FICHA TÉCNICA



Título obra [Sin testigos]

Autoría Sofía Prokaffieva

Notas de autoría Inda Ledezma / adaptación

Dirección Inda Ledezma

Elenco Susú Pecoraro, Miguel Ángel Solá

Referencia Bruno Bert, “La voz de los que llegan”, en Tiempo Libre, 6 septiembre 1990, p. 38.




Notas de Título Adaptación de la obra Don Juan de Molière

Grupos y compañías Teatro Nacional de Subótica KPGT

Referencia Bruno Bert, “La voz de los que llegan”, en Tiempo Libre, 6 septiembre 1990, p. 38.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La voz de los que llegan

Bruno Bert

Con los cuatro espectáculos que reseñaremos hoy cerramos la cobertura de ambos festivales en lo que hace a su faz internacional, para volcarnos, la semana venidera, a la visión de los materiales locales, tenemos ahora dos obras europeas y dos latinoamericanas. Vamos a ellas:

Esperanza con testigos

Una vez más se hace presente el teatro argentino con una pieza que contiene esa atmósfera y particular carácter intimista que tan conocido nos resulta en el teatro sureño Se trata de una adaptación realizada por Inda Ledezma, que además asume también el rol de dirección, de un material de Sofía Prokaffieva, con la actuación de sólo dos personajes encarnados por Susu Pecoraro y Miguel Ángel Solá. Tres nombres (actores y realizadora) de amplia resonancia y prestigio en el medio teatral argentino. Posiblemente el original debía tener connotaciones ideológico- políticas más directas y visibles en los papeles del marido y del nuevo pretendiente de la esposa que, aunque no parece, juega un rol muy importante La función del puesto de trabajo y los distintos enfoques que esto permite debían seguramente bordear un discurso de tipo crítico en una sociedad distinta a la que ahora ha sido adaptada la pieza, como es la Argentina En las condiciones actuales son mucho más relevantes los aspectos psicológicos, de una relación disuelta de pareja que se van jugando a lo largo del espectáculo. Alterado sutilmente en el principio el vector temporal, advertimos hacia el cierre que todo se ha tratado en un racconto, de un momento ya sucedido hace mucho.

El espacio prefigurado son las distintas habitaciones de una casa de clase media que van sirviendo como compartimientos a las encontradas y a veces contradictorias emociones de los protagonistas. Y este clima cotidiano, este entrelazarse de hechos que se potencian sólo por los antecedentes que resuenan tras ellos, se vuelven como un sólido punto de partida para la escuela naturalista que tan hábilmente manejan tanto los intérpretes como la dirección. Aquí y allá queda salpicado algún que otro toque casi fársico que marca aún más el tono general de la obra y que en definitiva es un planteo sobre la soledad, la dependencia y el miedo, en donde los roles mostrados al inicio van lentamente invirtiéndose mostrando sus contrarios al interno de cada uno de los personajes que parecen muy claramente pintados en los primeros trazos del trabajo. Un diálogo en busca de la esperanza y la fortaleza, muy Ad Hoc para la realidad social del país que lo presenta.

don Juan conquistador

Se trata de otra de las presentaciones del Teatro Nacional de Subótica KPGT, y es una adaptación para espacios abiertos de la obra Don Juan de Moliére. No sé, si como en el de Edipo Rey, se ha respetado el texto original, aunque sin duda alguna ciertas imágenes es imposible que lo contengan, por lo que casi seguramente (no había traducción simultánea) se trata de una versión bastante libre con las palabras de Moliere como elemento sustancial para el soporte verbal de la historia.

La narración en sí se altera, porque es ubicada en otro espacio completamente distinto al planteado por Moliere, en una especie de pueblo distante junto al mar, donde el protagonista y su criado llegan, al parecer, como consecuencia de un naufragio. Allí impera una deidad que habrá de ser destruida por Don Juan en las escenas finales (en Moliere es el representante del cielo —la estatua del comendador— El que castiga y mata a Don Juan) mientras que en todas las alternancias intermedias el trabajo de seducción parece ser inútil ya que todas las mujeres se ofrecen coral y gozosamente a él. El programa de mano desarrolla un largo discurso sobre el poder y la intención del director de manejar la puesta sobre esta línea. Resulta difícil la confrontación de la idea con la realización misma por el problema idiomático, pero de todas maneras fue la función que más me interesó del KPGT hasta el presente. Posiblemente porque el espacio esta vez sí tenía un sentido y una función visible para los actores, aunque resultara extraño para nosotros ver a Don Juan junto a las rocas volcánicas, lo que lograba comunicarnos un cierto sentido de unidad, en la que colaboraba tanto la música como la puesta. A su vez los actores, aunque manteniendo ese sistema un tanto frío que los caracteriza, se veían algo vivos, con una mayor presencia a pesar de las dimensiones del sitio. Creo que de parte de este grupo hoy como una tendencia a forzar las obras clásicas más allá de lo que ellas mismas son capaces de tolerar, pero de todas maneras, más valió este Don Juan que los anteriores Orestes y Edipos.

Cartas de Jenny. [Fotografía]