FICHA TÉCNICA



Título obra ¡Bonjour, México!

Autoría Pier Clarel, Rafael Tassis, André Camp y Jean Fred Melé

Dirección Antonio Farreny

Elenco Guy Lainé, Tania Beresnevith, Mona Gildes, Lucía Cruza, Edith Cotter, hermanas Bordeau, Huguette Nox, Compagnos de Route, Trío Litton Gab, Jean Fred Melé, Ann Kryser, Enrique López, María Landé, Domingo Acero, Nicole Parent, Lia Schubert, Jannine Chatel, Violette Detwiller, Arlette Bost, Helene Faure, Nicole Moch, Louisette Pinat, Monique Schawab, Jannine Targos, Viviane Herin

Notas de escenografía Antonio Farreny / dirección de construcción

Coreografía Manuel Lamont, Hermanos Galván, Vicente Antonio Farreny, Carlos Fontseré, Ignacio Arboleya

Música Roberto Vicente

Notas de Música Tuyo Carlono / director musical y Federico Ruiz

Espacios teatrales Teatro Esperanza Iris

Productores Mario Moreno (Cantinflas), Roberto Vicente y Carlos Fontseré

Notas Breve historia de la realización de la revista ¡Bonjour, México!, entre México y París

Referencia Armando de Maria y Campos, “Cómo se originó y realizó en México la revista que Mario Moreno “Cantinflas” presenta en el teatro de Esperanza Iris. II”, en Novedades, 30 diciembre 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Cómo se originó y se realizó en México la revista que Mario Moreno "Cantinflas" presentaen el teatro de Esperanza Iris. II

Armando de Maria y Campos

Madame Rassimí se encuentra en París, sana y salva. No estaba bien informado cuando afirmé en crónica anterior que la célebre animadora teatral ya no pertenecía la mundo de los vivos. Vive y trabaja, y tiene aún arrestos para volver a "hacer América". No será remoto que a fines del año próximo cruce el mar y baje a nuestro valle comandando una nueva legión de "modelos", cancionistas, bailarinas, con una fabulosa cantidad de kilos de equipaje para el atrezzo y la utilería; para ningún teatrofilo es un secreto que el vestuario de sus "modelos" cabe holgadamente en una bolsa de mano.

Cantinflas la visitó en París cuando fue a contratar un espectáculo digno para México, que se resolvió, como se sabe, en la presentación de la revista ¡Bonjour, México!, que se representa con éxito en el gran coliseo de doña Esperanza, y la invitó a visitarnos, Madame Rassimí aceptó y aun le presentó al cómico-empresario un guión de Revista francesa hecha especialmente para México, en cuyo primer cuadro aparecía Cantinflas, remero de una chinampa, desprendiéndola de las tranquilas aguas del lago de Xochimilco para ir al encuentro de la trouppe francesa, no sé si a Veracruz o hasta la propia base de la torre Eiffel, navegando, naturalmente, por el parisiense Sena... El guión de Madame Rassimí llegó a México; pero ocurrió entonces el encuentro en París de Cantinflas con Roberto Vicente y Carlos Fontseré, y las cosas ocurrieron de muy distinta manera. ¿Por qué no había de convertirse el acaudalado empresario en productor también?... Tenían razón Vicente y Fontseré: –Vamos, pues, a producir una gran revista, con todo lo que les bullía en la sesera a Vicente y Fontseré. Muchos cuadros de muchas revistas francesas, muchas escenas de películas de revistas norteamericanas, muchas otras que ya verían cómo si se podrían resolver. En este espectáculo todo debía recordar al país de las revistas del Casino, del Follies Bergere, del Tabarín, y, para ponerse a tono con los tiempos, no debían olvidarse los trucos revisteriles efectistas que ha divulgado por el mundo la Cinta de Plata californiana.

En agosto próximo pasado llegaron a México Vicente Antonio Farreny y Fontseré y se encerraron en los estudios cinematográficos Tepeyac con los mejores escenógrafos mexicanos Manuel Lamont y Hermanos Galván, con el excelente tramoyista Ignacio Arboleya, y comenzaron a estudiar la forma de realizar la construcción de los escenarios fijados cabalísticamente en planos. Los tramoyistas, los pintores, los escultores mexicanos salieron avante de la difícil prueba a que fueron sometidos por los noveles productores catalanes, convirtiendo en realidad escénica cuanto imaginaron, lejos de una práctica que desconocían, Vicente Farreny y Fontseré. Catorce tramoyistas, doce pintores, doce escultores, tres o cuatro yeseros, todos mexicanos, son los verdaderos autores de cuanto constituye la construcción y la escenografía de ¡Bonjour, México!. Mientras tanto, en París se cosía sin descanso; todo el vestuario y los diversos juegos de cortinas fueron creados y realizados de acuerdo con modelos de Balenciaga, Pierre Balmain, Jacques Fath, Jeanne Lanvin, Robert Piguet, Carven, Bruyere. La partitura la componía Roberto Vicente, tratando de resolver el difícil problema de que fuera francesa, popular, pegajosa, y... un poco original. El libreto o guión también vino de París firmado por Pierre Clarel, Rafael Tassis, André Camp y Jean Fred Melé. Se trabajó sin descanso meses y meses, y, al final, se tuvo que prescindir de varios cuadros. Llegó a ser una obsesión para las noveles bailarinas de Lutecia la frase del coreógrafo y bailarín Guy Lailé:

–¡Encore une fois!... Es decir: –Volvamos a lo mismo, Monsieur Moreno lo ve todo, lo pregunta todo, lo comprende y lo acepta.

El resultado fue una gran revista muy bien presentada, con decorado impresionante, no siempre original y, con vestuario riquísimo, deslumbrador. La música, fácil y mediocre; la coreografía, vistosa y simplona, sin sello ni carácter. El libreto, pero ¿hay libreto? La dirección musical, a cargo de Tuyo Carloni y Federico Ruiz, muy bien llevada. ¡Ah!, figura como director de montaje y construcción, Antonio Farreny.

La interpretación por elenco francés contratado en Francia, muy estimable. Figuran como estrellas del espectáculo Guy Lainé, Tania Beresnevitch, Mona Gildes, Lucía Cruza, Edith Cotter, hermanas Bordeau, Huguette Nox, Compagnos de Route, Trío Litton Gab, Jean Fred Melé, Ann Kryser, Enrique López, María Landé y Domingo Acero, destacando con perfiles propios Mona Gildes, excelente cancionista, las hermanas Bordeau muy buen dueto a la manera del que forman las mexicanas hermanas Aguila, Huguette Nox, de arrollador temperamento, encendido de gracia, Ann Krysser, vedette mixta de París y Hollywood. Recojamos, para futuros historiadores del teatro en México, los nombres de las francesitas que bailan muy bien el Can Can de Offenbach: Nicole Parent, Lia Schubert, Jannine Chatel, Violette Detwiller, Arlette Bost, Helene Faure, Nicole Moch, Louisette Pinat, Monique Schawab, Jannine Targos, Viviane Herin...

El público ha respondido hasta ahora acudiendo en gran cantidad a presenciar el bello, fastuoso espectáculo, originado en los talleres modisteriles de París y realizado totalmente en México. Es caro, porque tenía que serlo. Me recuerda una anécdota de la administración del presidente general Abelardo L. Rodríguez. Una mañana se le presentó en su despacho presidencial un industrial norteamericano, convenciéndole de que se podría fabricar en México hule sintético, y que esta industria le produciría grandes beneficios a nuestro país. La extraordinaria proposición se estudió detenidamente, se hicieron números, y resultó que el hule sintético que se fabricaría en México resultaba diez veces más caro que el que nos enviaban, de... donde nos lo enviaran.