FICHA TÉCNICA



Título obra De la mañana a la media noche

Autoría George Kaiser

Dirección Mario Espinosa

Elenco José Carlos Rodríguez, Mariana Elizondo, María Gelia Crespo, Norma Rivero, Sergio Castaño, Adolfo Silva

Iluminación Jarmila Maserova

Espacios teatrales Foro del Museo Rufino Tamayo

Referencia Bruno Bert, “Los fantasmas del expresionismo en un teatro vacío.De la mañana a la media noche”, en Tiempo Libre, 31 agosto 1989, p. 36.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Los fantasmas del expresionismo en un teatro vacío
De la mañana a la media noche

Bruno Bert

La sala teatral del Museo Rufino Tamayo es bella y acogedora, pero tiene dos problemas: el primero, es el no haber sido originariamente creada para tal función, lo que limita sus posibilidades técnicas al servicio de cualquier obra; la segunda, es una crónica ausencia de público, seguramente provocada por una deficiente cobertura promocional. Los espectáculos que me han tocado ver en ese ámbito los he podido compartir con muy pocos espectadores, y el que ahora nos ocupa, a apenas una semana de su estreno, no es una excepción. Me refiero a De la mañana a la medianoche, de Georg Kaiser, bajo la dirección de Mario Espinosa.

Georg Kaiser (1878-1945) es una de las figuras de la dramaturgia alemana del primer novecientos más contradictorias e interesantes. Estuvo fuertemente influido durante su juventud por las obras de Nietzsche, al que admiró emocional y entusiastamente. Sobre todo en lo que hace a su prédica más positiva: ala exaltación de la energía y la casi divinización de la vitalidad del instinto. Toda su primera producción está impregnada de ironía y de un tono paródico que lo diferencia de otros expresionistas contemporáneos, aunque la forma de inclusión de la temática sexual —con remembranzas a la visión de Wedeking -- es uno de los puntos de claro acercamiento a esta escuela. Es en El Centauro, de 1916, donde se quiebra la dualidad de espíritu y cuerpo, pensamiento y vida, que marca toda su obra. Es una confrontación entre la substancia del mito y la vida del mundo pequeño burgués en el que el personaje termina miserablemente contenido en un "drama de personalidad'', que conlleva una tensión entre lo sublime y la impotencia. Este es el nudo de la temática en la obra de Kaiser.

En De la mañana a la media noche, también de 1916, nos describe el viacrucis de un miserable empleado que, a través de una serie de "estaciones", llega a rechazar los mitos y valores de !a sociedad burguesa para volverse un profeta de la comunidad renovada. Es decir, en definitiva, en un nuevo crucificado. Y como, según él, la visión es la forma por medio de la cual el hombre puede llegar al conocimiento, será a través de la visión de una hermosa mujer como comience el "camino" el empleado de marras. El dinero, la familia, el poder, la clase, el sexo y la religión, son sólo algunos de los puntos explorados a partir de esta trama, que es casi una excusa para una reflexión filosófica-teatral mostrada en el desnudo de unos huesos que son de palo. Como la pierna de la prostituta, como la conciencia embotada de la sociedad.

El discurso oscila entre el pesimismo y la exaltación, en una construcción teórica de no fácil aprehensión.

La puesta de Mario Espinosa escapa a todo naturalismo, multiplica las intenciones simbólicas y simplifica el espacio, resignificándolo a partir del uso que el actor va dándole en las distintas circunstancias del personaje. Acerca así el lenguaje a las intenciones, distanciándolo de las apariencias anecdóticas de las que se sirve el autor. Lo mismo hace con el manejo de los actores, multiplicando los roles, volviéndolos casi signos o marionetas con valor múltiple en función del mensaje a trasmitir. La exaltación de las sensaciones, la visión subjetiva, los fantasmas del expresionismo están presentes desde la primera imagen, como evocación a una escuela a la que pertenece y sin embargo niega en variados puntos. La iluminación de Jarmila Masserova teje este camino hecho de palabras y pensamientos, mientras que José Carlos Rodríguez, Mariana Elizondo, María Gelia Crespo, Norma Rivero, Sergio Castaño y Adolfo Silva asumen los papeles en este '"juego de ideas", con una soltura distanciada, pero eficaz.

No se trata ni de una obra "fácil" ni de una puesta complaciente (aunque posiblemente un espacio con más alternativas la hubiera enriquecido), pero incluso, o tal vez justamente por esto merecería un mayor apoyo por parte del público. (Bruno Bert).

Mariana Elizondo en De la mañana a la media noche, de George Kaiser, dirección Mario Espinoza, Museo Rufino Tamayo (Paseo de la Reforma y Gandhi, Chapultepec, 286-5839), miércoles a viernes (20:30), sábado y domingo (18:00 horas). Fotografías de Luis Fernando Moguel.