Quiero decir que viendo este trabajo se advierte la evolución de lenguajes del grupo que sigue, si bien dentro de normas personales, el desarrollo global de los grupos de teatro en la Italia de los últimos veinte años.

LOS ESCLAVOS DE ESTAMBUL

Es una producción de la Compañía Nacional de Teatro para el Festival. Se trata de una obra de Emilio Carballido bajo la dirección de Ricardo Ramírez Carnero. Está planteada como un verdadero espectáculo a través del cual podemos trasladarnos de México a Estambul y luego a Venecia en un arco que abarca 1897 a 1927; lo que permite un centenar de trajes de muy diverso tipo, variados escenarios, abundante plantel de actores y todo cuanto la fábula propone al estilo de los cuentos orientales con moraleja incluida.

El tema es la libertad y sus caminos, no tanto en el externo sino en el interno mismo del individuo y de su capacidad para asumir la vida, con lo que ésta contenga en cuanto deseos, anhelos y ambiciones. Sin embargo resulta más rica la propuesta temática que el desarrollo formal. En la primera Carballido, con la abundancia verbal que lo caracteriza, establece toda una serie de juegos pirotécnicos en relación a la historia, al sentido de la moral y a cuanto títere cabe dentro de este retablo, apostando tal vez al exceso (el espectáculo dura unas tres horas, dividido también en tres actos) y en algunos puntos hasta con atisbos didácticos ya que de deducciones y moralejas se trata, pero aquí hay material, sentido del humor y también estructura. El montaje trata de utilizar de la mejor manera estas aportaciones de la autoría, pero carece de vuelo para sobrepasar la ilustración decorosa y naturalmente se produce una distancia considerable entre la proposición y el acto.

Jarmila Masserova, a cargo del vestuario y la escenografía, genera una serie de aparatos escénicos destinados a ambientarnos en tan distintos lugares y tiempos. Por momentos logra una síntesis que da aire al trabajo, en otro, en cambio, queda como decorativo e incluso se repite en cuanto imágenes. Tampoco es demasiado afortunada la iluminación de Arturo Nava, que habitualmente logra excelentes ambientaciones y que aquí, en cambio, no parece haber explotado todas las posibilidades que escenografía, vestuario y temas parecen sugerir. Así, también las ropas tienden a aplanarse, y si bien es claro que deben jugar a la transparencia de la fábula y no a la densidad de una historia real, quedan desprovistas de magia aunque mantengan los oropeles. Repito que lo que falta aquí es vuelo, imaginación...como si se hubieran conjurado todos los recursos que el teatro puede brindar y se los hubiera desaprovechado penosamente en un montaje que se vuelve provinciano.

La Compañía Meta-Teatro de Italia en Batalla sulla fine del Giardino, autor y director Pippa

Carbone 14 en El dormitorio espectáculo de Gilles Maheau (Fotografías de Luis Fernando Moguel).