FICHA TÉCNICA



Título obra El caballo asesinado

Autoría Francisco Tario

Dirección Eduardo Ruiz Saviñón

Elenco Martha Aura, Mauricio Davison

Escenografía Octavio Velazco

Espacios teatrales Teatro Casa de la Paz

Referencia Bruno Bert, “Polémica puesta en escena. El caballo asesinado”, en Tiempo Libre, 5 octubre 1989, p. 33.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Polémica puesta en escena
El caballo asesinado

Bruno Bert

Eduardo Ruiz Saviñón ha definido (creo que con conciencia de exceso) a sus montajes como "góticos", y siento que tiene algo de razón. Al menos por lo desmesurado, por la exacerbación a la que somete a sus actores, por el clima de alucinación un tanto teatral (valga el juego de intenciones) de cada una de sus puestas. Características que efectivamente forman una unidad estilística en sus tres últimos trabajos: Juegos profanos, El trino del diablo y El caballo asesinado. El tercero de los cuales acaba de ser estrenado en la Casa de la Paz.

En la trilogía, a pesar de ser de autores distintos, los personajes están imposibilitados para determinar con justeza hasta qué punto viven y hasta qué punto fingen, es decir, actúan, los unos para los otros y aún para sí mismos. Y en este último, incluso la pregunta va más allá, y llega sobre hasta qué punto existen. Los tres constituyen planteos sobre la extensión de la realidad y el sueño, la vivencia y el deseo en donde lo natural y su prolongación metafísica presentan como una frontera, un territorio que se vuelve inasible, vago e intranquilizador. Pero, de las tres obras, El caballo asesinado es la que mejor resume las características mencionadas, sirviendo posiblemente como cierre del tríptico.

Francisco Tario, su autor, es para mí (y parece que también para unos cuantos más) desconocido. Nació en México en 1911 y murió en España en 1978, habiendo compuesto el Corpus de su obra —fue novelista, cuentista, poeta y dramaturgo— en la década de los 40 y principios de los 50. Esta es una de las tres únicas obras de teatro que escribió. Lo que maneja es una mezcla de varios géneros en donde no está ausente lo absurdo, lo policial, elementos de comedia y hasta un final que podría ajustar a un melodrama. Pero, en definitiva, ¿a quién puede importarle la pureza de los géneros? El hombre construye y los intentos de clasificación van a la zaga tratando de explicar sus acciones.

La trama no es fácil de narrar, sobre todo porque desecha una lógica lineal, pero digamos que hay un protagonista, una familia y algunos seres inquietantes; hay asesinatos, transmutaciones y una idea central en relación con la pregunta si realmente existimos o somos ensoñaciones de otros, complicando al infinito el planteo filosófico de Borges aborda en algunos de sus cuentos. Esto en tres actos en donde abunda de todo, desde el ingenio verbal, el placer por el juego de situaciones hasta uno o varios misterios por desentrañar.

Una obra diversa, pero en este caso la "anormalidad" pesa en su favor, tanto en cuento a valor del texto (farragosísimo y, sin embargo, ligero), la proposición de situaciones (descabelladas y contradictorias y, sin embargo, plenamente asumibles en el plano teatral) y también en la estructuración de los personajes que son mezcla de Pinter y Adamov en situaciones pensadas a medias por lonesco y Sherlock Holmes. Indudablemente se trata de un producto heterodoxo, pero Ruiz Saviñón ha sabido amalgamarlo dándole un carácter unitario y un indudable interés. Tal autor para tal director.

En el nutrido elenco destaca Martha Aura y Mauricio Davison; la primera a través de un esfuerzo de construcción que la distancia de trabajos anteriores, el segundo en el empleo de características que repite en todos sus personajes pero que aquí ajusta con lo que el director necesitaba. La escenografía de Octavio Velazco se inserta correctamente en el clima de obra aunque no sea particularmente interesante.

En definitiva, una obra con puntos en su favor, bastante polémica y posiblemente capaz de polarizar las opiniones.

Martha Aura y Mauricio Davison en El caballo asesinado, de Francisco Tario, dirección Eduardo Ruiz Saviñón, Teatro Casa de la Paz (Cozumel 33, Roma, 286-5315), miércoles a viernes (20:30), sábado (20.00) y domingo (19:00 horas). Fotografías de Luis Fernando Moguel.