FICHA TÉCNICA



Notas Breve historia sobre el debut de Antonia Mercé, la Argentina en el teatro Colón; el autor cita una crónica que escribió en aquel momento

Referencia Armando de Maria y Campos, “Recuerdos de Antonia Mercé ‘Argentina’. Debutó como actriz cómica en Entre las flores y luego como tiple en Pepe Conde o El mentir de las estrellas”, en Novedades, 5 abril 1949.




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Novedades

Columna El Teatro

Recuerdos de Antonia Mercé "Argentina". Debutó como actriz cómica en Entre las flores y luego como tiple en Pepe Conde o El mentir de las estrellas. II

Armando de Maria y Campos

Para presentar a Argentina, que por aquellos años no cubría ella sola la función con lo que después se dio en llamar "recitar de danzas", el empresario don Juanito Bustillo formó un cuadro de comedias que encabezó el excelente actor cómico mexicano Luis G. Barreiro. La sala del teatro Colón se llenaba noche a noche para admirar a Antonia Marcé, pero también se aplaudía a los cómicos que encabezaba Barreiro, y que se limitaban a representar obras del repertorio cómico español.

Revisando mi archivo, encuentro la croniquilla que escribí noticiando el debut de Argentina. "Antonia Mercé –dije entonces– triunfó en toda la línea en su debut por su arte personalísimo, que prescindiendo de detalles nimios –¿cuáles serían Dios mío?– tiene como principal y fundamental mérito, el de haber aristocratizado los bailes españoles, despojándolos de lo canallesco y vulgar que pudieran tener, para darnos con ellos una visión estilizada y llena de color del alma verdad de España, de la que tantas caricaturas y deformaciones han hecho propios y extraños. Todos sus números merecieron unánime aplauso, y la mayor parte de ellos hubieron de ser repetidos a instancias reiteradas del público entusiasmado".

La vida teatral en México era aquel año viva y diversa, y precisaba renovar constantemente los carteles para no perder el favor del público. A unos cuantos metros del Colón, en el Principal, actuaba la compañía de dramas policíacos de Ramón Caralt, con Raimunda Gaspar como primera actriz. La semana del debut en el Colón de Argentina Caralt presentó una obra de gran espectáculo titulada La corte del rey Octavio, que gustó al público, que días antes se apasionaba con Jimmy el misterioso o con Sherlock Homes contra Raffles. En el Iris actuaba, con un éxito de público formidable, el Circo Pubillones, y en el otro teatro de la calle de Donceles, el Fábregas, María Conesa, con su compañía de zarzuelas y revistas, presentaba, al lado de los "últimos éxitos de Madrid" del género de zarzuelitas y revistas, obras de autores locales, v.g. de Eduardo Pastor, director y actor de compañía, que aquella semana estrenó lo que todos los cronistas estuvimos de acuerdo en calificar de "una gansada", que tituló ¡Atórale!. A Espaldas del Iris, en el Lírico, una compañía mexicana de revistas nacionales, con Gandolín –el actor y autor Arturo Avila– a la cabeza, representaba revistas muy animadas, como la titulada Mujeres modernas, letra de Gandolín y música de Lauro López, contando en su elenco con tiples tan excelentes como María Caballé, Celia Montalván y Amparo Sauz, con María Cruz como bailarina, con Poncho Castillo, Honorato Bassoco y Miguel Cosío. En el Ideal hacía sus primeras armas como actriz "la Montoyita" –nuestra ilustre María Tereza–, representando Petit Café, de Tristan Bernard, con una planta de actores magnífica: Julio Taboada, Antonio Galé, Julio Rodríguez, Emilio Romero, Elisa Asperó... En el Arbeu, finalmente, Emilia Iglesias, con Gabriel Tejel y José Francés llenaba la sala cantando la Maruxa de Vives.

Sin embargo, Antonia Mercé no vaciló en debutar –¿por humorada?, ¿como exploración de géneros en los que pensaría actuar no obstante que era ya bailarina de fama mundial?– como actriz y tiple cómica. El actor Enrique Lacasa, que acababa de llegar a México con ánimo de presentarse como director de compañías, fue quien debe haberla entusiasmado y decidido. Lacasa entró como director del cuadro que encabezaba Barreiro, y, desde luego, convenció a Antonia para que debutara como actriz con la comedia Entre flores de los Quintero, y como esta actuación de la que Argentina salió muy airosa y garbosa, era una especie de sondeo, a la semana siguiente Lacasa presentó a Antonia como tiple cómica con la astracanada lírica de Muñoz Seca Pepe Conde o El mentir de las estrellas.

Para presentar Pepe Conde y evitar que con su estreno ocurriera lo que con los de Trianerías y Las Verónicas, zarzuelas muy celebradas en Madrid, pero que en México no gustaron, la empresa del Colón pintó decorados y reforzó la compañía con el barítono Ruanova y con el actor cómico Roberto Soto, entonces dedicado en absoluto al género español.

¿Será verdad que la mejor prueba de tener excelente memoria es olvidar lo que debe olvidarse? Del estreno en el Colón de Pepe Conde o El mentir de las estrellas, no recuerdo nada, como no sea a Antonia Mercé, vestida "de señorita", en una escena con Lacasa, mientras el público celebraba con risas los chistes en que abunda el diálogo. Tengo que recurrir a las notas que con pretensiones de crónica publiqué en la revista Don Quijote.

"Por el Colón: Pepe Conde o El mentir de las estrellas, zarzuela de Muñoz Seca y Pérez Fernández, con música de Vives, es una bellísima obra que reúne todo lo necesario para agradar: sal fina, interés en la fábula, vistosidad, tipos muy bien delineados y algunos números de música muy agradable al oído. No se trata de una astracanada vulgar, sino de un sainete muy fino, en que todos, hasta el más insignificante de los tipos están pintados con mano maestra", etc., etc. Y seguía: "El decorado que se ha pintado para la obra es de una impropiedad aplastante, y el reparto ha sido tan impropio como el decorado".

"Soto –continúa la croniquilla– en su papel del diputado bromista, ha hecho una creación, que todo el público ha aplaudido de buena gana, así como a Ruanova. Lacasa ha tenido que adjudicarse un papel que está muy distante de sus facultades, y aun de su tipo, pero ha sacado buen partido de él. La simpatiquísima Argentina, que esta ocasión hacía su ensayo como tiple de zarzuela, ha salido muy airosa de su cometido, demostrando que, si quiere, puede ser una buena tiple de zarzuela. El tipo delicado y lleno de atractivos de Antonia Mercé, sienta muy bien a la protagonista de Pepe Conde, y creemos de buena fe que la notable danzarina puede acertar en otras obras que encajan mejor en sus facultades. La Calvo Velasco muy simpática y muy atinada en su papel, así como la Valdealde".

Afortunadamente Argentina no insistió ni como actriz cómica, ni como tiple de zarzuela. ¡Qué extraordinaria danzarina se hubiera perdido si Antonia Mercé toma en serio sus actuaciones mexicanas de Entre flores y Pepe Conde!