FICHA TÉCNICA



Título obra El milagro más cruel

Autoría Sylvia Plath

Dirección Silvia Mariscal

Elenco Dora Moreno, Luz Adriana, Natalia Guadarrama, Elizabeth Ghuindi

Música Pilar Gadea

Espacios teatrales Teatro Rosario Castellanos

Referencia Bruno Bert, “El milagro más cruel”, en Tiempo Libre, 11 abril 1991, p. 35.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

El milagro más cruel

Bruno Bert

En la Sala Rosario Castellanos, de la Casa del Lago, acaba de estrenarse un espectáculo dirigido por Silvia Mariscal que tiene por nombre El milagro más cruel. Está basado en Tres mujeres, textos poéticos de Sylvia Plath, escritora que se suicidara en 1963, y halla su centro temático en la- maternidad tomando tres posiciones distintas sobre la misma situación. La primera corresponde a la mujer que se realiza a través del acto de dar a luz; la segunda significa la recepción de lo no deseado y el hecho de ceder el recién nacido en adopción y la última es la que debe decidir por el aborto. Tres mujeres que ocupan circunstancialmente el mismo espacio físico - la maternidad- pero que componen tres universo bien distintos en cuanto a la vivencia que esto implica.

Este coincidir de soledades se respeta en la puesta ya que no existen diálogos vinculatorios y es la estructura dramática del montaje y no la proposición textual la que da como resultado que ese material poético se vuelva teatral. En este caso resulta difícil apropiarse de los conceptos y las palabras; más bien nos impregnamos de un clima y puede que nos despierte la curiosidad (al menos en mi caso que no leído a Sylvia Plath) por acceder a los originales para adentrarnos en el pensamiento de una autora que supongo bastante torturada. Esta sensación se ve avalada desde el mismo título en donde no casualmente campea la palabra "cruel", pero es un clima que Silvia Mariscal maneja a partir de una oposición entre las vivencias de las actrices, que funcionan como islas incomunicadas, y el espacio cargado de los rituales asépticos y desnaturalizados que acompañan al parto de una clínica.

La escenografía e iluminación colaboran eficazmente en esta propuesta: Las paredes del escenario de la Casa del Lago están cubiertas por grandes puertas ventanas fin de siglo que dan hacia el paisaje, ya que originalmente eso era una sala y no precisamente de teatro. Así fue usada, sin ocultarlas como se hace habitualmente, ubicando parte de la acción en el externo, visible a través de los cristales. En el interior los únicos agregados son unas grandes cortinas americanas y tres camas de parto que son manipuladas a nivel casi de demostración por una enfermera y un médico con una amabilidad gélida e impersonal. Entonces, el entorno, agradable a la vista, se despersonaliza en el trato y se suma a la situación de aislamiento emocional y textual de las tres mujeres haciendo prevalecer una oposición en donde la crueldad emerge simplemente por la ausencia de calor humano, y así el acto de dar vida se vuelve paradójicamente trágico por la fría soledad que implica.

El trabajo de las actrices —Dora Moreno, Luz Adriana y Natalia Guadarrama como las tres embarazadas, más Pilar Gadea (en la música) y Elizabeth Ghuindi como la enfermera— tiene profundidad pero también algunos altibajos, que en este caso posiblemente estén más referidos al hecho de ser estreno—día siempre difícil para cualquier actor— que a la composición misma de los personajes. Es de esperar que al correr de las funciones se produzca un asentamiento que pula los actuales desniveles. Hay en ellas compromiso en el trabajo y algunas interesantes proposiciones de composición, como en el caso de la enfermera, que prácticamente no utiliza textos, pero sí una inquietante máscara facial.

El trabajo está como dividido en el antes, durante y después del parto, y son los primeros dos segmentos los que aparecen como mucho más elaborados. La última, en cambio, se ve como más precaria, con soluciones un tanto convencionales y sin pulir, elevándose un poco hacia la cercanía del final.

Se trata en definitiva de un trabajo sobre la mujer, hecho por mujeres, que comparte la clave íntima con la visión social de un hecho básico y compartido de sus vidas con imágenes interesantes y un texto capaz de inquietar a quienes comparten el espectáculo.

Escena de El milagro más cruel, de Sylvia Plath, dirección Silvia Mariscal, Teatro Rosario Castellanos de la Casa del Lago (Antiguo Bosque de Chapultepec, 553-6318); viernes (20:30); sábado y domingo (18:30 horas).