FICHA TÉCNICA



Título obra La danza de la muerte

Autoría August Strindberg

Dirección Salvador Flores

Elenco Héctor Téllez, Jesús Vergara, Mariana Elizondo, Marta Verduzco

Escenografía Gabriel Macotela

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, “Antecedente a la crisis del infierno. La danza de la muerte”, en Tiempo Libre, 1 junio 1989, p. 40.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Antecedente a la crisis del infierno
La danza de la muerte

Bruno Bert

Al parecer nuestro medio teatral está pasando por un momento en que la figura y obra de Strindberg presenta un especial interés. A El pelícano y La noche de las tribadas (obra de Enquist sobre la vida y obra de S.) se suman otros dos en proceso de ensayo y un tercero que acaba de estrenarse. Me refiero claro a La danza de la muerte,que bajo dirección de Salvador Flores se presenta en el teatro El Granero. No es en absoluto usual semejante presencia de un autor en un mismo año, ni aún tratándose de dramaturgos nacionales. Si calculamos además que Strindberg ha muerto hace ya casi 80 años, es decir que sus obras tienen aproximadamente un siglo, el fenómeno se vuelve doblemente interesante ya que no se trata de un autor "de moda" que enfoque una circunstancia coyuntural de nuestro momento histórico.

La danza de la muerte fue escrita en 1900, es decir que es posterior a la etapa de mayor crisis de su autor, tanto intelectual como emocional, así como también al grueso de su producción naturalista que antecede a su "crisis del infierno", así llamada por el título del libro autobiográfico que editara en 1987.

Sin embargo, en esta obra retoma los elementos naturalistas, ajustados con mayor plenitud, junto con situaciones temáticas vinculadas a la pareja, a la imagen de la mujer como elemento ávido de poder y fuente de frustración e incluso el aspecto militar del hombre (remarcador en algunos casos de hombría y en otros de clase) que ya usara en dramas como El padre, unos trece años antes. En la obra son visibles tanto sus fobias personales emanadas de los reiterados fracasos de sus matrimonios, su sensación de persecución, su estado de aislamiento con el medio, la sospecha constante de complots en contra suya y la vivencia de asfixia en un medio hostil en donde su propia actitud casi patológica contribuye no poco a fomentarla; como así también algunas preocupaciones artísticas que ya habían nacido años antes y habían dado como fruto más maduro La señorita Julia, a partir de la correspondencia con Zola y los métodos experimentales puestos en práctica por Antoine, en Francia. Personalidades ambas admiradas por Strindberg.

La danza de la muerte nos muestra a una pareja en la cercanía de sus bodas de plata, viviendo casi miserablemente en una isla, con un pequeño grupo de relaciones que son fuente constante de intranquilidad y desagrado, en un desgarrarse permanente en donde la necesidad y el odio mutuo los entrelaza indisolublemente. El texto, conciso y golpeante, es muy interesante y un ejemplo maduro de una de las etapas estilísticas de este autor sueco.

La escenografía, de Gabriel Macotela, rompe la circularidad del teatro (como en el caso de La noche de las tribadas, presentada en el Polyforum con un espacio similar) volviéndolo semicircular, cerrando el lugar de representación con una tela traslúcida como reales paredes de la habitación. Tanto este recurso como la distribución espacial y escenográfica es efectiva en cuanto función dramática y estéticamente bella y pertinente en relación a la obra.

La dirección de Salvador Flores es, al menos, discutible en cuanto a su concepción, ya que en su manejo de los actores y del estilo produce un corrimiento que nos aleja de Strindberg acercándonos más —como comentaba un amigo un poco exageradamente pero con raíces reales — a la comedia inglesa de la misma época. De esta forma la densidad planteada en el texto e incluso en la escenografía tiende a aminorarse considerablemente en detrimento de los planteos originales. El trabajo de los actores —Marta Verduzco, Héctor Téllez, Jesús Vergara y Mariana Elizondo — es interesante aunque resulte un tanto llamativo —sobre todo en el caso del militar— ese corrimiento del que hacíamos mención un poco más arriba.

En fin, un Strindberg de lectura muy personal para enriquecer el panorama de nuestra cartelera teatral.

Jesús Vargas y Marta Verduzco en La danza de la muerte, de August Strindberg, dirección Salvador Flores, Teatro El Granero (Unidad Artística y Cultural del Bosque, 50-4331), martes a viernes (20:30), sábado (19:30) y domingo (18:00 horas). Fotografías de Luis Fernando Moguel.