FICHA TÉCNICA



Título obra La loca de Miramar

Notas de autoría Basado en un pasaje de la novela Noticias del Imperio de Fernando del Paso

Dirección Norma Barroso

Elenco Ivonne Ruiz

Espacios teatrales Insurgentes Sur 234

Referencia Bruno Bert, “El desvarío de Carlota”, en Tiempo Libre, 28 febrero 1991, p. 29.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

El desvarío de Carlota

Bruno Bert

Cada pueblo tiene, en el contexto de su historia, algunas mujeres particularmente atractivas, como para el teatro. Generalmente son aquellas que vivieron una circunstancia trágica y no manejaron un aspecto unívoco de heroísmo o miseria moral, sino que dieron espacio a la ambivalencia, que permite, sobre sus actos, distintas y contradictorias lecturas. La emperatriz Carlota es indudablemente una de ellas, por el fusilamiento de su esposo, el emperador Maximiliano, por la pérdida del imperio, por su locura posterior e incluso por su larga sobrevivencia, ya que murió en 1927. Fernando del Paso se aboca en su novela Noticias del imperio a esa etapa que fue breve para México pero muy significativa para los que la vivieron, sobre todo, obviamente, para los que llegaron a ser la pareja reinante.

Ya de esta obra se habían extraído materiales para un espectáculo que realizara Roberto D'Amico y Susana Alexander en el Castillo de Chapultepec, y ahora vuelve a ser utilizada para un monólogo que tiene como nombre La loca de Miramar, haciendo referencia al palacio que el emperador tenía cerca de Trieste, hoy Italia, donde se consumó la aceptación al imperio y quedó luego recluida por largo tiempo la ex emperatriz viuda y loca. Si bien no son comparativos, es interesante advertir que las concepciones de montaje son diametralmente opuestas, pues la primera recurre a la evocación de los espacios naturales de la historia, con su amplitud y el eco de un cierto boato y la segunda, por el contrario, se encierra en esa pequeña habitación subterránea, semiderruida que el año pasado sirviera a Teresa Rábago para montar Alicia, con una ambientación hecha de jirones de telas manchadas y los restos evocadores de los tronos imperiales.

Allí, bajo la dirección de Norma Barroso, Ivonne Ruiz encarna la figura fantasmal de una anciana de 86 años que deambula en los laberintos torturados de la memoria, recordando sucesos ya muy lejanos en el tiempo y, sin embargo, aún vivos y obsesivos para esa Carlota de los momentos finales. El texto desempolva un mundo muerto de reyes, nobles y papas, debatiéndose en los lazos de una aventura llena de equívocos, ambiciones y cobardías como fue la conquista de México; mezclando lo político con lo privado, con las aventuras galantes de Maximiliano. El supuesto embarazo extramarital de Carlota, la fascinación que en ambos ejerció esta tierra, sus hombres y sus costumbres y ese amor hecho de pasión, culpa y capacidad que vinculó a la pareja.

El texto tiene ciertamente cualidades teatrales y genera un particular orden dentro de ese caos de ideas y sentimientos encontrados, contando además con la complicidad de conocimiento por parte del público en un tema que nos es por demás familiar. Podríamos pensar que la intención de ambas artistas al utilizar ese tipo de lugar y ambientación es reflejar el último reducto, empequeñecido y ajado, de la memoria enferma de Carlota. Pero aunque la razón nos lleve a esta conclusión, visualmente hallamos como una fractura entre el tema y su tratamiento. Ese cuerpo que constantemente cae y se retuerce desdice la fragilidad de ese ámbito subjetivo lleno de sombras y ecos, y la pobreza estructural de los materiales no permite engarzarse en lo que se gasta a fuerza de ser rememorado, sino lo simbólico, que se resiente en valores cuando, como espectadores, estamos a pocos centímetros de la actriz. Hay demasiada energía liberada, demasiada juventud y movimiento, excesiva intención en una propuesta mental y emocional, donde todo debiera ser carencia, ausencia y pérdida. Es como una puesta bajo la advocación de la suma donde debiéramos encontrar pura resta. La actriz, el texto y la dirección cubren y alejan a Carlota, sus frases desvaídas y su frágil deambular hacia la muerte definitiva.

Esto no es un juicio sobre el trabajo, sino sobre la concepción del mismo, que pienso ha perdido el camino para perderse en lo aparente sin encontrar lo sustancial, y así en toda la calidad del esfuerzo no halla la dirección adecuada, a pesar de la indudable entrega que advertimos.

La loca de Miramar, monólogo basado en un pasaje de la novela Noticias del Imperio de Fernando del Paso, dirección Norma Barroso (Insurgentes Sur 234, esquina Colima, Roma); sábado y domingo (18:00 horas) Reanuda temporada a partir del 2 de marzo.