FICHA TÉCNICA



Título obra Las palabras de la tribu

Autoría Hugo Hiriart

Dirección Hugo Hiriart

Elenco Rie Ohkubo, Jose Ángel García

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Bruno Bert, “Las palabras de la tribu. El teatro de Hugo Hiriart, provocador de libertades”, en Tiempo Libre, 3 noviembre 1988, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Las palabras de la tribu
El teatro de Hugo Hiriart, provocador de libertades

Bruno Bert

En una disposición poco habitual para el foro Sor Juana de la UNAM, ya que lo vuelve teatro a la italiana, Hugo Hiriart acaba de estrenar como autor y director Las palabras de la tribu. Se trata de una coproducción entre la Universidad y El Fondo de Amistad entre México y Japón, que ya patrocinará varios eventos en conmemoración del primer centenario de las relaciones entre ambos países.

El mundo teatral de Hugo Hiriart es un conglomerado compacto de palabras e imágenes que colindan y se estrechan sin llegar a fundirse, como en esas esferas de cristal donde los colores conviven manteniéndose sin embargo independientes.

Las imágenes parecen salidas del subconciente, de la oniría, de la lógica cruel y autónoma de ciertos juegos infantiles. Las palabras brotan de la inteligencia, del aspecto diurno, de las charadas y el teatro. Esto, que suele ser una característica del autor en muchos de sus trabajos, adquiere aquí una mayor notoriedad hasta alcanzar casi el límite de la disolución en la Babel que propone.

El sentido del espejo, del límite que refleja y contiene, se apropia tanto del lenguaje como del espacio y las figuras simbólicas que lo pueblan.

Pero a pesar que el personaje que opera de conductor reflexiona fascinado como todo es traducible; como cada idioma encuentre su equivalente significativo en otro, en realidad sabemos que no es así y que el trasvasamento múltiple de las lenguas transporta sólo la estructura elemental de la comunicación, pero no los meandros últimos del pensamiento y la cultura. Estos quedan como incomunicados y resistentes a cualquier tipo de traducción. La esencia de una cultura es intransferible y sólo puede ser comunicada en unión a la experiencia a partir de la cual nació la palabra originaria. El viaje transcultural opera por debajo de la palabra que, traducida, sólo propone un reflejo verosímil.

El mundo sonoro de la palabra, del sentido, el contrasentido y la incomunicación, corre durante todo el trabajo como paralelo a las imágenes lanzadas por Hiriart, y éstas intentan un puente entre las visiones reiteradas de su mundo —aquellas que ya hemos visto y seguiremos viendo seguramente en otros trabajos bajo distintas máscaras— y la propuesta de un home paje a la cultura japonesa. Entendiendo a esta como una suma de estímulos retraducidos por la sensibilidad de Hiriart y bastante alejados de cualquier parámetro supuestamente objetivo.

Entonces, Las palabras de la tribu se vuelve un espectáculo bastante hermético donde el autor, de mano de los autores, juega un recorrido en sus mundos personales con múltiples posibilidades de reinterpretación, las más de las veces vagas. Podemos fantasear significaciones, encontrar paralelismos y alusiones, pero siempre se resistirán (como su mundo paralelo de conceptos verbales) a cualquier lectura más o menos unívoca.

Claro que esto no implica un juicio de valor, sino sólo el encuentro con un tipo de lenguaje en donde la teatralidad y la fantasía se hayan en primer plano, y la posibilidad de una captación más o menos gozosa del mismo se ha-lían a cargo del mundo cultural del espectador, que podrá o no embonar con los estímulos creados desde el escenario. Pero en todo caso se encuentran las piezas fundamentales para reconstruir el disfrute si es que se gusta de la libertad y de un teatro que provoca a partir de la fragmentación y el descarne lúdico de sus recursos. (Bruno Bert).