FICHA TÉCNICA



Título obra Las damas de los jueves

Autoría Loen Hewn

Dirección Lorenzo de Rodas

Elenco Luz María Aguilar, María Idalia, Manola Saavedra

Espacios teatrales Teatro Helénico

Referencia Bruno Bert, “Comedia convencional de gratos momentos. Las damas de los jueves”, en Tiempo Libre, 17 noviembre 1988, p. 38.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Comedia convencional de gratos momentos
Las damas de los jueves

Bruno Bert

La acción sucede en París durante la década de los setenta. Tres mujeres cercanas a la ancianidad, a las que une una amistad que viene de la infancia, se reúnen todas las semanas para tomar el té y renovar vínculos a partir del recuerdo: son Las damas de los jueves. Una es de origen judío, la otra de ascendencia rusa y la tercera es una burguesa acomodada de Paris. No solamente las reúne la amistad sino incluso un cierto grado de parentesco, ya que el hermano de una —ya muerto— ha sido esposo de otra. El hijo cuarentón de la tercera, la imagen del hermano fallecido que se corporiza en el recuerdo y ellas tres componen el conjunto de personajes de esta comedia que se está presentando en el Teatro Helénico bajo la dirección de Lorenzo de Rodas.

Humberto Figueroa, como escenógrafo, crea el ambiente de una especie de departamento-bohardilla, muy acogedor a pesar de su pátina de tiempo, que da un marco apropiado a las evocaciones; con un inmenso ropero que cumple varias funciones, además de despertar la envidia de los que gustamos de esos viejos armatostes imposibles hoy de ubicar en una casa más o menos normal. El diseño espacial credo por Figueroa recuerda de alguna manera a aquellas comedias de boulevard que tanto gustaran hace un par de generaciones, y delimita con habilidad los distintos momentos por los que la obra va pasando. Esta distribución enlaza armónicamente con los movimientos puesta diseñados por Lorenzo de Rodas que logra un ritmo sostenido en ese único acto de la comedia, con una exigencia de participación actoral constante y muy dinámica. La obra —de Loleh Bellon— no intenta trascender el grato divertimento, pero sin embargo ya salpicando el trabajo con reflexiones interesantes sobre la vejez, las posiciones de clase, el erotismo, la crianza de los hijos, las relaciones de pareja, etc., dando espacio simultáneamente para la sonrisa y una toma de posición, así sea de acercamiento, a ciertas formas de enfrentar la vida de estas tres mujeres de la clase media y la burguesía francesa, que conservan ciertos paralelismos con actitudes y comportamientos vernáculos dentro de los mismos estratos sociales. La cercanía de la muerte hace que éste sea un tema recurrente, junto con la nostalgia, tanto por lo vivido como por lo que ya no es posible hacer, sobre todo en relación con lo afectivo. Sin embargo estos tópicos, tan propicios para acercarnos al elemento melodramático, están manejados acordes al género elegido, y así, en ningún momento (salvo tal vez en el final mismo) nos queda una sensación de opresión o de tristeza, sino más bien una forma optimista de tomar lo inevitable. La crítica de comportamientos, con los enfrentamientos que supone, sólo margina el conflicto mostrándolo sin profundizarlo.

Es atractivo el trabajo de las actrices: Luz María Aguilar, Manola Saavedra y María Idalia, puesto que se exige de ellas simultáneamente la capacidad de mostrar la vejez y un gran deseo de seguir viviendo, más el pase por momentos en las distintas edades que son evocadas y que abarcan desde el juego de las niñas que alguna vez fueron, las reacciones de la adolescencia, el pudor y el desenfado de los primeros amores y así en más, haciendo un corte a todo lo largo de esos sesenta años que hoy cada una de ellas tiene. Aunque hay que admitir que ninguna llega a dar esa edad, deteniéndose en la que probablemente tengan en realidad, mayores sí, pero aún a distancia de lo propuesto por el autor. Esta multiplicidad de tiempos dados en un mismo acto y dentro de un ritmo de puesta que ya hemos marcado como muy dinámico, les obliga a desarrollar una capacidad de presencia y proyección en forma constante que logra ese atractivo mencionado y sostiene el tono brillante en que está ubicada la obra.

Resumiendo entonces, podemos decir que Las damas de los jueves es una comedia agradable, bien actuada y bien dirigida, que tal vez por no pretender demasiado del material del autor, logra dar en plenitud lo que se propone, creando un divertimento reflexivo que garantiza una buena noche de teatro, dentro de una línea que podrá ser convencional pero que indudablemente continúa contagiando su simpatía.

Luz María Aguilar, María Idalia y Manola Saavedra en Las damas de los jueves, de Lollen Bellon, dirección Lorenzo de Rodas, Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, San Ángel, 548-3375), martes a jueves (20:30), viernes y sábado (18:00 y 21:00