FICHA TÉCNICA



Título obra Catálogo razonado

Autoría Juan García Ponce

Dirección Juan José Gurrola y David Hevia

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Bruno Bert, “Entre los vericuetos vaporosos de las propias obsesiones. Catálogo razonado”, en Tiempo Libre, 17 agosto 1989, p. 34.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Entre los vericuetos vaporosos de las propias obsesiones
Catálogo razonado

Bruno Bert

Cuando se habla de un creador muy personal es válido recorrerlo en sus antecedentes al menos inmediatos porque lo suyo es algo así como un discurso que se continúa o fragmenta, pero dentro de una unidad contenedora que marca su estilo y sus búsquedas. Hace un año, en Suave que me estás matando hablábamos de la muerte del erotismo y del posible hastío de Gurrola por sí mismo, es decir por su imagen siempre proyectada a partir del trabajo. Hoy se nos re-propone, esta vez en compañía de David Hevia en la dirección, con Catálogo razonado, de Juan García Ponce, que se está presentando en el Santa Catarina.

Habitualmente sus trabajos juegan con la polaridad del erotismo y el razonamiento; del referente cultural y la palabra como tensor para llegar a ese espacio de irracionalidad que es el erotismo en su práctica, que es el cuerpo en su acción, en la exploración que precede al lanzamiento.

En lo personal siempre me recuerda esa postura dieciochesca de los que sentían fervor por hablar, filosofar, razonar antes, en intervalos y después del acoplamiento como una forma que para ellos era excitante. Entonces, los cuerpos en toda su intensidad de entrega no están desvinculados del sentido de creación, de lo que distancia de la naturaleza, del teatro como elemento de ficción en el que se barajan posibilidades de captar esencias acechando no sólo con los sentidos sino con el cerebro:

"Para tomar una criatura por sorpresa el que desea debe adoptar un vil disfraz", y esto se extiende a todos los elementos objetales del entorno. Se eleva la pasión erótica y el cuerpo humano a la calidad de arte y como tal se buscan constantemente nuevas experiencias estéticas "no siguiendo más regla que la intensidad desbaratando las exigencias de toda moral", para caer en realidad en el punto de partida.

El lenguaje entrecomillado, que bien podría pertenecer a algún "libertino" (así les gustaba llamarlos entonces) del siglo de las luces en una razonada novela erótica, pertenecen en realidad al programa de mano del espectáculo. En él Gurrola acompañado por Hevia vuelve por sus fueros pero sustituye la intensidad por el desenfreno y el placer, al menos desde el punto de vista de este espectador, se queda en realidad en el deseo, sin llegar a concretarse nunca, salvo en el placer de desear, que tiene mucho de frustración porque cada imagen remite a una nueva búsqueda que en el espectáculo no tiene solución de continuidad.

Citamos una vez más: "se dibujan geometrías del deseo, ya no con el fin de ser conocidas, sino de ser gozadas". Como vemos, el objeto del deseo es una construcción del artista y no la otredad de un cuerpo que no nos pertenece. En definitiva es como si nos deseáramos a nosotros mismos a través de nuestra creación. Casi podríamos decir que la mujer no es más que una excusa objetal manipulable para llegar a aferrar, a partir de una forma, nuestros propios fantasmas que, por supuesto, son inasibles como el humo porque hacen parte de nuestro intelecto exacerbado por los sentidos. A partir de esto, figuras, obras y mujeres son objetos intercambiables y perfectamente sustituibles por otros en una búsqueda sin fin de uno mismo. Es una teoría posible, la del espejo y la de don Juan, donde claramente cada conquista es una obra de arte con sus estrategias y su estética.

Catálogo razonado parece ir por ese camino a la vez sofisticado y brutal que juega a un conocimiento que se escapa a un Eros que se repliega "entre los vericuetos vaporosos de las propias obsesiones".

Escena de Catálogo razonado, de Juan García Ponce, dirección Juan José Gurrola / David Hevia, Teatro Catarina (Plaza de Santa Catarina 10, Coyoacán, 658-0560), miércoles a viernes (20:30), sábado (19:00) y domingo (18:00 horas). Fotógrafía de Luis Fernando Moguel.