FICHA TÉCNICA



Título obra Vestir al desnudo

Autoría Luigi Pirandello

Dirección Flora Dantus

Elenco Dora Cordero, Darío Pie, Farnesio de Bernal

Escenografía Teresa Uribe

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Bruno Bert, “Interesante rescate a la obra de Pirandello. Vestir al desnudo”, en Tiempo Libre, 25 mayo 1989.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Interesante rescate a la obra de Pirandello
Vestir al desnudo

Bruno Bert

Hacía tiempo que no veía en escena una obra de Pirandello y también un montaje de Flora Dantus. En el caso del autor italiano lo último visto fue una dudosa puesta de Seis personajes en busca de un autor, que ya tiene un par de años; y en lo referente a esta directora recuerdo un trabajo bastante anterior: Del día en que murió el señor Bernal... En este caso el reencuentro fue conjunto a partir de este Vestir al desnudo, una obra de Pirandello montada por Flora Dantus en el teatro Santa Catarina.

Pirandello es una figura demasiado importante y compleja como para poder acceder satisfactoriamente a ella en unas cuantas líneas, y si bien la obra que tratamos no es de aquellas en las que éste complejiza en mayor grado el discurso y las armas teatrales con las que ese discurso se organiza, representa en buen grado algunas de sus obsesiones. Aquellas que tratará desde distintos ángulos en varias de sus obras. El tema de la verdad y su relatividad; del ser y de la apariencia; de la ética social en su relación con la naturaleza humana. Materiales y formas de una etapa de transición creativa que abarca varios años de la década de los veinte, siendo Vestir al desnudo justamente de 1922.

Aquí, dentro de la estructura de un drama burgués, con una anécdota tal vez envejecida, maneja con pericia todos estos elementos temáticos que, en si, y por debajo del soporte ilustrativo, conservan completo interés para nosotros. Tal vez la dificultad sea sacar la paja del trigo, dejar de lado las situaciones y comportamientos que hoy posiblemente puedan sonarnos un tanto anacrónicos, para rescatar lo mejor de las dudas y planteos que Pirandello va extendiendo a lo largo de la obra. Cabria, naturalmente, la posibilidad de un aggiornamento a la obra pirandeliana, con los riesgos implícitos, o un respeto a la propuesta original y que sea el espectador el que realice el trabajo de selección. La directora parece optar inteligentemente por lo segundo, con un manejo de escena y actores que alternativamente rescata concepciones de los veintes con otras de pertinente actualidad.

Indudablemente su trabajo es muy superior a aquel otro que viéramos en el Juan Ruiz y que mencionábamos al principio: hay más seguridad en el trazo, más pericia en la construcción, más creatividad en el manejo de actores y, lógicamente, mejores resultados en los generales de obra.

Esto nos permite evaluar el texto y las preocupaciones de Pirandello, a 70 años de su escritura, y sentir cuánto aún puede pertenecernos y qué ha quedado por el camino de las transformaciones sociales, de los cambios en el pensamiento ético-filosófico en estas tres últimas generaciones y con una guerra mundial de por medio. Una evaluación interesante a manos de cada espectador.

Dora Cordero asume el principal rol femenino y es interesante ver en ella, plásticamente, ciertas concepciones de lo que en la Italia de los veinte se llamó la "donna crisi", aunque sin el artilugio erótico que ésta manejaba y que resultarla ajena a esta obra de Pirandello. La tensión histérica, la crisis de personalidad, la desestabilización emocional y el pathos de los momentos culminantes, hacen de su trabajo un interesante muestrario de recursos en esa doble línea de las que antes hablábamos entre las concepciones de aquella época y las contemporáneas.

Farnesio de Bernal, asumiendo un papel donde el autor en cierta forma se satiriza a sí mismo, contrasta pero complementa el personaje central formando, con los personajes restantes, esa suma de imágenes desfasadas que forman una unidad estallada como referente del entorno social buscado por Pirandello.

La escenografía de Tere Uribe se ubica correctamente en los presupuestos de la propuesta tanto temáticos como estéticos, aunque tal vez se le escapen algunos pequeños detalles, posiblemente por las características peculiares de ese foro.

En definitiva, un Pirandello serio para gustar y evaluar desde cada particular subjetividad.

Dora Cordero y Darío Pie en Vestir al desnudo, de Luigi Pirandello, dirección Flora Dantus, Teatro de Santa Catarina (Plaza de Santa Catarina 10, Coyoacán, 658-0560), miércoles a viernes (20:00), sábado (19:00) y domingo (18:010 horas). Fotografía de Luis Fernando Moguel.