FICHA TÉCNICA



Título obra Vivir y beber

Autoría Hugo Hinart

Dirección Hugo Hinart

Elenco Álvaro Guerrero, José Carlos Rodríguez, Raúl de la Garza, Rie Okudo, Laura Díaz

Espacios teatrales Teatro Benito Juárez

Referencia Bruno Bert, “Agua de las verdes matas...”, en Tiempo Libre, 19 abril 1990, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Agua de las verdes matas...

Bruno Bert

No son frecuentes de encontrar en cartelera obras de carácter abiertamente didáctico, en las cuales intención y construcción se correspondan. Hace dos o tres años se montó una sobre el sida, pero si bien la intención era de este tipo, la construcción, en cambio, adquiría la forma de un melodrama en donde se narraba la historia de un enfermo y las reacciones del medio frente a él. En este caso, Hugo Hiriart, como autor y director de Vivir y bebernos propone, en el teatro Benito Juárez, una reflexión sobre la bebida y el alcoholismo que une la propuesta de ilustrar y guiar a una forma abierta donde la estructura narrativa está totalmente al servicio de la propuesta educativa. Para esto se recurren a diversas instancias, como el juego de títeres que da comienzo al espectáculo, la comunicación directa con el público por parte del narrador quien, a su vez, interviene en la acción, a momentos musicales donde la letra de las canciones acentúan el mensaje, a la ruptura de un anecdotario lineal, a la caricaturización de los personajes, etcétera. Tal como con intenciones de tipo político manejara Brecht algunas de sus obras.

La propuesta pasa por quitar sentido de condena moral (idea de "vicio") al hecho, fomentando la adquisición de conciencia en relación a que se trata de una enfermedad, y generar una voluntad de superación a partir de apoyos posibles como es el Grupo de Alcohólicos Anónimos.

Para facilitar la reflexión sobre un tema tan serio que está enquistado como problema de amplias capas de nuestra sociedad, la estructura didáctica manejada por Hiriart echa mano del humor, a lo ligero, a todo aquello que por un lado ayuda a mantener la atención del espectador y, por el otro, desolemniza el tema permitiendo abordarlo con eficacia transmisiva. De hecho, el trabajo se vuelve ágil, el trazo planteado por el director es acertado y la propuesta autoral es clara y fácilmente asimilable. Posiblemente podría ampliarse hacia otras consideraciones, evidenciando críticamente las raíces, pero eso tal vez derivaría hacia una construcción más comprometida en lo político y más evanescente en cuanto a destinatario. Hiriat, con inteligencia, prefirió la contundencia de un interlocutor claro, aunque esto significara dejar ciertas cosas fuera, a una ampliación temática hacia "la sociedad" con el grado de abstracción y dilución de efectos que esto tendría.

Cabría preguntarse sobre los espacios más idóneos para este tipo de obras, pero Vivir y beber se encarga de comentarnos que todos los ámbitos, clases y profesiones están afectadas por el alcoholismo y, por ende, cualquier lugar es correcto porque seguramente allí hallará postulantes a la recuperación. De todas maneras, imagino que no vendría mal una rotación de foros más que temporadas fijas en un sólo espacio. El trabajo de los actores —Alvaro Guerrero, José Carlos Rodríguez, Raúl de la Garza, Rie Okudo y Laura Díaz—, asume el ritmo propuesto por Hiriat y sobre todo los dos primeros —el narrador y el alcoholizado—, manejan una buena presencia, con recursos y simpatía.

En definitiva, una obra de circunstancia con un fin preciso que, al menos en el escenario, logra lo que se propone.