FICHA TÉCNICA



Título obra ¿De interes social?

Autoría Luis Eduardo Reyes

Dirección José Solé

Elenco Carmelita González, Margarita Isabel

Espacios teatrales Teatro Wilberto Cantón

Referencia Bruno Bert, “¿De interés social?. Paradoja de la burocracia y la prepotencia del servidor público. Carta a José Solé, director de la obra”, en Tiempo Libre, 20 octubre 1988, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

¿De interés social?
Paradoja de la burocracia y la prepotencia
del servidor público
Carta a José Solé, director de la obra

Bruno Bert

Al maestro José Solé,
Estimado maestro y amigo:

Hubiera preferido que ésta, en lugar de una carta abierta, fuera una reseña crítica a su nuevo espectáculo, dado que no sólo sería lo que corresponde sino que además me hubiera permitido gozar de su trabajo como suele ocurrir en cada estreno suyo. No fue posible por circunstancias que en sí pueden parecer banales pero que interesan en cuanto al entorpecimiento de la natural labor de mutua colaboración que debe existir entre teatristas y periodistas.

Ocurre que el viernes pasado me presenté pocos minutos antes que comenzara la función de ¿De interés social? en el teatro Wilberto Cantón donde se está dando luego de su reciente estreno, con la lógica intención de cubrir la nota. Por razones puramente casuales no tenía conmigo la habitual credencial periodística, pero sí una carta membretada de esta editorial que decía textualmente: "A quien corresponda: Por medio de este conducto hago constar que el Sr. (va mi nombre) es colaborador nuestro en materia de artes escénicas desde hace varios años. Se agradece de antemano las atenciones que se le presten a nuestro amigo y colaborador para el desempeño de su eficiente labor profesional". A lo que seguía la firma de la gerencia. La persona de boletería pasó ésta a un señor sentado a pocos metros que declaró que la carta no servía. Frente a mi insistencia encontró que la fecha podía hacerla dudosa, luego que no tenía fotografía y más tarde que yo podía no ser la persona allí indicada. Inmediatamente se negó a confirmar telefónicamente la validez de lo que yo denominaba cartacredencial, para en seguida, en tono de sorna preguntarme si deseaba saber realmente qué era una credencial porque él estaba dispuesto a enseñármelo, y ya por último dijo que si en todo caso decidía tener la amabilidad de dejarme pasar por supuesto que no lo haría con la persona que me acompañaba (se trataba de nuestra común amiga Concepción Medellín, que fuera durante tanto tiempo encargada de prensa y relaciones públicas en el área teatral de la UNAM, y de la que el señor de marras hubiera podido aprender no pocas cosas de su oficio).

Obviamente a estas alturas era yo el que no hubiera aceptado entrar. Pregunté sin embargo si Ud., se encontraba en sala y desgraciadamente me informaron que no, por lo que me fui y no precisamente del mejor humor.

Como verá, un hecho intrascendente en lo personal pero penoso en lo social. Y en primer lugar lo es que esto ocurra en un teatro de la SOGEM, espacio en que la relación entre los distintos miembros del hecho teatral, incluyendo por supuesto al periodismo, debiera ser especialmente cuidada y cordial. Segundo es tiempo que las personas encargadas de estos menesteres terminen de asimilar que así como el periodista no hace favor alguno al cubrir un espectáculo, ya que no cumple más que con su profesión; tampoco se tiene con él amabilidad alguna por dejarlo pasar, ya que obviamente está trabajando, con la misma positiva intención de los actores y el director, para la apreciación y difusión del material. Y de esto Ud., y yo hemos hablado en más de una oportunidad y era uno de los puntos gratos al asistir a los espectáculos de Bellas Artes cuando Ud., ocupaba la dirección de teatro en ese organismo.

Hace ya varios años que tengo el gusto de conocerle, por lo que me resulta doblemente penoso haberme privado de ver un trabajo suyo. Pero este mismo conocimiento hace que también podamos comentar esto desde un plano de mayor y mutua comprensión, ya que ninguno de los dos es responsable por la desagradable insuficiencia tanto de conocimiento como de educación de un señor que olvida que su función lo vuelve un funcionario, dando un carácter social a sus caprichos personales, y se arroga el derecho de fiscalización en las entradas más allá de toda prudencia. Pero tampoco el público que hoy tenía derecho a leer en esta plana su habitual crítica de teatro tiene nada que ver con estas arbitrariedades y resulta también perjudicado. Vaya un abrazo de amistad y mis mejores deseos para el destino de su nueva obra.

Su amigo.

Carmelita González y Margarita Isabel en ¿De interés social?, de Luis Eduardo Reyes, dirección José Solé, Teatro Wilberto Cantón (José María Velasco 59, San José Insurgentes, 593-8534), martes a jueves (20:30), viernes y sábado (19:15 y 21:30), domingo (17:00 y 20:00 horas)