FICHA TÉCNICA



Eventos IV Muestra de la Organización de Teatros Independientes de México

Notas El autor entrevista a Blas Braidot, del grupo Contigo... America, a propósito de la muestra organizada por la OTIM

Referencia Bruno Bert, “Organización de Teatros Independientes de México”, en Tiempo Libre, 24 enero 1991, p. 29.




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Referencia Electrónica


Teatro

La Organización de teatros independientes

Bruno Bert

El tema del teatro independiente tiene sus lados urticantes. Es mucho lo que se ha debatido sobre esta experiencia que, como corriente, tienen sus raíces más claras en los países del cono sur -sobre todo en Argentina y Uruguay- comparando aquel movimiento con ciertos antecedentes que se dieron en el teatro mexicano de las últimas décadas. Los elementos de desunión, los radicalismos políticos, cierta carencia de tradiciones al respecto, han hecho difícil la integración entre nosotros de un panorama más corriente. Esto, por supuesto no significa que no haya existido, en su devenir, múltiples expresiones grupales, pero difícilmente han logrado una continuidad, un cierto nivel de calidad y una vinculación estrecha que les permite mostrarse como movimiento unificado a pesar de las diferencias estéticas o ideológicas, y los logros que a veces se dieron pronto se vieron fragmentados.

Nuestro panorama actual muestra pocos ejemplos de teatro independiente o de grupo con un cierto historial, con una propuesta de identidad que mantengan una activa participación con su medio.

Una vida débil en cuanto a proposiciones estéticas, radicalizaciones hacia lo político con pérdida de objetivos artísticos y creativos y una gran cantidad de grupos nacientes que expiran en su más temprana infancia para ser rápidamente sustituidos por otros, tal vez condenados a igual suerte. La mayor parte de los grupos independientes son más bien de carácter amateur y sólo unos pocos manejan un sentido profesional en su trabajo, entendiendo que este debe necesariamente estar construido por múltiples vertientes como la organizativa, la pedagógica, la creativa, la de intercambio, etcétera, que haga de ellos una opción cultural madura con identidad de lenguaje.

Dentro de las excepciones se halla Contigo... América, fundado y dirigido desde hace diez años por Blas Braidot, viejo luchador del teatro que durante mucho tiempo militara en el equipo de El Galpón. Él, junto con su grupo, que utiliza las tradiciones latinoamericanas adaptadas a las necesidades y realidad de nuestro medio, viene desarrollando desde principios de los ochenta un esfuerzo para la construcción de ese ideal que es una organización de teatros independientes. Y de hecho logra su objetivo hacia 1984 con una Federación que luego iría decantándose hasta transformarse en lo que desde 1987 recibe el nombre de OTIM. Bajo esta bandera se han organizado ya cuatro muestras de teatro independiente, la última de las cuales justamente se está llevando a cabo en estos días y abarca exponentes de la capital y del interior, en una serie de presentaciones de los distintos montajes que estos grupos realizan, y posiblemente también varias mesas redondas.

Hemos tenido una charla con Braidot sobre OTIM y son varias las conclusiones que podemos sacar de la misma. La primera, claro está, es la fácil constatación del empeño y la tenacidad de ese hombre por mantener vivo un ideal organizativo a partir de una clara posición estética e ideológica sobre importancia que el teatro independiente debe adquirir en nuestro medio. Su coherencia de trabajo es admirable más allá que compartamos sus postulaciones o tengamos algunos reparos sobre ellas. Es innegable que la pasión y la energía invertida tanto por Braidot como por su grupo es lo que hace que la OTIM exista al menos en la forma que en este momento tiene. La segunda es ver que todo ese esfuerzo desemboca en una realidad, puesto que tanto la OTIM como la cuarta muestra son algo tangible que, débil o no constituye una piedra basal quizás más importante por lo que potencialmente puede llegar a desarrollar o significar, que por el peso específico de las producciones artísticas de sus integrantes.

Claro que, junto con estos dos elementos de signo positivo. También podemos advertir que todo el movimiento tiene un carácter de incipiente y que probablemente los distintos integrantes de esa organización deben proponerse paralelamente un reforzamiento no sólo en los aspectos infraestructurales, sino también en los niveles de preparación propiamente artística y de lenguaje. Braidot acepta que en esos momentos coexisten en ella grupos profesionales y amateur, aunque en todos se halle la aspiración de un mejoramiento técnico-expresivo. Por ende la mostración de sus trabajos parece estar encaminada hacia un reconocimiento mutuo para, tal vez, lograr apoyos y sistemas de intercambio propensos a subsanar deficiencias y a crear una mayor madurez en los resultados, conjuntamente con la función social que toda muestra desarrolla en el pequeño o mediano entorno en que se da.

Braidot recalca el proceso de asimilación a la realidad mexicana que su propio bagaje de experiencia ha tenido, y el enriquecimiento que este ha sufrido en contacto con un medio como el nuestro, en estrecha vinculación con esos otros grupos con los que Contigo... América labora al interno de la OTIM. Es decir, que él siente que en ese doble carril de mutuas influencias, esta corriente de teatro va madurando y que es factible pensar en un proceso en vías de superación con una clara inserción en el medio social donde actúan y respondiendo a aspiraciones culturales que ya estaban vigentes y que ahora cristalizan organizativamente.

Varias veces ha marcado la palabra convencimiento en su plática, y que ese es el motor fundamental sobre el que se asienta este juego contradictorio de deseos y realidades; de aspiraciones y dificultades de apertura y repliegues que son los OTIM y sus grupos. Un movimiento "germinal", para utilizar una palabra que gusta a Braidot, que por el momento tal vez tenga pocas flores pero que está echando raíces a partir de la bella obstinación de un grupo de teatristas.

El lector se preguntará por la identidad de estos grupos. Los que figuran como convocantes en el DF son: Contigo... América, Pácatelas; Cuarta pared; la Mueca; Arena: Taller de la Comunidad; TIET y A trasluz. Sería interesante compartir algunos de sus espectáculos incluso acercarse a sus integrantes. La cuarta muestra de la OTIM es una buena oportunidad para hacerlo y formar a partir de allí las propias conclusiones