FICHA TÉCNICA



Título obra Judith

Dirección Eugenio Barba

Elenco Roberta Carreri

Grupos y compañías Odin Teatret

Referencia Bruno Bert, “La voz de los que llegan”, en Tiempo Libre, 23 agosto 1990, p. 52.




Título obra Ixok

Dirección Édgar Flores

Elenco Carmen Samayoa

Grupos y compañías Teatro Vivo de Guatemala

Referencia Bruno Bert, “La voz de los que llegan”, en Tiempo Libre, 23 agosto 1990, p. 52.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La voz de los que llegan

Bruno Bert

Nos había quedado pendiente el trabajo que representó a Dinamarca, al que se suma esta semana Guatemala y dos expresiones de Yugoslavia a cargo del Teatro Nacional de Subótica. Avancemos directamente hacia ellos.

Barba / Holofernes / Judith / Roberta Carreri

El Odin Teatret, fundado y dirigido por Eugenio Barba, estuvo ya un par de veces entre nosotros, con algunos interesantes espectáculos que despertaron la admiración y la polémica del medio teatral mexicano. En este caso no fue el grupo entero ni el mismo Barba el que llegó, sino una de sus mejores actrices, acercando un monólogo dirigido por él hace ya unos años.

Se trata de Roberta Carreri con Judith. Este montaje evade cualquier tipo de narración lineal y tiende un arco entre el tema representado por el personaje y la misma actriz con una reflexión, no en palabras sino en actos, sobre la condición de la mujer, y en última instancia sobre ella misma, el amor, el deseo y el poder. Visualmente lo que rodea a la Carreri marca puntos de contemporaneidad, es decir, anclajes de partida y llegada, y elementos estilizados que evocan otras culturas, como el Bonsai o la bella escultura de la cabeza de Holofernes. Toda su labor está inscrita en la corriente que Barba denominara como Teatro Eurasiano, es decir, aquel que nace de la confluencia de las investigaciones que un grupo occidental hace del teatro oriental, utilizando simultáneamente técnicas y sugerencias provenientes de ambas tradiciones.

Así, la perfección formal de la actuación incorpora el uso de los ojos y del cuerpo en algunos casos con elementos claramente provenientes del oriente, mientras otras herramientas aplicadas dimanan del lenguaje del Odin, su sistema de autodidactismo y la corriente que éste generara y difundiera de los setenta en adelante. La voz, como un río quebrado y fluyente, el cuerpo, cruzado por líneas de fuerza que crea una particular energía escénica y la constante re-significación de los objetos —pocos pero precisos— que va tomando, hacen de Judith un espectáculo al mismo tiempo fríamente diseñado y enormemente cálido, porque la calidad de la técnica, aunque visible, queda sumergida en la potencia expresiva de la actriz que constantemente nos sorprende y llega a emocionarnos más allá que comprendamos o no narrativamente lo que va sucediendo durante la presentación. Una llama fría que sintetiza los opuestos involucrándonos con un lenguaje que desde hace ya muchos años pertenece como clara identidad al Odin Teatret y de ese maestro extraordinario que es Eugenio Barba.

La niña de Guatemala, ética y estética

También este, como el anterior, es un monólogo interpretado por una mujer. Se trata de Carmen Samayoa bajo la dirección de Édgar Flores del Teatro Vivo de Guatemala, un grupo que se encuentra en el exilio desde 1980. El nombre que sirve de título al espectáculo — Ixok —significa "Mujer" en lengua maya-quiché, y es que el trabajo narra, aunque no linealmente, la vida de una joven indígena en tres medios diversos —las plantaciones, la ciudad y las cooperativas— en donde sistemáticamente es explotada y desposeída, obligada al fin abusar refugio en la selva junto con su pequeño hijo.

Son diversas las influencias utilizadas en el trabajo que va acompañado por un músico en vivo que reproduce diversos temas y sobre todo sonidos vinculados a los distintos espacios donde imaginariamente se mueve el personaje. Los clowns y el teatro de calle son los principales, dando amplitud tanta a la voz como al cuerpo de Carmen Samayoa, pequeña pero sumamente expresiva. El alegato es directo pero sabe alternar momentos de ironía con situaciones emotivas e incluso algunas fársicas como toda la que rodea la presentación, haciendo de Ixok un trabajo ágil y agradable de ser visto y compartido. No es temática ni formalmente novedoso —se parece mucho al que nos trajera Graciela Serra, una actriz argentina, hace cuatro o cinco años bajo el nombre de Facundina, que encaraba la historia de una mujer de una minoría étnica del país sureño—, pero es de buena factura con un fuerte compromiso. en la actuación, un excelente uso de los pocos recursos que da un espacio casi vacío y los pocos elementos que lleva consigo, y logra captar la complicidad del público que responde cálidamente con su aplauso al término del trabajo. Es el tipo de material que causó furor en Europa a principios de los setenta, época en que los grupos exiliados latinoamericanos deambulaban por todos los países del viejo continente. Hoy lo podemos ver como algo perfectamente reconocible, pero como la realidad social que le dio vida poco ha cambiado sigue siendo válido, sobre todo cuando, como en este caso, va acompañado con un buen desempeño y un nivel serio de compromiso tan ético como estético.

Roberta Carreri es Judith (Fotografía de Macoleh).