FICHA TÉCNICA



Título obra Los enemigos

Autoría Sergio Magaña

Dirección Lorena Maza

Elenco Farnesio de Bernal

Grupos y compañías Compañía Nacional de Teatro

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo

Referencia Bruno Bert, “El perfil de una fuerte individualidad. Sergio magaña y su pasión por el teatro”, en Tiempo Libre, 30 noviembre 1989, p. 5.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

El perfil de una fuerte individualidad
Sergio Magaña y su pasión por el teatro

Bruno Bert

En una mesa redonda, hace algún tiempo, Sergio Magaña declaraba: "El teatro es como una puta buena y caliente, vale la pena acostarse con ella". Son palabras que de alguna manera definen ciertas características de este escritor; al menos un sentido pasional del oficio, un rechazo a las estructuras de apariencia y una incitación a vivir el arte más allá de academicismos fosilizados.

Para muchos, Magaña representa uno de los filmes más importantes de la dramaturgia nacional, y esta puesta de Los enemigos ha servido, entre otras cosas, para volver a colocar en la polémica cotidiana la labor del escritor michoacano.

Es curioso recordar que esta obra fue compuesta por encargo del Festival Internacional Cervantino en 1984, pero hubieron de pasar dos administraciones en Bellas Artes para que finalmente —con una adaptación mediante— llegara a los escenarios y se viera también en nuestro último festival en Guanajuato.

Nacido en 1924, hace parte de la habitualmente llamada generación de los cincuenta, junto con Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández, Jaime Sabines y Jorge Ibargüengoitia, entre otros. En una semblanza que hiciera sobre él otro escritor —Tomás Espinosa— se marcan los diversos puntos en la actividad que unen a todos estos creadores. Allí encontramos que todos ellos son además novelistas, y ejercieron con especial perspicacia la crítica teatral: compusieron teatro para niños y vienen a constituirse en los escritores de la posguerra, con maestros fundamentales como lo fueron Usigli y Novo. Y si bien el primero expulsó de sus clases a Magaña, que le declaró abiertamente que faltaba a ellas con frecuencia porque era muy aburrido como maestro (lo que no le impedía admirarlo como escritor), el segundo en cambio fue el que le montó en Bellas Artes Los signos del Zodiaco, que se vuelve una obra ceñera dentro de su producción.

Esto fue en 1951, y entre aquel estreno y el de Los enemigos, de este año, por la Compañía Nacional de Teatro bajo la dirección de Lorena Maza, median una gran cantidad de obras de los más variados géneros y estilos. En el libro-programa de tan bella presentación que se hiciera para este evento, se marca justamente que Magaña detenta varias primicias dentro de la dramaturgia de nuestro país: la primer gran obra naturalista (Los signos del Zodiaco - 1951): la primera comedia musical bechtiana (Rentas congeladas - 1960); la primera incursión en el llamado Teatro de los hechos (Los motivos del Lobo - 1965); la primera obra dramática mexicana con trama policiaca (El pequeño caso de Jorge Lívido - 1958)... Esto además de obras tan importantes como Moctezuma II, Los Argonautas o Santísima. Aunque hay que admitir que no siempre tuvo buena fortuna en las puestas que de ellas se hicieron, lo que muchas veces perjudicó su imagen porque se pasó la mediocridad de algunos productos a corresponsabilidad con el original literario. De allí una cierta renuencia en algunas etapas de su vida para dar materiales sin selección previa de la calidad de quienes pensaban llevarlos a escena.

Novelista, ensayista, cuentista, prologador. traductor creador de las más variadas obras tanto extensas como breves en el área teatral, eterno disconforme de su propio trabajo (destruyó mucho de su propia producción y Carballido cuenta cómo le vio tirar por la ventanilla de un autobús capítulos enteros de una novela suya que él juzgaba como muy buena) Sergio Magaña es simultáneamente el perfil de una fuerte individualidad y un sector claro del espectro literario de nuestro medio, de una época concreta de nuestra dramaturgia, ubicada en los cincuenta y que él sigue refiriendo como modélica.

En Los enemigos, considerada por Magaña como una tragedia-ballet, regresa al mundo prehispánico que ya le había seducido para el tratamiento de otras obras, rescatando el enfrentamiento de los pueblo nómadas y sedentarios, pobres y ricos cada uno, con su particular sistema de valores, basándose por supuesto en el Rabinal Achí. Allí vemos también la partición que se produce en la visión del mundo entre el universo masculino y el de las mujeres, y toda otra serie de connotaciones que, integradas en la visión global, da el rico fresco que la obra presenta, posiblemente enriquecida aun más por las aportaciones que se le hicieran especialmente para esta puesta y en donde se agregan otros personajes y se le suman intenciones a las ya existentes sin excluirlas ni secundarizarlas.

Podemos cerrar con una apreciación que Magaña hace de sí mismo: "Yo me considero poco intelectual, elijo dirigirme a un público popular. Y esa postura es difícil de sostener porque en México se permite el vanguardismo, pero no el arte realmente revolucionario que critique la corrupción del país. Quise hacer una obra para México con nuestro modo de mirar la vida, para mi gente."

Farnesio de Bernal en Los enemigos, de Sergio Magaña, dirección Lorena Maza, Teatro Julio Castillo (Unidad Artística y Cultural del Bosque, 520-4332), martes a viernes (20:30), sábado