FICHA TÉCNICA



Título obra Sueño de una noche de Verano

Autoría William Shakespeare

Notas de autoría Manuel Rueda / adaptación

Dirección Ramón Pareja

Grupos y compañías Teatro de Bellas Artes de la República Dominicana

Referencia Bruno Bert, “Resonancias teatrales. Primer Festival Ciudad de México”, en Tiempo Libre, 31 agosto 1989, p. 37.




Título obra Ulf

Autoría Juan Carlos Gené

Grupos y compañías Grupo Actoral 80

Referencia Bruno Bert, “Resonancias teatrales. Primer Festival Ciudad de México”, en Tiempo Libre, 31 agosto 1989, p. 37.




Título obra El enfermo Imaginario

Autoría Jean Baptiste Poquelin Molière

Dirección Cacá Rosset

Grupos y compañías Teatro do Ornitorrinco

Referencia Bruno Bert, “Resonancias teatrales. Primer Festival Ciudad de México”, en Tiempo Libre, 31 agosto 1989, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Resonancias teatrales
Primer Festival Ciudad de México

Bruno Bert

Una semana latinoamericana con tres presencias: La República Dominicana con una adaptación de Sueño de una noche de Verano Venezuela que trajo Ulf, una obra de Carlos Gené y Brasil, con El enfermo Imaginario de Moliere, pero a la brasileña.

Teatro de Bellas Artes de la República Dominicana

Esta es una de las presencias del 50. Festival Latino de Nueva York, incorporadas a la programación del Primer Gran Festival de la Ciudad. Se trata, como el encabezado lo indica, de la compañía oficial de la Dirección General de Bellas Artes, que para este montaje invitó al director español Ramón Pareja, que ya había trabajado con ella en un par de oportunidades con considerable éxito.

La obra de Shakespeare Sueño de una noche de verano fue adaptada previamente por Manuel Rueda. De hecho, la escenografía nos ubica (con un aire que recuerda cierta vieja puesta de Cementerio de automóviles) en una comunidad, seguramente dominicana, que vive en una especie de "Favela" junto al mar, constituidas sus casas por chatarras de viejos automóviles. Al frente es la arena que al comenzar de butacas sugiere el mar, y al fondo dos o tres niveles de estas viviendas o refugios que encierran una escala social dentro del desclasamiento: los de arriba y los de abajo, en una versión literal, aunque poetizada. Más alto aún está el cielo de la noche en donde aparecerá simbólicamente la luna en forma de espíritu femenino.

En la playa, traído por un huracán que se retira, queda un niño con un ejemplar de Sueño de una noche de verano en inglés. Los pobladores los recogen y bajo la advocación del nombre de la obra se convierte en los personajes de Shakespeare y nos representan la fábula con un vestuario que bastante tiene que ver con el carnaval y con su realidad social. Es la noche de San Juan y el mar ha traído un objeto-símbolo que despierta esperanzas y sueños. La posibilidad de la invocación, del juego, de exhortizar la sordidez de una realidad a través de la representación. Hasta aquí lo que parece la intención del trabajo, el planteo que se deduce tanto de él mismo como del programa de mano que trae una introducción del director.

La realidad es más pedestre, porque la estructura de obra en esta versión se muestra como forzada y empobrecida en la medida que no es una verdadera adaptación sino una mera adecuación a un espacio y circunstancia que no le son propios. No es la misma historia llevada al hoy y que. sucede entre las chatarras, sino la anécdota clásica interpretada en un espacio y de una manera que la hibridiza. Si en lugar de ser la compañía oficial de Bellas Artes, fueran los habitantes de ese lugar los que lo hubieran montado en su. propio espacio, otro campo de imaginación se hubiera abierto y otro juego de relaciones se daría. Pero, El "arte", es decir, todos los pre-conceptos artísticos, y la denuncia social están aquí maridados con tanta innaturalidad como la relación entre Titania y el burro en la obra misma. Entonces las implicaciones locales quedan reducidas a una cierta "Nota de color", y la obra de Shakespeare a su vez se nos escapa tras su complicada anécdota, sin florecer en los contenidos y sugerencias que de por sí tiene. Esto, a manos de un grupo de actores que indudablemente hacen lo que puede pero no lo necesario. Y resulta extraño consultando los antecedentes del director que son muy importantes en sus realizaciones anteriores, llevadas a cabo en distintos países del mundo, En fin, un teatro en busca de sí mismo.

Grupo Actoral 80 de Venezuela

A decir verdad, es poco lo que de venezolano tiene esta puesta, va que su autor (Y también actor) es argentino, la actriz es chilena, el director italiano y se trata de una coproducción con la Argentina. La causa es que proviene de una organización internacional. Veamos.

El grupo actoral 80 se formé en Venezuela a consecuencia de los trabajos formativos que desarrolló Juan Carlos Gené a pedido del CELCIT (Centro Latinoamericanao de Creación e Investigación Teatral), con actores profesionales. Y al tomar el nombre —luego de cuatro años de talleres— hacia el 84, se asumió_ como elenco oficial del mismo CELCIT, y por ende como portador de sus ideas que pasan, entre otras cosas, por la integración teatral continental. De allí lo heterogéneo de los componentes que nos han traído este espectáculo al Festival de la Ciudad. El prestigio que este grupo adquirió en Venezuela está expresado en el hecho que, de los catorce montajes realizados, doce fueron premiados. Si bien han llevado a cabo diversas giras internacionales, ésta es la primera vez que visitan nuestro país.

Ulf es una obra del mismo Gené, para dos personajes, cuya acción está ubicada en la Argentina, en algún lugar indeterminado pero posiblemente en las afueras de la ciudad de Buenos Aires. Una pareja de ancianos cirqueros ya retirados es desalojada de su casa y ahora se encuentran en un espacio de nadie, en la calle, con sus muebles y objetos. En ese espacio, a la vez real y simbólico, deciden pedir ayuda a su hijo, un exilado político que se encuentra en Suecia. Y como el pudor les impide hacerlo abiertamente van grabando para él, junto con el pedido, la proposición de que se convierta en "socio" de lo que será el regreso de ellos al viejo oficio del circo-teatro, en una representación de La Pasión... la pasión de ellos mismos y sus mitos. Poco a poco veremos que, así como Juan Moreira (un personaje legendario de gaucho alzado contra la (in)justicia que fue tema de las primeras representaciones teatrales circenses del siglo pasado en el Río de la Plata) murió clavado contra la pared que lo separaba de la libertad por un policía: así también, el hijo supuestamente exilado tal vez no haya podido escapar a tiempo de los últimos acontecimientos políticos y esté entre los que han muerto.

El espectáculo resulta especialmente conmovedor para los que conocemos todos los nombres y referentes que hacen a la cultura popular de Argentina, porque allí se van desgranando éstos como recuerdos mitificados, en la fantástica invención de ese último espectáculo imposible, que congrega al pasado real e imaginario de todo un país. En realidad es como un ajuste de cuentas, como la conciencia de la vejez que va llevando un dolor, y la expresión de necesidad de saldar tantas heridas, de emerger de una buena vez del país de la memoria y el olvido, para instalarse en una casa nueva, donde se pueda llegar a construir. Sin temores permanentes a los "hombres de negro" que se la pasan clavando a la historia contra el muro de la represión, lleno de viejas manchas de sangre. Pero resulta doblemente interesante porque también es la visión de la realizad argentina (y chilena) desde el exilio, con formas teatrales poético-verbales, que a su vez intentan llegar a su límite para ser cambiadas, como la realidad político- social sobre la cual se asientan. Es como si fuera la "Pasión" de cierto tipo de teatro en la conciencia de muy buenos creadores que inevitablemente se hallan completamente inmersos en el horizonte histórico y creativo de su continente.

Ulf es un excelente trabajo en la medida que incluye en sí una reflexión sobre sus propias limitaciones. Un espectáculo al extremo de sí mismo.

Teatro do Ornitorrinco

Este grupo brasileño es ya conocido entre nosotros porque nos ha visitado un par de veces con un éxito indudable. Tomen el autor que tomen lo vuelven suyo, y local, sea el Jarry de hace un tiempo, sea el Moliere de hoy con El enfermo imaginario.

No es necesario extenderse sobre él porque tienen la rara cualidad de ser siempre iguales a sí mismos: La fiesta, el color, la acrobacia, las mujeres que se desnudan, los actores que bajan a platea y provocan al público, los objetos que se arrojan a los espectadores o sobre ellos, la supuesta interrupción del espectáculo, los trajes muy vistosos, la imagen histriónica y superprotagónica de Cacá Rosset y la música en vivo. Dentro de este estilo de trabajo naturalmente puede ponerse como emparedado cualquier tipo de texto que más o menos pueda ser brillante, crítico y en tono de farsa y allí tendremos un espectáculo del grupo Ornitorrinco, con gran profesionalidad en su tarea y un gusto por la participación. ¿Es mucho... o poco? A cada quien toca decidir al respecto. Es Ornitorrinco y basta.