FICHA TÉCNICA



Título obra El porvenir está en los huevos

Autoría Eugene Ionesco

Dirección Renato de la Riva

Elenco Armando Vargas, Cecilia Sobreyra, Marco Antonio Sánchez, Claudia Ferreira, Enrique Galván, Guadalupe Cerqueda, Paola Ferrare, Joaquín Garrido, Adriana Pérez, Tomás Palacios

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, “Ionesco al máximo. El porvenir está en los huevos”, en Tiempo Libre, 12 octubre 1989, p.38.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Ionesco al máximo
El porvenir está en los huevos

Bruno Bert

En La Gruta, del complejo del teatro Helénico, se está presentando la que creo es una de las últimas obras que escribió Ionesco hace ya unos cuantos años. En todo caso si no lo es merecería serlo, ya que agota circularmente su propia propuesta que, llevada a los máximos extremos, casi inicia un nuevo ciclo. Es difícil pensar en una continuidad de su línea propositiva que no se repita ni retroceda después de este El porvenir está en los huevos.

Anecdóticamente nos presenta a dos familias unidas en relación con el matrimonio de sus hijos, que al parecer hace ya tres años que están casados y sin embargo prevalece en ellos el elemento lúdicro y afectivo, es decir, el consumo, sobre la clara necesidad de producir, "dar hijos a la sociedad". Se los apremia entonces, por medios violentos y didácticos, se los educa, hasta que mediante una especie de parto inverosímil ella comienza a poner huevos en forma desenfrenada y de todos los tamaños ante el placer histérico del grupo que los piensan vender y dedicar a cuanto uso y oficio sea posible, pero por sobre todo a hacer tortillas con ellos.

La pareja, hasta ese momento en estado de aniñamiento (estado pre-productivo) comienza a transformarse y "madurar" hasta quedar igualados con sus antecesores, monstruos también, ávidos de producir y consumir, con un final apocalíptico entre película de ciencia ficción y tímpano de la catedral medieval donde se evoca el fin de los tiempos.

Veamos por qué decíamos que se trata de un cierre de etapas o del testamento artístico de Ionesco: El antirrealismo de sus personajes está aquí sometido a una deformación tan pronunciada en cuanto a construcción física, máscaras y lenguaje que, paradójicamente, deja intuir por debajo del ellos el fantasma de un realismo a lo Zola que emergería con sólo dar una vuelta más de tuerca. Su sentido de apoliticidad, que es otra de sus normas sobre todo a partir de los sesenta, se halla aquí al borde mismo de la denuncia diferenciada. Su idea del absurdo en las relaciones humanas llega a un máximo donde se reencuentra con una coherencia visible; y la idea del hombre transformado en objeto y agredido por las cosas, en donde producción y consumo son sus últimas y máximas finalidades, se depura en donde hombre y objeto (Los Huevos) se vuelven una única cosa que se debate por definirse. La denuncia de esta sociedad caníbal, "carne del cañón, carne de tortillas" se transforma casi, casi en una denuncia de barricada. Y así su teatro del absurdo parece completar el ciclo y cerrarse sobre sí mismo. Prolongando la línea es posible pensar que nos encontraríamos frente a una obra estrictamente realista, de fuerte contenido político, de factura tal vez un tanto ingenua en donde el actual nihilismo pasaría a una encendida arenga.

Claro que la visión de todo esto no viene sólo de parte de Ionesco sino también del elenco que lo llevó a escena bajo la dirección de Renato de la Riva y que está compuesto por Armando Vargas, Cecilia Sobreyra, Marco Antonio Sánchez, Claudia Ferreira, Enrique Galván; Guadalupe Cerqueda, Paola Ferrare, Joaquín Garrido, Adriana Pérez y Tomás Palacios. Es muy interesante tanto su propuesta plástica como el manejo corporal de todos los actores, entre los que destaca la figura de la abuela, asumida por Guadalupe Cerqueda, con un inquietante toque de guiñol. Los vestuarios, el maquillaje y las máscaras faciales, junto con un correcto manejo del ritmo hacen de El porvenir está en los huevos un breve y atrayente espectáculo.

Recibió el premio "La Gruta" al mejor grupo de 1988 y es de esperar que logren acercar a su espacio más público del que allí asiste habitualmente. Les deseamos suerte al respecto porque su trabajo lo merece.

Escena de El porvenir está en los huevos, de Eugene Ionesco, dirección Renato de la Riva, Teatro La Gruta (Avenida Revolución 1500, San Angel, 548-3375), martes a jueves (2a30), viernes (19:00 y 21:00), sábado (18:00 y 20:00) y domingo (18:00 horas).