FICHA TÉCNICA



Título obra ¡Ahí viene Pedro Infante, que cante que cante!

Autoría Germán Castillo

Dirección Enrique Pineda

Elenco Andaluz Russell, Pilar Souza, María Morett, Alonso Echánove

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Referencia Bruno Bert, “¡Te nos quedaste corto Pedrito!”, en Tiempo Libre, 1 noviembre 1990, p. 35.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

¡Te nos quedaste corto Pedrito!

Bruno Bert

En el Galeón y bajo la dirección de Enrique Pineda, acaba de estrenarse una obra de Germán Castillo ¡Ahí viene Pedro Infante... que cante, que cante! que intenta formar un fresco, en tono popular y muchas veces festivo, de la clase que más gozó y continúa gustando de las canciones de Pedro Infante. Hay una débil estructura secuencial que hilvana las escenas a partir de un cierto orden cronológico, a veces alterado, de las acciones del protagonista, que naciera en el cementerio, al calor de los apretujones, el día que fue sepultado el cantor hace ya treinta y tres años.

Su madre, su esposa, su hermana y sus amigos forman el ámbito de descripción de una serie de aconteceres cotidianos vistos como a través del prisma de las películas de Pedro Infante; con su mismo contenido emocional y ciertos estereotipos de comportamiento que hacen parte de la cultura popular y han sido reforzados a partir de los esquemas repetidos, por ejemplo, en cierto cine que intenta un supuesto reflejo de esa clase social.

No hay propiamente una historia, sino más bien temáticas que se van tocando: la relación de pareja; la visión frente al trabajo de la mujer; el sentido de la amistad; la posición ante el honor cuando de la virginidad de la hermana se trata; el comportamiento y rol de la madre, etcétera. Y así, en cada una de las partes, uno de estos temas se va desarrollando teniendo como eje básico visual una mesa, una cama y una especie de altar coronado con una gran imagen de Pedro Infante, supuesto presididor de ese tipo de vida y valores.

Este sistema de trabajo tiene sus pros y sus contras. Entre las ventajas está un cierto despegue de cualquier naturalismo, que permite situaciones tan irónicas y jocosas como el embarazo de la esposa o el recurso, no logrado totalmente pero sí interesante en cuanto a posibilidades del duelo entre los dos hombres. Entre los inconvenientes, en cambio, podemos contar una cierta-pérdida de objetivos, en donde las descripciones comienzan a darse con el mismo valor que en aquellas películas (como en algunas escenas intimistas o de amor frustrado). Allí, la simple ilustración de esas situaciones nos recuerda antecedentes archiconocidos pero sin el sentido crítico-irónico que tienen otras, y por medio del cual se justifican. Ironía que no significa falta de respeto, sino afectuoso desapego a viejos cromos y valores. Sin esto, ni una estructura convencional como aquellos melodramas del cine, esa repetición de códigos se vuelve un tanto gratuita.

Creo que es un problema sobre todo, en el área autoral, como si Castillo hubiera juntado materiales al son del ingenio o del recuerdo, sin después ser demasiado riguroso en la selección y justificación de lo que quedaría en obra. Lo que provoca ciertos desniveles de importancia.

Por lo que hace a la dirección, juntamente con momentos y recursos de verdadera creatividad, encontramos la misma oscilación pendular que resta unidad de visión crítica y vuelve muy disparejo el espectáculo en cuanto interés para el público.

Como vemos, no se trata de una obra sobre Pedro Infante, sino sobre el mundo del que social y artísticamente se volvió emergente, teniéndolo a él como básico mentor del trabajo. Incluso, cerrando el programa, la policía motorizada hace una serie de pruebas con el escuadrón de acrobacia al que perteneció el mismo Pedro Infante que continúa siendo su comandante honorífico.

En líneas generales tendió a recordarme a De película , no en cuanto a resolución sino en lo que hace a intenciones globales; aunque, hay que reconocerlo, no resiste comparación con aquel excepcional material que llevara a escena Julio Castillo en el mismo teatro hace ya unos años.

Los actores se muestran fluidos en su distintos papeles, y sostienen bien cuánto hay de sostenible en la propuesta, con chispa, ingenio y una presencia que marca oficio y una entrega bastante pareja entre todos.

Se trata entonces de un trabajo más rico en posibilidades que en hechos, pero no carente de interés en muchos de sus momentos.

Andaluz Russell, Pilar Souza, María Morett y Alonso Echánove en ¡Ahí viene Pedro Infante, que cante que cante!, de Germán Castillo, dirección Enrique Pineda, Teatro El Galeón (Unidad Artística y Cultural del Bosque, 520-9060); jueves y viernes (20:30); sábado (19:00) y domingo (18:00 horas). Fotografías de Luis Fernando Moguel