FICHA TÉCNICA



Título obra Los empeños de una casa

Autoría Juana Inés de la Cruz

Dirección Alejandro Aura

Espacios teatrales Cárceles de la Perpetua en el Palacio de la Antigua Escuela de Medicina

Referencia Bruno Bert, “Sor Juana, de los salones palaciegos al patio de comedias. Los empeños de Alejandro”, en Tiempo Libre, 23 noviembre 1989, p. 36.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Sor Juana, de los salones palaciegos al patio de comedias
Los empeños de Alejandro

Bruno Bert

En el antiguo palacio de la Inquisición, precisamente en las cárceles de la Perpetua, Alejandro Aura ha montado un espectáculo que acaba de regresar de Guanajuato luego de ser presentado en el XVII Festival Internacional Cervantino. Se trata de Los empeños de una casa , una de las dos únicas comedias profanas que escribiera Sor Juana Inés de la Cruz.

Decíamos en la presentación del espectáculo en el Festival, que esta obra fue estrenada el 4 de octubre de 1683, en un agasajo ofrecido a los marqueses de Laguna (entonces virreyes de la Nueva España) por un alto funcionario de la corte, en coincidencia con la llegada del nuevo arzobispo de México, don Francisco de Aguilar y Seijas, un nefasto pre lado que años después colaboraría eficientemente para que Sor Juana dejara de escribir, dispersará su famosa biblioteca y se dedicara a feroces ejercicios penitenciales.

Comenta Octavio Paz en Las trampas de la fe< /em>: "se trata de una comedia bien hecha y bien escrita. Todavía hoy, tres siglos después de su estreno, nos resulta entretenida... cautiva el interés del espectador por su ritmo veloz, casi cinematográfico, y por los continuos encuentros y escapatorias en la oscuridad de un salón o un jardín, entre damas tapadas y galanes cegados por el deseo o los celos. En las tinieblas brilla el chocar de las espadas y relumbran los conceptos, las agudezas y los chistes".

La obra, escrita sobre el estilo de los continuadores de Calderón, se distingue por la adopción de un lenguaje culterano, intrigas más elaboradas y complejas, y por ser una literatura especialmente destinada a un público cortesano, como ya lo podemos advertir por el lugar y motivo de su estreno. Ética y estéticamente —anota Paz— exalta no la transgresión sino la conformidad con un patrón colectivo y marca el esplendor final de las formas que están a punto de desaparecer.

El montaje que de la obra hace Aura apela en primera instancia al sentido de lo lúdico, cambiando el punto de apoyo de la sátira original, dado que las situaciones sociales y los tipos sobre los que se sustentaba, naturalmente han desaparecido con el tiempo y con el mundo de la Colonia. Ahora, al juego de las palabras, los retrueques y el ingenio, el director les adiciona un sentido moderno de la farsa, en el que lo histórico es simplemente un pretexto que soporta la gracia de las inverosímiles situaciones.

Con un vestuario destinado sólo a sugerir la época y que más bien exalta, tanto por el color como por la hechura, el valor del juego teatral, el espectáculo pone su acento en el ritmo, ya no sólo de obra sino también de puesta, y en la complicidad implícita con el público, que ciertamente participa en forma festiva de las penas de amor y celos de las que ya nos hablara Paz. Ubicados en un patio, se sirve de las arcadas, escaleras y rincones, a los que rescata en sabor y a los que agrega su vitalidad, mucho más cercana en ciertos recursos a un maridaje entre la comedia actual y aquella que se llamó "del Arte", que a las puestas barrocas de la época misma de sor Juana que, aunque contemporánea, recurría a otros sistemas y estilos.

Es claro que en el elenco predomina el deseo por rescatar la gracia y el entretenimiento por encima de cualquier fidelismo histórico; y también es claro que lo logra para muchos que gozan abiertamente de los parlamentos y las acciones.

Un teatro de ayer para un público de hoy, desprejuiciado, directo y chispeante que desengola los culteranismos de Sor Juana (levándola de los salones palaciegos de origen, al patio de comedias y al público heterogéneo y contemporáneo.

Escena de Los empeños de una casa, de Sor Juana Inés de la Cruz, dirección Alejandro Aura, Cárceles de la Perpetua en el Palacio de la Antigua Escuela de Medicina (Brasil 33, Centro, 526-2297), miércoles a viernes (20:00), sábado (19:00) y domingo (18:00 horas).