FICHA TÉCNICA



Título obra Romeo y Julieta

Autoría William Shakespeare

Elenco Prudencia Grifell, Carmen Herrera, Rosa María Moreno, Soledad de la Peña, Carlos Bribiesca, Mario Murataya, José Luis Palafox, Carlos Ancira, José Solé, Antonio Salazar, Raúl Dantés, Mario Orea, León Barrozo

Grupos y compañías Alumnos de la Escuela de Arte Teatral del INBA

Notas de grupos y compañías Alumnos del Centro Popular de difusión Artística número 3 / cancioneros y guitarristas

Eventos Temporada de Teatro Universal organizada por el INBA

Notas Comentarios sobre los antecedentes literarios de Romeo y Julieta, tercera obra de la temporada de Teatro Universal del INBA, dentro del marco de Fiestas de Primavera

Referencia Armando de Maria y Campos, “La primavera llega y los amantes inmortales de Verona, Romeo y Julieta, se aman como en sus mejores días del Renacimiento italiano”, en Novedades, 19 marzo 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La primavera llega y los amantes inmortales de Verona, Romeo y Julieta, se aman como en sus mejores días del Renacimiento italiano

Armando de Maria y Campos

Veinticuatro horas después de la entrada oficial de la primavera: "La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido...", subirá al escenario del teatro del Palacio de Bellas Artes la tragedia de William Shakespeare Romeo y Julieta, como uno de los números más interesantes del programa que la ciudad ha organizado con motivo del ciclo de festejos anual ya conocido por Fiestas de Primavera. El Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes presentará, como tercera obra de su temporada teatral de 1949, esta pieza de tema y prestigio universal, para la que ha construido vestuario inspirado en pinturas del norte de Italia, de los siglos XIII Y XIV, en que aparecen escenas de la vida de Verona, y de la época en que Shakespeare situó la acción de su drama, cuyo argumento es tan viejo como el amor.

Las fuentes de Romeo y Julieta se remontan a una novela griega llamada Anthia y Abrocomas, escrita por Jenofonte Efesio, en el siglo II de nuestra era. Trece siglos después el napolitano Masuccio recogió, amplió y adaptó esta novela ya muy popular en sus famosas Novellino. Cincuenta años más tarde de aquel siglo XV, Luigi da Porto escribió una narración calcada casi de la de Masuccio. Se ha asegurado que Da Porto no conoció la novela de Masuccio y que se limitó a narrar una tradición oral que corría por Verona, en la que se aseguraba que los sucesos narrados en ella habían realmente ocurrido hacia el año 1303. También se asegura que el balcón del famoso coloquio todavía en la actualidad puede verse en un rincón romántico de Verona, lo mismo que la tumba de mármol rosado en que descansan juntos los amantes inmortales. Si se tienen a mano, se puede comprobar que el cuento de Da Porto es muy superior al de Masuccio, y que tiene más o menos los mismos lineamientos que la tragedia de Shakespeare. Ya en el cenit el siglo XVI un fraile dominico, Mateo Bandello, retocó certeramente el bello cuento de Luigi da Porto y lo incluyó en sus Novelle. La versión del dominico de los amores de Romeo y Julieta se hizo clásica y fue traducida al francés por Francisco de Bellforest y esta traducción vertida a su vez al español hacia 1586 por Andrea Pescione. En lengua inglesa circularon profusamente por esa época dos obras sobre el mismo tema, una bajo la firma de un tal Painter y la otra firmada por Arthur Broke.

Tan sugestivo, novelesco y novelable, teatral y teatralizable asunto, tentó a no pocos dramaturgos, muchos de los cuales lo llevaron a escena al mismo tiempo que Shakespeare en Francia, en España y en Italia. En España, Lope de Vega escribió su comedia Castelvines y Monteses, teniendo por fondo los amores de Romeo y Julieta; en Francia, Come de la Gambe dio a luz su Chateauvieux, y en Italia, Luigi Groto dio a la estampa su Hadriana. Romeo y Julieta, cogidos de la mano, y diciéndose endechas de amor, empezaron a cruzar los escenarios del mundo.

Con Romeo y Julieta, Shakespeare alcanzó su primer triunfo definitivo. Cronológicamente la tragedia pasional de Verona es la primera de Shakespeare. Antes de Romeo y Julieta el autor era uno de tantos dramaturgos ingleses. Después del estreno de esta tragedia Shakespeare fue... ¡Shakespeare! Yo creo que Shakespeare más que un hombre es un nombre. Sin nombre del autor apareció en 1597 la primera edición de Romeo y Julieta, impresa por John Daugter. En 1597 Thomas Creede publicó otra edición de la misma obra en la que tampoco figuraba el nombre del dramaturgo. Otra edición, la tercera, de Romeo y Julieta, aparece en 1609, hecha por Smethwick, y es simplemente una copia de la segunda. Hasta la cuarta edición, la tragedia Romeo y Julieta aparece amparada con el nombre de Shakespeare. No tiene fecha esta edición.

Veintiocho años contaba Shakespeare cuando escribió Romeo y Julieta, y asombra y conmueve el pensar que a esa edad y en aquel tiempo haya cruzado un hombre el umbral alucinado de la inmortalidad con ese milagro de juventud y de poder creador ante el que palidecen todas las producciones anteriores del renacimiento inglés. Por eso la tragedia de Shakespeare ha sobrevivido, y más que la Psiquis y el Eros de la mitología griega, ha quedado para siempre Romeo y Julieta, de Shakespeare, como las figuras simbólicas del amor puro y encendido. Causa asombro ver con qué firme seguridad, amplia desenvoltura y sobria maestría, Shakespeare ha desarrollado esta tragedia y que por debajo de ella quedan todas las de los autores que anteriormente trataron este tema en cuentos, poemas, novelas y piezas de teatro. Flaubert ha dicho de esta creación shakespereana: "Virgilio ha creado la mujer amante, Shakespeare la doncella enamorada, todas las demás amantes son solamente copias, más o menos fieles, de Dido y de Julieta". Luis Astrana Marín, que consagró su vida a difundir la vida y la obra de Shakespeare en un español limpio, sobrio y cargado de emoción, asegura: ¿Conocía Flaubert (al comentar la creación que Shakespeare logró de la leyenda de Verona) La Celestina? Es de temer que no; de otro modo asociara a Dido y a Julieta el nombre de Melibea, porque Romeo y Julieta es la hermana gemela de nuestra Celestina". Y con esto, Astrana Marín expresa su más rico y justo elogio para la primera tragedia inmortal de William Shakespeare.

No creo que Romeo y Julieta sea una obra que solamente en su idioma original muestre toda su belleza, porque, al ser traducida, pierdan su gracia los innumerables juegos de palabras, retruécanos, jugueteos, equívocos, la pirotecnia en general del lenguaje shakesperiano, en el que se halla desde la sentencia profunda hasta la frase gruesa o pintoresca digna de un Rabelais o de un Cantinflas.

Justo, siempre oportuno homenaje a Shakespeare perenne, representar la tragedia de los inmortales amantes de Verona, con actores jóvenes, en un clima que evocará fielmente el que vivieron ellos en pleno Renacimiento italiano, y con actores jóvenes, horas después del arribo oficial de Ella a nuestro Valle.

¡La Primavera ha venido;
nadie sabe cómo ha sido...!