FICHA TÉCNICA



Título obra La revolución

Autoría Isaac Chocrón

Dirección Xavier Marc

Elenco Xavier Marc, Luis Rivera

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Bruno Bert, “...Y si Adelita”, en Tiempo Libre, 8 noviembre 1990, p. 35.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

...Y si Adelita

Bruno Bert

El foro Shakespeare -capaz en su nueva versión de interesantes metamorfosis en cada uno de los espectáculos que se presentan- estrenó hace un par de semanas La Revolución de Isaac Chocrón, bajo la dirección de Xavier Marc.

Acorde con una vieja línea que viene alternando casi desde su fundación, el espacio da cabida a otro trabajo relacionado con el travestismo y la homosexualidad. El material se plantea como un show de cabaret, como un presentador y la "estrella"; sin embargo, esto no es más que una cobertura que da pie a dos o tres coreografías y canciones que desembocan rápidamente en una situación intermedia entre el espectáculo y la pieza. Lo primero se da no solamente por los números montados a nivel de baile, sino sobre todo por el tono fársico de las situaciones y el constante contacto con el público o referencias directas al mismo. Lo segundo se maneja por los conflictos que los personajes esbozan en su relación, los momentos serios y la situación dramática del final.

El tema, una vez más, es la relación de pareja entre dos homosexuales, que, en el caso mostrado, hace trece años conviven y trabajan juntos. Hay cosas reiterativas en estas temáticas que no logro comprender muy bien. La primera que siempre me ha llamado la atención es la mutua desvalorización a la que ambos se someten. Las relaciones neuróticas no son privilegio de los homosexuales, pero estas obras muestran que casi indefectiblemente el lugar golpeado es la propia condición de tales, y no por el externo, sino por ellos mismos. No comprendo la contradicción que desarrollan al intentar por un lado defender su opción sexual y por el otro y simultáneamente degradarla en un juego constante de insultos en el que se vendría a marcar a la misma como una condición subhumana. Tampoco se me hace claro la oscilación entre el afecto y un sentido muy acentuado como de prostitución, que es un elemento constante remarcado. Lo que nos muestran, en realidad, es una incapacidad para separar las convenciones sociales, los tabúes morales, los prejuicios al uso de una condición sexual que aparentemente debiera constituirse en una opción válida y perfectamente respetable. No nos están diciendo que el entorno los rechaza, sino que los homosexuales no se respetan a sí mismos y terminan dándole la razón a sus detractores a partir de las conductas y valores que manejan. Su tendencia a la superficialidad, la desmedida valorización del cuerpo, su cinismo, un sentido del humor casi patológico, su temor casi fóbico a la vejez, un manejo consiente de la propia imagen llevada a lo grotesco, un sentimentalismo rayano en lo cursi, una pronunciada capacidad de autodestrucción...

La lista podría ser muy larga, y sigo sin entender cuál es el sentido de este tipo de trabajos si rechazo la tentadora idea de la autocomplacencia conmiserativa. Y aun en este caso me quedan mis dudas, porque la imagen lograda es casi siempre de rechazo y no de empatía. Un amigo homosexual me comentaba que era frecuente que al salir de uno de estos espectáculos sintiera un aspecto dual: por un lado, la crítica al material por lo endeble, y, por el otro, un cierto placer al ver un espacio y una problemática compartida, tanto con los actores como con el público. Lo que vendría a significar que la imagen transmitida tiene una cierta fidelidad con el original y que la complacencia es más fuerte que la crítica. En lo personal creo que este tipo de obras debieran tender a no redundar sobre las debilidades, ser captado, gustado y respetado por todo tipo de públicos, trascendiendo minorías y marginalidades. Pero es sólo una opinión. Los dos únicos actores, Xavier Marc y Luis Rivera, manejan bien los climas y temas sobre todo el primero que demuestra profesionalidad, conocimiento del escenario, fluidez corporal y gran facilidad para la réplica, aunque todo esto no modifique lo que anteriormente veníamos hablando.

En cuanto a la obra de Chocrón, muy adaptada a nuestro medio, cae en todos los lugares comunes que pueden esgrimirse al respecto, incluyendo algunos chistes por demás conocidos.

En fin, nada nuevo, a pesar del interesante trabajo de Marc como actor y director.

Javier Marc presenta La revolución, de Isaac Chocrón, Foro Shakespeare (Zamora 7, Condesa, 553-4642); jueves (20:20); viernes y sábado (19:30y 21:45); domingo (18:00 horas).