FICHA TÉCNICA



Título obra Romancero

Autoría Ramón Perelló

Elenco Juanita Valderrama, Los Xey

Música Muñoz, Quitnero, León, Quiroga y Manuel Serapi Sánchez (Niño Ricardo)

Grupos y compañías Compañía española de Juanito Valderrama

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Notas Segundo programa de la Compañía española de Juanito Valderrama

Referencia Armando de Maria y Campos, “Compañía española de Juanito Valderrama estrena en el Arbeu la serie de estampas titulada Romancero. Excelente debut de Los Xey”, en Novedades, 25 mayo 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Compañía española de Juanito Valderrama estrena en el Arbeu la serie de estampas titulada Romancero.

Excelente debut de Los Xey

Armando de Maria y Campos

El divo andaluz Juanito Valderrama ha presentado al público de México el segundo programa con el estreno del "espectáculo" –comedia y bailes– de Ramón Perelló y música de los maestros Muñoz, Quintero, León y Quiroga y "Niño Ricardo", titulado "Romancero", que es un hilo de argumento en el que se han ensartado las cuentas de varias "estampas", algunas de ellas organizadas en México para dar ocasión a las intervenciones del magnífico conjunto armónico Los Xey, de gran arraigo en nuestro público. Romancero supera como espectáculo a Los niños del jazminero y como éste da ocasión a Valderrama –y a toda su numerosa y excelente compañía– para lucir en este género de teatro, que es el preferido de quien busca en Talía española frivolidad y emoción, deleite y distracción.

El nombre del popular autor Ramón Perelló –nació en Cartagena hace menos de medio siglo y lleva más de un cuarto escribiendo para el teatro– es garantía de acierto en el gusto por el teatro folklórico, porque a Perelló se deben muchos de los más persistentes éxitos de este género, y si el público de México supiera que el autor del Romancero es el mismo de muchas de las "letras" populares en América al solo anuncio de una obra suya acudiría alegre y confiado al teatro donde se le anunciara, seguro de la calidad, inspiración y gracia del espectáculo que se le prometía. Las primeras "letras" que el público de México habrá conocido del autor de Romancero serían de fijo las canciones de la película Carmen la de Triana; aquella Los piconeros, que empieza: Ay, que me dicen que sí; ay, que me dicen que no, como a nadie en el mundo he querío, te quiero yo... ¿Quién no ha tarareado por lo bajito La bien pagá y La falsa monea y Mi jaca?... Todas son "letras" de este pescador de coplas, poeta de vena popular, autor de un libro muy estimado en Andalucía, titulado Falsete y de muchos "espectáculos" como el triunfal y luminoso Romancero entre los que recuerdo y sé que también serán presentados en México Melodías de España 1 y 2; Tablao, Bronce y Sevilla-1800. El Romancero que desde el viernes último se representa con éxito de calidad en el Arbeu, fue escrito a la medida del arte de Valderrama y estrenado por el propio extraordinario artista en el teatro Fuencarral de Madrid, en 1945 y desde entonces representado, con distintos intérpretes en números de cantes y bailes o de libro, y siempre con éxito, por Juanito Valderrama que tiene y encuentra oportunidad para lucir su arte impar y sus facultades excepcionales de cantaor y actor intérprete.

Siete versos tienes, copla,
Siete versos:
cuatro te besan la boca,
tres el pelo.

Ven a mí.
Yo te haré un vestido nuevo
bordado con los romances
de mi dulce romancero.

En Romancero se agavillan, atados con el hilo melódico del cante privilegiado de Valderrama, todos los cantes de ayer y de ahora de España el martinete, seguiriya, soleá, polo, taranta, malagueña, bulería, el mirabral, la serrana, frutos del árbol del cante, fruto y savia, y hasta la hojita más nueva de la rama: el fandanguillo.

¿Cuál será el brujo misterio
de estas coplitas de España
que ahondando en el sentimiento
se nos clavan en la entraña
como cuchillos de acero?...

Cada cante provoca una estampa, en la que se habla con gracia, se baila y ¡claro! se canta. Y cada estampa es un deleite para los sentidos.