FICHA TÉCNICA



Título obra Amante

Autoría Harold Pinter

Dirección Ángeles Castro Gurria

Elenco Verónica Terán, Arturo Beristáin, Juan Carlos Beyer

Escenografía Mónica Kubli

Espacios teatrales Centro Universitario de Teatro

Referencia Bruno Bert, “Los juegos del amor. Amante”, en Tiempo Libre, 4 mayo 1989, p. 40.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Los juegos del amor
Amante

Bruno Bert

Harold Pinter escribió The Lover en 1963, es decir en pleno apogeo de su nombre y su teatro, no propiamente como una obra sino como un guión, entre otros varios que compuso para la radio y la televisión, aunque resultará perfectamente susceptible —como bien vemos en este caso— a una adaptación para ser traspuesta a la escena.

De alguna manera Pinter se nutre de los grandes escritores del absurdo que florecieron en el decenio anterior, y por ende el valor particular que en él adquiere la palabra se vuelve en rasgo fundamental. Pero en lugar de seguir ese rumbo, que se expresa fundamentalmente en sus primeras obras, recoge ese legado y lo re-elabora de forma muy personal, constituyéndose en un verdadero renovador del teatro en Inglaterra, con una influencia que excede a su propio territorio. No destruye el discurso, sino que lo sintetiza y lo subvierte, logrando conservar una lógica de exposición que mezcla los niveles, escapa permanentemente a la sensibilización dramática, incorpora lo lúdico y evita la desintegración final que muchas veces acompaña a los creadores del absurdo. En su mundo predomina la ironía, nos permite la sonrisa y abunda en la reflexión.

En el caso específico de Amante, montado ahora por Ángeles Castro Gurria y que se está presentando en la sala del CUT, se trata de los juegos de una pareja que reinventa sus relaciones a partir de supuestos amantes, que son ellos mismos, pero en personalidades disparadas a las apetencias del otro en la exterioridad de la pareja burguesa.

Es interesante que esta situación de ocultación aparente, de juego compartido pero solapado e impuesto, esté a su vez manejado nivel teatral desde la misma escenografía —a cargo de Mónica Kubli— y distribución del espacio, dividido por persianas que se integran permanentemente a la acción como elemento sugeridor, algunas de ellas pintadas con imágenes de exteriores en esa falsedad obvia de perspectivas, que hace al mundo cerrado de la obra y que se repite en las camas, con un recurso de verticalidad muy interesante que me recuerda cierta memorable puesta española que lo usara en forma similar aunque dentro de otro contexto. Cada objeto dentro del pequeño escenario parece multiplicar sus significaciones con absoluta pertinencia dentro de la propuesta de obra.

La obra, como un pequeño divertimento con muchas explicaciones extras, sale redonda en manos de la directora que si por un lado logra una perfecta amalgama con la labor escenográfica, por el otro repite el juego de habilidades con el tratamiento del espacio y el manejo de los actores, hasta formar una perfecta unidad con muy gratos resultados.

Los actores —Verónica Terán, Arturo Beristáin y Juan Carlos Beyer — muestran un especial dominio de su oficio en el tratamiento de las subtextualizaciones, de los juegos de sobreentendidos, en un vaivén que los acerca y aleja de un tratamiento naturalista pleno de simpatía. Dentro de ellos es Mónica Terán la que se distingue especialmente —y esto sin desmerecer el trabajo de sus compañeros— por la solidez de su labor tanto interpretativa como corporal, llena de microacciones y pequeñas sorpresas, bordando sobre el texto de Pinter multitud de comentarios personales.

En fin, un sorbo de buen teatro, en un espacio experimental de la Universidad que ya en más de una oportunidad nos ha gratificado con sus trabajos.

Escena de Amante, de Harold Pinter, dirección Ángela Castro, Foro del Centro Universitario de Teatro (Insurgentes Sur 3000, Centro Cultural Universitario, 655-1344/7009), sábado y domingo (13:00 horas).