FICHA TÉCNICA



Título obra Al pie de la letra

Autoría Óscar Liera

Dirección Marta Luna

Elenco Chima, Álvaro Hegwish, María Morett

Espacios teatrales Teatro Santo Domingo

Referencia Bruno Bert, “Al pie de Óscar Liera”, en Tiempo Libre, 26 abril 1990, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Al pie de Óscar Liera

Bruno Bert

Este año se ha organizado una serie de actos en homenaje a Óscar Liera, que falleciera hace pocos meses dejando una estela de trabajo de importancia tanto en el área dramatúrgica como en la de director y organizador de la actividad teatral, sobre todo en ámbito provincial. Dentro de ellos se haya este montaje que hiciera Marta Luna de la obra de Liera Al pie de la letra que acaba de estrenarse en Santo Domingo, en uno de los espacios del grupo La Rendija.

Esta hace parte de aquellas composiciones que Liera dedicara al ambiente urbano, con reminiscencias en Dulces compañías. El último espectáculo que llevara a escena Julio Castillo. Aunque distintas, las une no sólo el medio ciudadano en que se desenvuelve sino también el manejo de tres personajes y el tema de la sexualidad como uno de sus ejes. Hay que reconocer que Dulces compañías era más completa, más elaborada, permitiendo una cantidad de matices y lecturas con una gran riqueza. Al pie de la letra, comparativamente parece más bien un esbozo, una aproximación en donde algunos elementos merecerían ser pulidos. Esto no hace que pierda fuerza, pero sí produce un impacto mucho más primario, radicado sobre todo en las imágenes que el actor propone y Marta Luna desarrolla, más que en la complejidad de la trama, o en la sutileza de lo narrado por ésta a niveles ideológicos.

La anécdota propone la acción en el departamento de dos muchachos, donde ellos posiblemente se reúnen para sus aventuras sexuales, que realizan comunitariamente con la mujer de turno a la que suelen llevar. En realidad, hay una mutua atracción entre los dos hombres que prefieren no admitir (sobre todo uno) y que sólo puede encontrar un cauce a partir de la presencia de una mujer. En este caso, la pareja del momento se ha enamorado de ambos y, con una claridad que a ellos les falta, los incita a que admitan ese mutuo deseo homosexual en el que ella funciona como desencadenante.

Además ha quedado embarazada y está dispuesta a tener el hijo. En ella no hay conflictos, ni por ser ricos, ni por la homosexualidad tácita de sus parejas, ni por el hijo en camino. El problema está radicado en los hombres, que no admiten ninguna de estas posibilidades en una continuidad lógica de desarrollo.

Muy "machos" y muy libres, lo que sucede se ha transformado en un estorbo que los asusta. Esto que contamos constituye la mitad de la breve obra. Lo que sigue es el camino de la destrucción, la muerte y la locura a la que conducen los actos de los hombres en relación con las negaciones antes mencionadas. Pero es aquí donde justamente se muestran las debilidades del trabajo, que apresura un final que comienza a sonar cada vez más inverosímil hasta concluir en casi un grotesco, con claras trazas de grand guignol, en donde la sangre, los gritos y el sin sentido se apropian de la escena. Aquí todo funciona al revés que en Dulces compañías, porque en esa obra prácticamente sabíamos de antemano lo que iba a suceder, y era el meticuloso desarrollo lo que importaba, era la lectura de una mente que iba desembozando sus estados psicóticos y el juego de atracción que vincula el erotismo con la muerte.

En la segunda mitad de Al Pie de la Letra, en cambio, lo que prevalece son imágenes de agresión, desestructuradas de un sostén portador que contenga una mayor riqueza dramática. Naturalmente, la lectura pasa sobre todo por el proceso de deshumanización que lleva consigo el miedo a asumir la responsabilidad de los propios actos y deseos, pero Liera pierde el dominio del proceso que tanto nos admira en la otra obra que nos está sirviendo como referencia, y se desliza más hacia el impacto. El terror se instala sobre todo en el externo, en lo que sucede físicamente en el escenario más que en el proceso desencadenado en el espectador.

Marta Luna desarrolló un montaje limpio, poniendo en evidencia los matices que el material presenta y trabajando sobre ellos, pero naturalmente no puede evitar las debilidades estructurales que se hallan en el libro y que resiente el resultado general. En cuanto a los actores —Chima, Álvaro Hegwish y María Morett— la propuesta los excede, y si bien invierten lo mejor posible su capacidad para encarnar el proceso, no llegan a evitar una cierta artificiosidad a la que se ven empujados por el carácter excedido de los personajes. Un homenaje merecido, aunque no tome como punto de partida lo mejor de la producción dramatúrgica de Liera.

Escena de Al pie de la letra, de Oscar Liera, dirección Marta Luna, Teatro Santo Domingo (Belisario Domínguez y República de Brasil, Centro); lunes (19:00 horas).