FICHA TÉCNICA



Título obra Botica modelo

Autoría Luisa Josefina Hernández

Dirección Mercedes de la Cruz

Elenco Odiseo Bichir, Socorro Miranda

Escenografía Marcela Zorrilla

Espacios teatrales Teatro Benito Juárez

Referencia Bruno Bert, “... Y sin embargo, aún nos pertenece”, en Tiempo Libre, 31 mayo 1990, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

...Y sin embargo, aún nos pertenece

Bruno Bert

Esta obra fue escrita por Luisa Josefina Hernández en 1953, el mismo año en que Arthur Miller componía Las Brujas de Salem; la época de auge del realismo psicológico, escueta en la que queda inscrita, aunque un poco esquemáticamente esta Botica Modelo que Mercedes de la Cruz Acaba de montar en el Teatro Benito Juárez.

La pieza transcurre en Nuevo Laredo, una población colindante con Estados Unidos, que por aquel entonces debía tener unos veinticinco mil habitantes, y la acción se entrecruza en el ámbito de una botica como escenario único a partir del cual visualizamos el clima psicológico de la población. A nivel social se nos habla de una política sometida a caciques y a la arbitrariedad, que da como resultado (o es consecuencia) de una sensación general de frustración, superficialidad e indiferencia. Pero no hay una intención de dar prioridad al mensaje político, sino de usarlo como un referente más. A modo de eje narrativo se toma al dependiente de la botica, en el que converge la relación con los distintos personajes, en una clave cotidiana y de relación inmediata. Si bien se describen los lineamientos psicológicos y de comportamiento de cada uno, prevalece un cierto esquematismo en donde prácticamente se toca una sola tecla, un solo tono, para cada cuál, acentuando un rasgo definitorio sin articular mayores complejidades en la construcción de los distintos tipos.

Así, quedan constituidos personajes del estilo muchacha-caprichosa y banal; esposa – sufrida; mujer-frustrada; amante-incondicional; matón-ambicioso, etcétera, que acentúan en cada aparición los esquemas ya presentados. Y es en este sentido donde tal vez la obra presente sus puntos más débiles, ya que una vez conocidos todos, sólo nos queda volcarnos a la trama general ya que no habrá sorpresas en las reacciones de cada uno que se vuelven previsibles al estar encerrados en un modelo único de comportamiento.

Uno de los personajes dice, hacia el final, que después de los hechos narrados y sucedidos ya nada será igual para ellos. Pero la visión marca lo contrario: todo sigue igual sin ninguna modificación verdaderamente substancial. Y posiblemente esa sea la intención general del trabajo: marcar la incapacidad de esos seres para asumirse y transformar realmente sus vidas hacia algo más pleno.

La obra está bien construida, pero comienza a notársele los años, lo mismo, por otra parte, que a muchos de los títulos de Miller, el autor estadounidense que nombramos al principio y al que sin embargo no alcanza en profundidad ni en definición, tanto sea por el esquematismo mencionado como por la prevalencia del intrascendente cotidiano que no llega a enraizar totalmente en la descripción del entorno.

El trabajo de los actores es bastante homogéneo, con mayores compromisos en los roles asumidos por Odiseo Bichir, como dependiente de la botica, y Socorro Miranda, en el papel de la hermana del dueño, pero no hay personajes realmente grandes (como un Mr. Looman, el gran fracasado de La muerte de un viajante que propongan un desafío actoral a los intérpretes. La dirección es correcta, lo mismo que la propuesta escenográfica de Marcela Zorrilla.

En definitiva, una obra media para describir la mediocridad de un espacio-tiempo que se nos hace ya viejo y sin embargo aún nos pertenece.

Escena de Botica Modelo, de Luisa Josefina Hernández, dirección Mercedes de la Cruz, Teatro Benito Juárez (Villalongín 14, Cuauhtémoc); jueves y viernes (20.30); sábado (19:00) y domingo (18:00 horas)