FICHA TÉCNICA



Título obra 120 mil leguas de viaje submarino

Autoría Hugo Hiriart

Notas de autoría Basada en la novela 20 mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne

Dirección Hugo Hiriart y Mario Espinosa

Elenco Claudia Ríos, Georgina Tábora, Laura Almela

Escenografía Jan Hendrix

Iluminación Alejandro Luna

Vestuario Tolita Figueroa

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Bruno Bert, “El capitán Nemo y el timonel Hiriart al rescate de la imaginación”, en Tiempo Libre, 31 enero 1991, p. 31.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

El capitán Nemo y el timonel Hiriart al rescate de la imaginación

Bruno Bert

Julio Verne fue uno de los autores que despertó la imaginación de varias generaciones de niños. Sin embargo, y como es natural, hace tiempo que fue cediendo paso a otros escritores más cercanos a la sensibilidad contemporánea, para los cuales aquellas fabulosas invenciones de ciencia ficción que pueblan sus libros no son más que anacronismo, porque la realidad superó en el campo técnico todo lo que pudo lucubrar quien escribiera hace ya un siglo. Hoy, los viajes a la Luna, los aviones y submarinos hacen parte de lo cotidiano. Sin embargo, todo esto no quita un ápice al genio de Verne (1828-1905) que tuvo, entre otras, la cualidad de no ser únicamente un escritor para los preadolescentes, sino que influyó también en el campo de los adultos, dado que la mayoría de sus obras contienen reflexiones sobre la sociedad que claramente están destinados a los que ya iluminaron la niñez. Extrañamente, en una época de euforia sobre el "progreso ilimitado" que espera al hombre como una panacea, Verne tiñe sus fantasías con un cierto pesimismo ético de un signo bastante actual a nosotros.

Frente a la desmesura imaginativa de este autor, se planta Hugo Hiriart e intenta para nuestro teatro un salto de la misma audacia. Así, al exceso de un Nautilius navegando 20,000 leguas de viajes submarinos, Hiriart le contrapone 120,000, y transforma aquella máquina directamente en un mundo, en una utopía fantástica en donde se debaten las ideas mesiánicas de un universo perfecto y aislado donde en apariencia se ha extirpado quirúrgicamente el mal a costa de la libertad.

Desplegar una novela de Verne sobre un escenario, lograr imágenes analógicas al fabuloso poder de la palabra en contacto directo e íntimo con el lector, dirigirse a los niños para integrar también a los grandes... Todo esto —obviamente nada sencillo— es lo que se propuso Hugo Hiriart como autor y director acompañado en este último rubro por Mario Espinosa, en el amplio espacio del teatro de Bellas Artes, dentro del ambicioso programa de teatro para alumnos de educación básica, al que diera inicio las palabras pronunciadas allí mismo por la maestra Clementina Otero.

Y es indudable que en buena medida lograron sus objetivos. En el plano visual los distintos artilugios escenográficos dispuestos por Jan Hendrix (el mismo que participara en El viaje de los cantores, apoyado por el juego de iluminación a cargo de Alejandro Luna, permiten desde el despegue de cometas y el desplazamiento de barcos hasta paseos en el fondo del mar, sin privarse de naufragios, combates y hasta decapitaciones que recuerdan claramente algunos cortos del primer cine mudo.

El nutrido plantel de actores juega la acción acaballado entre la ingenuidad y el naturalismo, con algunas intervenciones muy interesantes (como la de Laura Almena, por ejemplo), realzado todo por el vistoso vestuario de Tolita Figueroa.

Entretejiéndose en la estructura de imágenes, clara portadora del trabajo, de hallan los discursos conceptuales, que no sólo rescatan aquellos originarios de Verne sino que se encuentran modificados por el pensamiento de Hiriart, comportando esto una puesta al día que no desvirtúa, sin embargo, el sabor del libro. Tal vez esa dualidad de destinatarios vuelve en algunos momentos algo tedioso el espectáculo, sobre todo para los niños, porque decae la acción en las posiciones teorizantes. Pero aquí cabe la reflexión si no resulta interesante superar esa tendencia a la imagen casi simplemente acompañada de onomatopeyas a la que tienden tanto los comics como las caricaturas. El reforzar el hábito de un cierto esfuerzo intelectual no estaría nada mal después de todo, y en esto también cabria una cierta fidelidad a autores como Salgari y el mismo Verne.

Claudia Ríos, Georgina Tábora y Laura Almela en 120 mil leguas de viaje submarino, espectáculo de Hugo Hiriart y Mario Espinosa, Teatro del Palacio de Bellas Artes (Avenida Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas); sábado y domingo (12:30 horas).