FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios sobre la gira internacional y el repertorio de la Compañía María Tereza Montoya, realizado en los dos primeros años de la gestión del Presidente Miguel Alemán

Referencia Armando de Maria y Campos, “Olvidos y recuerdos de un empresario novel. La temporada de María Tereza Montoya en el Arbeu, de agosto a septiembre de 1948”, en Novedades, 24 marzo 1949.




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Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Olvidos y recuerdos de un empresario novel. La temporada de María Tereza Montoya en el Arbeu, de agosto a septiembre de 1948. I

Armando de Maria y Campos

El 4 de junio de 1948 llegó a Veracruz María Tereza Montoya, y con ella el grupo de actores que dos años antes había salido de México, auspiciado económicamente por el Lic. Miguel Alemán, recientemente electo presidente de los Estados Unidos Mexicanos, con el propósito de realizar una gira por varios países del continente, para después trasladarse a España, llevando por esos escenarios de Dios obras de autores mexicanos representadas por actores nacionales, encabezados por María Tereza, indiscutiblemente la primera actriz dramática de habla española, y por Ricardo Mondragón, su esposo y sobrio y responsable director y primer actor.

Con motivo de la gira continental de María Tereza Montoya, bajo el patrocinio del presidente Alemán, el autor Luis G. Basurto escribió en el folleto de propaganda que circularía por toda la América, estas líneas: "María Tereza Montoya, primera actriz mexicana, ha recibido de las manos del Lic. don Miguel Alemán Valdés, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, la representación de México a través del pensamiento vivo de sus autores dramáticos y en el prestigio del gesto, de la voz y del temperamento extraordinarios de la ilustre comediante. Ambos, Miguel Alemán Valdés y María Tereza Montoya, son, al fin y al cabo, frutos preclaros de la misma planta: la transparente y rica tierra mexicana".

Las actrices y los actores que figuraban en la Compañía de María Tereza Montoya cuando ésta inició su gira por Cuba, son profesionales de primera categoría y, algunos de ellos, nuevos valores surgidos en la escena mexicana al poderoso estímulo de la gran actriz y bajo la dirección de Ricardo Mondragón.

Virginia Manzano, la mejor dama joven del teatro de México en la actualidad, dueña de un extraordinario temperamento dramático; Amparo Villegas y Clara Martínez, destacadas actrices de carácter, de amplia experiencia y sólida ejecutoria; Alicia Montoya, segunda dama de interesante figura, experta en matices de vida interior; Carmen Cortés, cuya gracia corre parejas con una aguda sensibilidad; Gracia Pasquel, distinguida y justa en sus interpretaciones; la debutante María Tereza Mondragón, en cuya voz y gesto se anuncia ya la actriz de mañana; Manuel Santamaría y Felipe del Hoyo, excelentes actores de carácter, de limpio historial; Fernando Mendoza, brillante, lleno de gallardía y prestancia, cuyo temperamento lo ha colocado en la primera fila de los galanes mexicanos; Luis Beristáin, galán joven del teatro y de cine, que aúna a su magnífica figura una voz rica en tonos y matices y una ductilidad extraordinaria; Alfredo Varela Jr., que justifica su fama cinematográfica con una actuación de actor cómico fino y depurado; Carlos Navarro, galán también por la figura y por sus buenas facultades y Jorge Fábregas, que empieza su carrera artística con entusiasmo y disciplina, formaban un núcleo homogéneo cuyas interpretaciones serían sancionadas por la crítica más severa, y son figuras dignas de una compañía prestigiada como la de María Tereza Montoya.

Especialmente, los mejores elementos jóvenes de este conjunto artístico, como Virginia Manzano, Alicia Montoya, Luis Beristáin y Fernando Mendoza, han moldeado su personalidad y han descubierto su posibilidad y caminos en el teatro, estimulados por el ejemplo, por la eximia presencia de esta actriz extraordinaria, y por la sabia mano directora del primer actor Ricardo Mondragón.

La Compañía de María Tereza Montoya, inició su gira continental, que debía durar, según planes bien meditados, los mismos años del periodo presidencial de su comprensivo patrocinador, que había extendido su generosidad recomendando a los representantes diplomáticos de nuestro país en los países que visitara la Compañía de María Tereza Montoya le prestaran ayuda y protección, llevando un repertorio de 26 obras de autores extranjeros y de ocho de autores mexicanos. Las de autores mexicanos serían: La hiedra de Xavier Villaurrutia, La huella de Agustín Lazo, Judith de Adolfo Fernández Bustamante, Maternidad de Catalina D'Erzell, Lo que sólo el hombre puede sufrir de Catalina De'Erzell, La secretaria particular de Luis G. Basurto, Linda de Miguel N. Lira, En silencio de Concepción Sada.

Las de autores extranjeros serían: Locura de amor de Tamayo y Baus, La malquerida de Jacinto Benavente, La sombra de Darío Nicodemi, La dama del alba de Alejandro Casona, Las tres perfectas casadas y La barca sin pescador de Alejandro Casona, La dama del armiño de Luis Fernández Ardavín, Doña Rosita la soltera de Federico García Lorca, Los intereses creados de Jacinto Benavente, Más fuerte que el amor de Jacinto Benavente, El duelo de Henri Lavedan, La compradora de Steve Passeur, Frenesí de Charles Peyret Chapuis, Padres terribles de Jean Cocteau, Shanghai de John Colton, Elizabeth, la mujer sin nombre de André José, Un hijo, El deseo bajo los olmos y Diferente de Eugene O'Neill; Mirra Efros de Jacobo Gordin, La otra comedia de Somerset Maugham, La voluptuosidad del honor y Vestir al desnudo de Luigi Pirandello, La vida con papá de Howard Lindsay y Russel Crouse, La casa en orden de sir Arthur Wing Pinero y El fantasma del miedo de Stpehan Zweig.

Los sucesos revolucionarios de Colombia, durante la llamada Conferencia de Bogotá, sorprendieron a María Tereza Montoya y los suyos en vísperas de debutar en el teatro Colón de aquella república, frustrándole la temporada subvencional que estaba a punto de iniciar. Se impuso el regreso a México, pero no fue sino hasta junio de 1948, casi cuatro meses después del movimiento revolucionario que ya se conoce por "bogotazo", cuando arribaron a Veracruz las huestes de María Tereza. Horas después de pisar tierra mexicana, debutó la compañía en el teatro Brillante de Jalapa. María Tereza y Ricardo tuvieron la atención de enviarme al teatro Arbeu un mensaje de afecto: "Al regresar a México enviámoste nuestro cariñoso cordial saludo". Esa misma noche les llamé por teléfono a larga distancia, ofreciéndoles el Arbeu para que realizaran una nueva temporada con obras de su repertorio. Aceptaron, encantados de hallar en su patria el calor y la simpatía que añoraban, aplazando formalizar el contrato o convenio para cuando estuvieran en México.