FICHA TÉCNICA



Notas Carta de Alejandro Casona al autor que comenta sobre sus obras teatrales en escena

Referencia Armando de Maria y Campos, “Lo que hay detrás del telón, Alejandro Casona, cronista de sus éxitos, escribirá una obra para la Compañía Española de Comedias Lope de Vega que vendrá a México”, en Novedades, 18 mayo 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Lo que hay detrás del telón, Alejandro Casona, cronista de sus éxitos, escribirá una obra para la Compañía Española de Comedias Lope de Vega que vendrá a México

Armando de Maria y Campos

Los corresponsales argentinos de algunos periódicos metropolitanos ya dieron noticia del estreno en Buenos Aires, de una nueva comedia de Alejandro Casona, titulada Los árboles mueren de pie, que ha sido uno de los éxitos más legítimos de la temporada teatral bonaerense. Como el ilustre autor de La sirena varada y Nuestra Natacha tiene la generosa prueba de amistad de mantenerme al tanto de sus éxitos con cartas cordiales, modestas y sinceras, siempre espero una de éstas para conocer las últimas noticias sobre él mismo, que de otra manera tendría que revisar en acuciosa atención la prensa de medio mundo.

Horas antes de que leyera en un vespertino dominical de esta ciudad la noticia de que Los árboles mueren de pie se está representando con éxito en Bogotá, había recibido la esperada carta de Casona con riquísimos datos de sus éxitos en más de medio mundo teatral, es decir, en Europa y en América: "Mi comedia Los árboles mueren de pie –dice la carta aludida– actualmente en cartel con una compañía argentina, inteligente, cordial y magnífica, está siendo en todos los sentidos uno de los mayores éxitos que se han conocido en Buenos Aires en muchos años. La crítica se ha empeñado en declararla la mejor de mi obra teatral –yo no lo creo así, pero bien está que lo digan– y el público la sigue con un entusiasmo tal que, en los veinticinco días que lleva en escena, ha recaudado 150,000 pesos, cifra que no había conocido nunca aquí ninguna comedia. Debo decir en justicia que no todo el mérito es mío: los actores, sin excepción, ayudan brillantemente: Esteban Serrador es un galán lleno de simpatía, Luisita Vehil, tiene un encanto inefable, y Amelia Sánchez Ariño hace una abuela como no podría soñarse nada mejor en gracia, en ternura y en vigor dramático. Al día siguiente del estreno me compraron, sin discutir cifras, los derechos para el cine, con Arturo de Córdoba en el protagonista. Y casi paralelamente va a filmarse La molinera de arcos con Imperio Argentina. Te mandaré un día de estos una copia de Los árboles... para vuestras lecturas íntimas con Florisel (no tengo ahora ninguna a mano). De México me la ha pedido Vilches, pero he buscado una excusa, porque no veo que tenga compañía adecuada para ello. Necesitaría para ser bien representada un galán con plena autoridad, una damita ingenua con belleza y ternura, y sobre todo una abuela que, de lo que yo recuerdo sólo podría ser una Sara García o una Prudencia Grifell (no sé si Virginia Fábregas pisa aún firme los escenarios). En Bogotá la han estrenado ya Melia-Cibrián".

"Lo más satisfactorio, sin embargo, sigue siendo La dama del alba, que está recorriendo Europa triunfalmente, llevando bien alto el buen nombre de nuestra Asturias. El gran teatro Schauspielhaus de Zurich, donde habitualmente sólo tienen cabida el gran repertorio internacional, estrenó el pasado febrero la versión alemana, con un clamoroso éxito de crítica y público. Tengo fotos magníficas en que se ve –en tipos, decorados, muebles, enseres, etcétera–, un estudio a fondo del costumbrismo nórdico español (a diferencia de París donde los personajes están vestidos en sabrosa españolada andaluza). En marzo, el mismo éxito volvió a repetirse en Bruselas. Actualmente se está haciendo la traducción holandesa para un teatro de Amsterdam, y la griega, pedida directamente por un empresario de Atenas. De Zurich, en vista del resultado, me han pedido ya La barca sin pescador, para la temporada próxima. Y en Rusia se ha leído en público, con resonancia en la prensa, y parece que va a ser montada por un grupo universitario de Moscú. ¡Fémina andariega!"

A su paso por México, José Tamayo Rivas, director de la Compañía Lope de Vega escribió a Casona, por indicación mía, pidiéndole autorización para que su Compañía, que vendrá a México, al teatro Arbeu, para la Pascua de 1950, incluyera en su repertorio permanente aquellas obras que hasta ahora han sido prohibitivas para las compañías dramáticas de la península. Casona recibió la carta con agrado, según me dice en la que comento, y es casi seguro que la Compañía Lope de Vega podría incluir entre las obras que presentará en México el año próximo, aparte de Los árboles mueren de pie que parece a la medida de Carlos Lemos y de Elena Caro, alguna otra que Casona, que tanto ama y recuerda a México, dedique al público mexicano.