FICHA TÉCNICA



Título obra Playa Azul

Autoría Víctor Hugo Rascón Banda

Dirección Raúl Quintanilla

Elenco Sergio Bustamante, Lilia Aragón, Álvaro Guerrero, Carmen Delgado, Ignacio Retes, Lourdes Villareal

Escenografía Gabriel Pascal

Espacios teatrales Teatro Benito Juárez

Referencia Bruno Bert, “Correspondencia entre autor y director. Playa azul”, en Tiempo Libre, 26 octubre 1989, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Correspondencia entre autor y director
Playa azul

Bruno Bert

Dentro de la producción dramatúrgica de Víctor Hugo Rascón Banda Playa Azul adquiere características de cierta atipicidad. Por lo general sus obras son muy abiertas, en forma tal que cabe al director una amplia gama de posibilidades de interpretación en cuanto a las imágenes que las sustentarán. En este caso, en cambio, la estructura es más bien cerrada, completa, de perfiles muy netos. Esto, para un director que simplemente se atenga a la ilustración del material facilita las cosas, pero cuando se trata de un artista creativo, como en este caso con Raúl Quintanilla, el desafío se vuelve interesante porque debe, al mismo tiempo, lograr expresar al autor y a sí mismo, creando esa tensión que vuelve realmente viva a una puesta.

Anecdóticamente Playa Azul plantea la etapa terminal de la vida de un político mexicano que acaba de ser excluido de las listas del poder para convertirse en "chivo expiatorio" de todo un equipo. Es el momento en que se le cierran as cuentas bancarias, se intervienen sus múltiples negocios y compañías, y se está por dictar contra él una orden de aprensión. En situación tan crítica, se refugia en un viejo hotel de su pertenencia, casi abandonado y en ruinas, que fuera el núcleo de su fortuna hoy pérdida.

Allí convoca a su familia con la intención de recuperar lo que aún es posible tanto a niveles materiales como afectivos. Pero naturalmente esas posibilidades son tan sólo ilusorias porque el desgaste y la corrupción de los años de ascenso no han dejado margen más que a la soledad. Quitando el poder y la apariencia, lo que se nos muestra son los costos del mismo, generalmente ocultos mientras no sobreviene la caída, ahora descarnados, invisibles frente al derrumbe. Su mujer, sus dos hijos, un viejo portero y la administradora del lugar son, junto con el mismo, los personajes que se encuentran para un final y definitivo desencuentro en ese remoto lugar frente al Pacífico, por donde muy pronto pasará una simbólica carretera barriendo con todo.

La escenografía de Gabriel Pascal trae reminiscencias de otras propuestas y construye, como el resto del montaje, un puente expresivo que une un estricto naturalismo a un clima de decadencia, eje donde comienza a nacer la alucinación.

Aquí el trabajo de los actores y la concepción del director se vuelven fundamentales, y es donde asombra la habilidad de Quintanilla para emerger sin estridencias, dando unidad y solidez a su propuesta. Sergio Bustamante, generalmente tan propenso al estallido y al protagonismo asume aquí al político en decadencia con una suavidad y una retención que vuelve mucho más dramática e interesante su figura que si hubiera recurrido a las tentaciones habituales. Su trabajo asombra en cuanto matices y otorga una profunda verosimilitud a su entorno. Lilia Aragón, en el papel de la esposa, expresa las alternativas del despojo afectivo y de la ambigüedad de sentimientos que ocultan una historia de usos y egoísmos. Álvaro Guerrero, como el hijo, asume la tensión de un ser enfermo al borde, de la psicopatía, mientras su hermana, encarnada por Carmen Delgado, intenta al personaje tal vez menos dañado del grupo. Lourdes Villarreal, recrea espléndidamente a la encargada del hotel, un ser patético usado de distintas maneras por toda la familia, que abandona finalmente su despojo a la muerte asumiendo colectivamente la inhumanidad del político. Por último, el maestro Retes da vida a la figura más simbólica del drama, el vínculo con la muerte, aunque tal vez dibuja en el personaje un carácter más "simpático" y bonachón, pero que el papel requeriría.

Una obra, entre el testimonio y la alegoría, que marca la madurez de todo un equipo capaz de entregarnos un producto lleno de sugestión y de excelente calidad.

Ignacio Retes en Playa Azul, de Víctor Hugo Rascón Banda, dirección Raúl Quintanilla, Teatro Benito Juárez (Villalongín 15, Cuauhtémoc), miércoles a viernes (20:30), sábado 09:00) y domingo (18:00 horas), Fotografías de Luis Fernando Moguel.