FICHA TÉCNICA



Título obra Huellas

Notas de Título Basada en textos de Marcela Rodríguez

Autoría Margarita Mandoki

Dirección Margarita Mandoki

Elenco Jossefina Valentini, Leticia Valenzuela, Rossana Césarman

Espacios teatrales Pasillo de los Arcos del Palacio de Minería

Referencia Bruno Bert, “Huellas”, en Tiempo Libre, 6 diciembre 1990, p. 29.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Huellas

Bruno Bert

En el Palacio de Minería se está presentando un espectáculo teatral, de raigambre poética, de Margarita Mandoki bajo la dirección de ella misma. Son sólo tres actrices que en realidad parecen desdoblamientos de una misma estructura, como visiones complementarias y contradictorias de un mismo individuo. Su nombre es Huellas y se basa en textos de Marcela Rodríguez. Las funciones se realizan en uno de los salones del palacio, con su techumbre de madera y su piso de mosaicos rojos, entornando muy bien el desenvolvimiento plástico, casi abstracto del trabajo. Al fondo, como única presencia escenográfica hay una estructura metálica que sostiene una hamaca sobre telas blancas, con dos puertas laterales que se abren en su parte superior para breves presentaciones de títeres que se ensamblan con las motivaciones que vivencian los personajes.

No puede hablarse precisamente de una anécdota, sino más bien de un devenir de circunstancias en tono intimista y simbólico que va creando climas puntualizados por las frases, muchas veces reiteradas, del texto mismo y con un importante complemento musical. Completan este panorama de objetos varios montones de zapatos de mujer y algunas sartenes que se resignifican como espejos o como armas e integran su percusión al espacio visual y sonoro, además de dos canastas con flores secas, con las que se abre el espectáculo en una muy bella imagen inicial.

Privados de una situación descriptiva de acontecimientos, este tipo de obras deben mantenerse a partir sobre todo de la fuerza de sus imágenes, de las sugestiones que van entrelazando para el espectador y del ritmo general, ya que los textos muy pocas veces son los que emergen en primer plano, sino que más bien constituyen un elemento más que se nos fija a partir de lo visual.

Margarita Mandoki logra, dosificadamente, un buen nivel propositivo, con una interesante participación de las tres intérpretes Josefina Valentini, Leticia Valenzuela y Rossana Césarman que no solamente dibujan una coreografía sino que también encarnan las situaciones con un compromiso anímico y corporal capaz de captar y mantener la atención del público en una cálida proposición de cámara.

Hay, sin embargo, algunos desniveles en la fluidez del trabajo. Por un lado el ritmo tiene algunos quiebres que afectan una continuidad sin riesgo en el pulsar de las emociones; y por otro, no toda las imágenes alcanzan la misma sostenida calidad en su elaboración. Así, mientras varias como las primeras, por ejemplo resultan sumamente atractivas, aunque de una sencillez muy elaborada, en momentos más adelantados del espectáculo se nos van entregando otras de menos consistencia y fuerza, como si el proceso de la directora necesitara aún completarse creativamente.

Pero, a pesar de lo anterior, indudablemente Huellas me resulta, en lo personal, bastante más interesante que otros trabajos que he visto últimamente, volcados dentro de la misma línea; ya sea por el grado de sensibilidad artística de quienes realizan, ya sea por los resultados finales que aun faltos de una mayor madurez, son suficientemente sólidos como para interesar a los espectadores en los que es de esperar comprobaremos su crecimiento y una afinación de lenguajes.