FICHA TÉCNICA



Notas Con motivo de la celebración del Año de Manuel Acuña el autor comenta, citando a Olavarría y Ferrari y a otros, sobre la función a beneficio del actor Carlos Neto, donde se representó El pasado de Manuel Acuña

Referencia Armando de Maria y Campos, “En el año de Acuña. I”, en Novedades, 23 abril 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

En el año de Acuña. I.

Armando de Maria y Campos

Un grupo de ilustres coahuilenses se dispone a celebrar digna y mexicanamente "el año de Acuña" –el poeta del Nocturno y de Rosario, autor dramático también, y por esto traigo el comentario de oportuna actualidad a esta columna–. Manuel Acuña goza de singular popularidad como poeta romántico, pero no hay nadie que ignore que también es autor de un drama titulado El pasado, que muy pocos han leído, y que en su tiempo alcanzó tan singular éxito que permitió que los cómicos que lo representaron coronaran de laurel al joven autor de esmirriada, pálida figura y rebelde cabellera. Debo tener, me dije cuando supe que Salvador Novo había sido encargado por otros coahuilenses ilustres de organizar el año, o, por lo menos, el mes de Acuña, algunos documentos, o notas, sobre el frustrado novio de Rosario, particularmente sobre el estreno de su drama El pasado. En la primer búsqueda –¿cuándo lograré poner en orden útil mis cincuenta mil, lo menos, programas de teatros del siglo XIX?– hallé el programa del beneficio del actor Carlos Neto, quien eligió para su función de honor "el hermoso drama del poeta mexicano don Manuel Acuña, titulado El pasado", que se había estrenado la noche del 9 de mayo de 1872. Para la fecha en que se celebró el beneficio del actor Neto, Acuña gozaba ya de extraordinaria popularidad. El pasado se había representado antes de que lo eligiera Neto para su función de beneficio, nada menos que cinco veces, cifra fantástica para entonces, en que los estrenos de las obras de autores mexicanos no pasaban de la tercera representación. Y había razón para ello. El cronista de El Siglo XIX, al trazar la crónica del estreno, había escrito: "Este drama es verdaderamente una joya; al fin de cada acto el autor fue llamado a la escena, y al presentarse en el tercero, se le hizo objeto de una entusiasta ovación, y atronaron el teatro los aplausos, los bravos, los vivas al joven escritor, y las dianas pedidas al autor". A mayor abundamiento, y según el testimonio de un escritor de la época, testigo de hechos, en la tercera vez de las cinco que se vio obligado a presentarse, el actor Cerecero leyó un soneto de Manuel Rincón, a nombre de los literatos mexicanos.

De algún tiempo atrás –escribe Olavarría y Ferrari, contemporáneo de Acuña– venían llamando la atención de los lectores inteligentes varias composiciones de un materialismo penetrante, firmadas por un verdadero poeta, sumamente joven y aprovechadísimo alumno de la Escuela de Medicina. Con Cuenca y con Gerardo Silva había contribuido a la formación de la Sociedad Literaria Netzahualcóyotl, principalmente consagrada al estudio de los buenos modelos y a la crítica y corrección de las composiciones de una nueva y joven generación de escritores. Pobre, laborioso, pensador –dice Altamirano–, dotado de una imaginación vivísima y de una inteligencia elevada, el cultivo de la poesía fue para su alma una necesidad, a la que consagró todos los momentos que le dejaban libres sus difíciles estudios. Un día quiso ensayarse en algo más serio y difícil que el género lírico, que ya tenía dominado, y preparó un drama basado en el terrible problema de la rehabilitación de la mujer manchada por una falta. Cuando lo hubo escrito, se lo ofreció a la actriz española Pilar Belaval, que lo aceptó gustosa, etc., etc.

Carlos Neto consideró preciso dirigirse al público con motivo de la reposición de El pasado de Acuña. "Después de haber luchado lo bastante para disponer una función digna de los ilustres hijos de este suelo –prueba evidente de que Neto era actor de nacionalidad española– la noche en que soy agraciado por la empresa de este teatro, no he encontrado mejor obra que la que hoy, no obstante las dificultades que se me presentaron, he podido conseguir, confiando no en mi talento artístico, pues absolutamente carezco de él, sino en la bondad del generoso público que se ha dignado acoger mis débiles tareas, y al mismo tiempo fiado en el mérito indisputable de la composición del joven poeta mexicano don Manuel Acuña, que es cuestión la que he escogido. Esperando con esto conseguir el logro de mis deseos, invitando para ello a las personas que concurren a este teatro, para que asistan a la mencionada función, por lo que vivirá eternamente agradecido, su servidor, Carlos Neto."

El actor beneficiado compuso el programa de su función de beneficio con la representación del drama de Acuña, y en seguida representó la graciosísima comedia en un actor de Miguel Pastorfido, Sistema homeopático. Era costumbre, después de la representación de un drama, como es El pasado de Acuña, presentar una pieza graciosa. Sistema homeopático rindió culto a la tradición.

Interpretaron El pasado, los mismos actores que lo estrenaron: Pilar Belaval, en el papel de Eugenia; la señorita Salgado, en el de María; el actor Cerecero, en el rol de David; el actor Muñoz, en el de Manuel; el beneficiado, Carlos Neto, se encargó del don Ramiro; el actor Méndez hizo el Antonio Funes, y el de los criados que oportunamente aparecían en la obra, se encargaron los actores apellidados Morales y Siurno.

Las pagas para esta función fueron: plateas y palcos primeros con ocho entradas, cinco pesos; "grillés" con cuatro asientos, dos pesos con cuatro reales; palcos segundos con ocho entradas, tres pesos; asiento en palcos segundos, tres reales; asiento en luneta, cinco reales, es decir, sesenta y dos centavos, y en galería y en ventilas, dos reales, o sea sus buenos veinticuatro centavos. A los señores abonados se les reservaron sus localidades hasta las doce del día de aquella función.

No tengo noticia del éxito que habrá alcanzado aquella representación de El pasado, pero que la obra de Acuña seguía gustando lo revela el hecho de que volvió a representarse la tarde del domingo 16 de acuerdo con la siguiente nota que hallo en el programa de esta fecha: "La empresa, que no omite medio alguno para complacer a sus favorecedores, ha arreglado poner en la tarde de hoy la hermosa composición del joven poeta mexicano don Manuel Acuña, complaciendo al mismo tiempo a la prensa de esta capital, que ha pedido la repetición de la obra del mencionado joven".

En próximas crónicas continuaré tratando estos temas que vienen como sortija al dedo con motivo del "año de Acuña", que empezamos a celebrar.*


Notas

* La segunda parte se publicó el 20 de agosto de 1949; véanse también las crónicas sucesivas.