FICHA TÉCNICA



Título obra La noche de las tribadas

Autoría Per Olov Enquist

Notas de autoría Manuel Montoro / versión

Dirección Manuel Montoro

Elenco Lilian Lara, Alberto Rodríguez Estrella, Claudio Obregón, María Luisa Medina, Sergio Contreras

Escenografía Guillermo Barclay

Espacios teatrales Teatro del Polyforum Cultural Siqueiros

Referencia Bruno Bert, “La noche de las tribadas”, en Tiempo Libre, 30 marzo 1989, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La noche de las tribadas

Bruno Bert

Este es el primer material que veo del autor sueco Per Olov Enquist que, según pude atisbar en un programa de mano prestado rápidamente antes del comienzo de la función, tiene una amplia difusión tanto en su país como internacionalmente, es contemporáneo y ha estrenado esta obra en su patria hace unos quince años. Ignorancia de mi parte que habrá que superar encontrando materiales traducidos a nuestro idioma o algún otro menos desconocido para mi que el sueco. Si es que existen, ya que la presente versión pertenece a Manuel Montoro, quien justamente ha dirigido el trabajo que ahora se presenta en el Poliforum Cultural Siqueiros.

La obra presenta una influencia directa de Strindberg y, no casualmente, trata sobre su vida, sus obsesiones y su teatro, tomando como excusa un ensayo de La más fuerte, hace justamente un siglo.

No sé qué significa exactamente la palabra "tribadas" que se encuentra en el título La noche de las tribadas, aunque lo supongo un neologismo derivado de tribu o a lo sumo de trío, y en cualquiera de los dos casos podemos encontrarle pertinencia a lo que sucede en la obra, ya que hace referencia a lo acaecido una noche en el seno de la familia Strindberg con comportamientos bastantes primarios (valga entonces tribu por inclusión o sentido prejuicioso del término), en donde juegan las pasiones de tres personas (y ahí valdría lo de trio, aunque lingüísticamente suena mucho más forzado).

La obra desarrolla en el breve tiempo de un ensayo prácticamente frustrado el panorama de las obsesiones de Strindberg, mezclando posiciones absurdas con ideas muy claras; mezquindades y fobias con chispazos de su genialidad. Uno de los puntos fundamentales es su misoginia, su permanente desprecio por la mujer, avalado tal vez por una inseguridad sexual, y una problemática con la imagen de la madre que se reitera a través de sus distintos trabajos.

El Strindberg que su compatriota nos presenta es una mezcla de hechos reales narrados en escena con ficciones imaginadas a través de la lectura de sus obras y biografía (es un hecho incluido en la pieza que el autor de La señorita Julia utilizaba arbitrariamente sucesos autobiográficos en la construcción de sus libros) más, seguramente, la propia visión de Enquist, que comparte la admiración hacia el maestro pero que maneja su figura con un dejo de pena y no poco del mismo sadismo que el propio Strindberg usaba para el tratamiento de sus personajes imaginarios cuando éstos tenían una clara raíz en su entorno cotidiano.

Guillermo Barclay construye una escenografía que modifica la disposición circular tradicional del Poliforum, adosando una pared y volviéndolo semicircular, creando lo que sería la entrada posterior al foro de un viejo teatro, con sus elementos de utilería, los sostenes de bambalinas y telones y hasta un cierre de supuestas candilejas como se usara antaño. Es decir que obra, escenografía y dirección se ciñen a una estructura naturalista, como en el primer Strindgerg, aunque la distorsión de las situaciones y las pasiones fóbicas que el autor va mostrando hubieran permitido acompañar los cambios de estilo que éste fue acusando a través del desarrollo de su obra, como comentábamos hace pocas semanas cuando el estreno de El Pelicano.

Montoro propone una dirección bastante ceñida al texto, evitando estridencias de montaje y dejando que éstas sólo campeen en el libreto, con un interesante manejo de los actores y climas, en un concepto conservador pero efectivo.

Claudio Obregón, en el papel principal, logra transmitirnos la complejidad de la conducta de Strindberg, aunque en lo personal lo imaginé como más violento, más, como se define a sí mismo en una carta, entre bestial y asqueado, aunque conserve tales características a partir del texto, y no tanto de su propio cuerpo. María Luisa Medina, Alberto Rodríguez Estrella y Lilian Lara (más una breve aparición de Sergio Contreras) completan el elenco, mostrándose como un equipo homogéneo en donde se destaca la intérprete de Siri von Essen con algunos momentos verdaderamente a la par de Obregón.

Un claro punto de mejora dentro de las miras de programación de la sala Siqueiros.

Lilian Lara, Alberto Rodríguez Estrella, Claudio Obregón y María Luisa Medina en La noche de las tribadas, de Per Olov Enquist, dirección Manuel Montoro, Teatro del Poliforum Cultural Siqueiros (Insurgentes Sur y Filadelfia, Nápoles, 536-4522), miércoles a jueves (20:00), viernes y sábado (19:00y 21:30), domingo (17:00y 19:30 horas).