FICHA TÉCNICA



Título obra Camino real

Autoría Ricardo Parada León

Elenco Prudencia Grifell, Carmen Herrera, Rosa María Moreno, Soledad de la Peña, Carlos Bribiesca, Mario Murataya, José Luis Palafox, Carlos Ancira, José Solé, Antonio Salazar, Raúl Dantés, Mario Orea, León Barrozo

Grupos y compañías Alumnos de la Escuela de Arte Teatral del INBA

Notas de grupos y compañías Alumnos del Centro Popular de difusión Artística número 3 / cancioneros y guitarristas

Eventos Temporada de Teatro Universal organizada por el INBA

Notas Segunda obra de la temporada de Teatro Universal del INBA

Referencia Armando de Maria y Campos, “Teatro mexicano en la temporada de teatro universal del Instituto de Bellas Artes. estreno y éxito del Camino real de Ricardo Parada León”, en Novedades, 15 marzo 1949.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Teatro mexicano en la temporada de teatro universal del Instituto de Bellas Artes. Estreno y éxito de Camino real de Ricardo Parada León

Armando de Maria y Campos

La segunda obra de la temporada de teatro universal organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura –la primera fue La danza macabra de Strindberg; la tercera será Romeo y Julieta de Shakespeare–, se representará en el teatro del Palacio de Bellas Artes del 26 de febrero al 6 de marzo, con el concurso de los más distinguidos alumnos de la Escuela de Arte Teatral del INBA y la intervención de una actriz profesional de oriundez española, largos años residenciada en México: doña Prudencia Grifell. La obra afortunada es Camino real, drama en tres actos, dividido en 8 cuadros, original de Ricardo Parada León, a quien también se encargó su dirección.

Muy cerca de los cincuenta años, edad en que se principia a ascender a la augusta montaña de la serenidad de que habla Nervo, Ricardo Parada León es ya un veterano autor, al que el triunfo, el acierto y el halago le han acompañado varias veces. Se aficionó a escribir piezas de teatro como cronista de teatro del periódico provinciano El Heraldo, que se editaba en San Luis Potosí. Se firmaba "Rogelio" y esto ocurría cuando Parada León andaba por los dieciséis –o tal vez menos– años de su edad. Deja la provincia, y llega a la deslumbrante metrópoli, haciéndose aceptar como colaborador en las páginas de los suplementos dominicales de los diarios El Universal y El Demócrata, de los años 1921 a 23, escribiendo cuentos y narraciones. Silenciosamente, empieza a escribir teatro, y corre con la fortuna de poder estrenarlo. El año 1923 ve representar tres producciones suyas; la primera, una pieza dramática en tres actos, la da a conocer la Compañía de María Tereza Montoya, en el Ideal, durante el mes de mayo del año que señalo; la segunda, una comedia titulada La esclava, la estrena la Compañía de Mercedes Navarro, en el mismo teatro Ideal, el 5 de agosto de aquel año y, finalmente, el 30 del mismo mes y año, Ricardo Parada León estrena en el teatro Arbeu un dramita en un acto y dos cuadros titulado Una noche de otoño. El éxito le acompaña en sus tres noveles producciones que revelan la existencia de un autor de fino temperamento, de clara observación, de fáciles y ágiles recursos escénicos.

Sin embargo, la lucha es dura. Ricardo Parada León, espíritu rebelde, carácter tenaz, se convierte en apóstol del teatro mexicano. Escribe y organiza temporadas, y, finalmente, estrena: Los culpables, comedia en tres actos, el 11 de julio de 1925, y, en colaboración con María Luisa Ocampo, el drama Sin alas, el 12 de octubre del mismo año, escrito especialmente para María Tereza Montoya. Continúa luchando, ahora como animador de la temporada conocida por la del Grupo de los Siete autores, que se desarrolla con éxito durante el año 1927, con la Montoya y Fernando Soler como primeras figuras, pero durante esa temporada no tiene oportunidad de dar al público otra obra suya, de las varias que ya tiene escritas. Corren dos años antes de que Parada León estrene durante la temporada conocida por la de la Comedia Mexicana, celebrada en el Bellas Artes el año 1936. Parada León estrena una comedia sarcástica, titulada El porvenir del Dr. Gallardo, que como lastimara a algunos "influyentes" que se creyeron aludidos, fue retirada de la escena, "bajo presión amistosa", declaró años más tarde el propio Parada León.

Pasan los años, y Ricardo Parada León no logra volver a estrenar obras originales: en 1944 la asociación Teatro de México, le pide alguna traducción, y Parada León le entrega la de Hedda Gabler de Ibsen, que Clementina Otero estrena el 15 de enero.

Al anunciarse que nuestra ilustre actriz doña Virginia Fábregas se proponía visitar a España y presentar en sus teatros obras de autores mexicanos. Parada León escribe su drama Camino real, pensando en doña Virginia al trazar el personaje de la protagonista, "una madre mexicana, mujer hecha ternura, amor y pureza, que goza o sufre al unísono de sus hijos, porque ellos son su pasión y único objeto de su existencia". Doña Virginia Fábregas llevó en su alforja artística a España la pieza de Parada León, y aun llegó a anunciarla dentro del repertorio de obras mexicanas que se proponía presentar en Madrid, al lado de las de Federico Gamboa, Rodolfo Usigli, Xavier Virraurrutia y Luis G. Basurto.

Antes de que Camino real fuera conocido por los públicos españoles, el INBA presentó el drama de Parada León, montándolo con el sobrio y certero decoro que ya es característico de ese Instituto. "Garantiza la calidad (de la obra de Parada León, declaró el INBA oportunamente) el hecho de haber sido seleccionada –entre varias– por la Unión Nacional de Autores para su escenificación en Bellas Artes", porque "al trazar para 1949 un plan de franco apoyo para el conocimiento y la difusión de la obra de los dramaturgos nacionales, el INBA ha querido que ellos mismos, la sociedad que los agrupa, elijan a aquellos cuya producción merezca más justamente el disfrute de las oportunidades que les depare el calendario de la Temporada".

Ricardo Parada León escribió esta obra –ha dicho– al calor de los recuerdos de su tierra natal, la región de los Altos, de Jalisco. Una familia jalisciense, venida a menos, orgullosa de su conservado orgullo alteño, atiende personalmente un mesón para poder subsistir. La madre viuda, timón y ancla de un hogar honesto, debía ser el personaje central. No lo es, porque intervienen en la acción tantos más: dos hermanos, varias muchachas, que quieren a los hermanos o se dejan querer por ellos: un tejano intruso, tipo atravesado, extraño al medio de los Altos de Jalisco, que siembra la discordia, raptor frustrado un momento, asesino de uno de los hermanos, hijos de doña Refugio la madre; un coronel revolucionario retirado, hombre sano, de una pieza, la familia de ésta que considera como suya. Y otros, episódicos, clientes del mesón, o auténticos mariachis, que le dan a la pieza de Parada, enamorado de doña Refugio desde su soltería y respetuoso protector de León, un sabor de espectáculo de exportación. Uno de los hijos de doña Refugio abandona la casa, se tira al "camino real", busca así hacer fortuna para regresar a casarse con la "niña de sus sueños", quien, mientras tanto, queriendo al que se fue, se ha casado con el otro hermano que quedó en el mesón. Vuelve y se conforma, consolándose con el aguardiente. Pero surge "el malo", el texano Ramón, quien por medio de un "corrido" hace correr el rumor de un adulterio entre Miguel, el muchacho que se tiró al camino real, y Margarita, la novia de ayer y ahora esposa de su hermano Ramón. Entre alusiones al tequila y ecos de corridos, la tragedia se va incubando, y muere Ramón, asesinado por el texano, en brazos de su madre doña Refugio, toda dolor, resignación y fortaleza.

El tipo de la madre, universal en su "ternura, amor y pureza, que goza o sufre al unísono de sus hijos, porque ellos son su pasión y único objeto de su vida", según definió a doña Refugio el propio autor, está magníficamente realizado, y doña Prudencia Grifell lo interpretó magnífica, sobria y con esa sencillez y hondura –la difícil facilidad– de quien domina su arte y lo borda, pule y nimia. El concurso de los más distinguidos alumnos de la Escuela Teatral del INBA, muchos de ellos ya profesionales en su medio escolástico, nada más que discreto, aunque siempre respetuoso. Estos son sus nombres, entre los principales: Carmen Herrera, Rosa María Moreno, Soledad de la Peña; Carlos Bibriesca, Mario Murataya, José Luis Palafox, Carlos Ancira, José Solé, Antonio Salazar, Raúl Dantés, Mario Orea, León Barroso. Los cancioneros y guitarristas son alumnos del Centro Popular de Difusión Artística número 3.

Parada León, dueño de una técnica que le permite resolver con facilidad todos los problemas de la escena y tocar los más diversos resortes de la emoción teatral, ha logrado con Camino real, un bello y emocionante drama mexicano tópico y típico, de diálogo ágil y gráfico, de acción viva, no obstante lo dispersa por momentos, bien anudada y resuelta al final, que es la mejor justificación de su amor y su abnegación por dotar a México de un urgente, necesario, ya maduro, teatro nacional.