FICHA TÉCNICA



Título obra Alicia

Autoría Darío Fo

Dirección José Acosta

Elenco Teresa Rábago

Espacios teatrales Colima 160

Referencia Bruno Bert, “Un juego de verdades”, en Tiempo Libre, 15 marzo 1990, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Un juego de verdades

Bruno Bert

No es novedoso que las raíces de los árboles se hallen bajo tierra, y que de las catacumbas surjan energías que a veces el aire de la superficie llega a marchitar. Digo esto porque los sótanos han sido durante mucho tiempo y en los más variados países húmedos semilleros de excelentes trabajos. Y el espectáculo al cual nos vamos a referir ha encontrado su hábitat justamente en uno de los deteriorados y sugestivos subsuelos de nuestra ciudad. Se trata de Alicia, un monólogo que ya lleva tiempo reptando entre suelos ácidos y cosechando el aplauso entre los pocos espectadores que el lugar, ubicado en la colonia Roma, da cabida en cada caso.

La actuación es de Teresa Rábago, la dirección de Pepe Acosta y los textos más que pertenecer a Dario Fo tienen jirones que alguna vez fueron suyos. El lugar, reminiscencia de cárcel, manicomio o espacio de miserable marginación, esconde a una mujer que con una silla y un camastro improvisa su soledad aflorando la angustia a partir del recuerdo, enclavada en un encierro de ventanucos ciegos.

Con sólo su cuerpo y estos pocos elementos nos cuenta una historia de desgarramientos donde tanto la tela como la piel se abren para desnudar lo que emerge bajo la violencia. Sin embargo, esta narración íntima oscila entre el detalle personalizado y una biografía social de clase, teniendo como uno de sus ejes la sexualidad y por otro el trabajo, vinculados al fin en la mujer-prostituta donde el trabajo es justamente el uso del cuerpo como un objeto sexual.

Tal vez importaría poco saber simplemente una historia particular, por terrible que sea, si ésta no nos estuviera en realidad narrando un panorama de entorno, radiografiando una sociedad y el papel de explotación a que destina a esta mujer que se vuelve como un espejo múltiple. Naturalmente, las tintas están ensombrecidas y es un mérito de la dirección y de la actriz evitar un permanente tono trágico que terminaría distanciándonos por saturación. A pesar que nada falta para el melodrama, desde la tortura hasta la violación: desde la zoofilia hasta la posibilidad de incesto pasando por la brutalidad, la enajenación y la locura, la habilidad de Pepe Acosta nos desvía del camino fácil que conduciría a la pena o la lágrima y más bien nos acerca al horror, capaz de ser matizado por la conciencia. Y aunque no hay una relación directa con el público (tal vez un atisbo de desafío) los cortes se predicen por montaje y bruscos cambios de enfoque.

Pero si el trabajo de dirección muestra talento, el de actuación no se queda a la zaga, y a una distancia donde cada mentira se vuelve evidente, la actriz impone un juego de verdades a partir de una piel que asume toda la suciedad del piso y las paredes por los que se arrastra o se pega, en una correspondencia con las vivencias que van contaminando el interior del personaje. Y, sin embargo, de toda esa carga de basura emerge la denuncia con una energía capaz de limpiar la imagen y dejarnos una desnudez martirizada y el espacio para nuestra propia reflexión entre mental y orgánica.

El trabajo trae reminiscencias de ciertas experiencias que viéramos en otros ámbitos a comienzos de los setenta, tal vez con menos texto y más alejadas del naturalismo, pero también con raíces en el nombre de Grotowski (nombrado en el programa de mano) y en el de Antonin Artaud.

Han pasado los años y también los estilos, pero un buen trabajo se agradece en cualquier época.

Teresa Rábago en Alicia, basada en textos de Dario Fo, dirección José Acosta. Colima 160, Roma, 250-6762; sábado y domingo (19:00); lunes (20:00 horas). Fotografías de Luis Fernando Moguel.