FICHA TÉCNICA



Título obra Aquel tiempo de campeones

Autoría Jason Miller

Dirección Rafael López Miarnau

Elenco Héctor Bonilla, Fernando Balzaretti, Octavio Galindo, Patricio Castillo, José Alonso

Escenografía Rafael López Miarnau

Iluminación Rafael López Miarnau

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto

Referencia Bruno Bert, “Parece que fue ayer”, en Tiempo Libre, 25 octubre 1990, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Parece que fue ayer

Bruno Bert

En el teatro Julio Prieto se está presentando una obra de Jason Miller bajo la dirección de Rafael López Miarnau, que también asume la escenografía e iluminación. Se trata de Aquel tiempo de campeones, material muy al estilo del homónimo de este autor —me refiero a Arthur Miller propio del realismo americano de los cincuenta; compartiendo también con él un fuerte sentido de crítica social y una áspera visión del "American way of life".

La anécdota, casi intrascendente, es la reunión que vienen celebrando cuatro ex-estudiantes con su maestro de deportes desde hace veinte años. En cada una de estas oportunidades se recuerda la victoria extraordinaria de basquetbol que les valiera, en aquel entonces el campeonato, una copa y un renombre casi mítico. El maestro es ahora jubilado y los muchachos, ya cuarentones, son el uno comerciante enriquecido, el otro el alcalde del pueblo, el tercero su ayudante directo y el último un borrachín hermano de uno de ellos.

La obra los toma en el momento en que habrá de decidirse la posible renovación del político en su cargo a partir del apoyo económico que puede brindarle el comerciante. Naturalmente, la velada comienza, risueña entre brindis y recuerdos de "aquel tiempo de campeones" que otrora vivieran, se transforma en un proceso de develación de sus miserias, mediocridad, falta de escrúpulos y el más absoluto fracaso detrás de la brillante y aparente fachada.

El alcohol, que corre generosamente durante todo el tiempo, sirve como elemento desinhibidor al mejor estilo de obras como ¿Quién le teme a VirginiaWoolf?, material de la misma escuela y nacionalidad. Tal vez sería casi intrascendente si se detuviera en esto, en lo meramente intimista, pero el sesgo social no se da aquí por elevación, sino en forma directa y abierta, con las fotos de Rooselvet, Mc Carthy y Kennedy en la pared; el antisemitismo y el terror al comunismo a flor de piel (la acción transcurre en 1972), la añoranza por las viejas épocas de los grandes líderes (los de los retratos); el afán por la supremacía blanca y la opción abierta a la mentira antes que admitir que, al igual que aquel campeonato legendario y el éxito aparente de todos, la estructura social es un arbitrario fracaso que debe cambiar porque las bases en que se está apoyando son la videncia, la corrupción y la hipocresía.

Nada queda en pie en medio de esos personajes que vienen entonces a encarnar simbólicamente los mayores hitos de la vida americana: la política, el deporte, la libre empresa, la educación... El juego de las palabras, que engarzan "libertad", "democracia", "triunfo" con marchas militares y deportivas, queda como un hueco armazón, una copa de plata bruñida como el trofeo en donde, literalmente, uno de los personajes termina por vomitar.

Como vemos, aunque no se trata ni de una estructura ni de una temática novedosa, resulta interesante por el grado de acidez que conlleva. La habilidad de López Miarnau para, dentro de un estilo naturalista, mantener un ritmo siempre convincente; el humor que aligera una estructura que se acerca al melodrama y la capacidad de los actores que se muestran muy parejos en su desenvolvimiento, la hacen un buen ejemplo de aquel tipo de teatro que floreció hace unos treinta años.

Los intérpretes son Fernando Balzaretti, Octavio Galindo, Patricio Castillo, José Alonso y Héctor Bonilla que encarna al viejo director del equipo estudiantil. Cada uno en su papel sacan el máximo de provecho de lo que el libreto le propone, construyendo un fresco nada complaciente para con los valores oficiales del sistema.

Una puesta comercial de buen nivel técnico, estético e ideológico.

Héctor Bonilla en Aquel tiempo de campeones, de Jason Miller, dirección Rafael López Miarnau, Teatro Julio Prieto (Rola y Nicolás San Juan, Del Valle, 543-3478); martes a jueves (20:30); viernes y sábados (19:00 y 21:00); domingo (18:00 horas) Fotografías de Luis Fernando Moguel.