FICHA TÉCNICA



Título obra Donde Ios pies pasan volando

Autoría Victoria Gutiérrez

Dirección Susana Wein

Elenco Victoria Gutiérrez

Espacios teatrales La última carcajada de la cumbancha

Referencia Bruno Bert, “Donde Ios pies pasan volando”, en Tiempo Libre, 6 octubre 1988, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Donde los pies pasan volando

Bruno Bert

Se acaba de abrir un nuevo foro para el teatro independiente, a cargo del teatrista Otto Minera y Eduardo Barajas, que lleva por nombre un largo título proveniente de las canciones de Agustín Lara: La última carcajada de la cumbancha. En él, nos informan, se piensa alternar diversas expresiones de las artes escénicas como la danza, la música y el teatro. Justamente en relación a este último renglón acabamos de ver lo que se vuelve su primer estreno. Me refiero a Donde los pies pasan volando, monólogo en un acto de Victoria Gutiérrez, interpretado por ella misma la dirección de Susana Wein, de la que recordamos la puesta de otro monólogo, hace aproximadamente un año, con Iván Martínez como actor.

El escenario nos muestra un cuarto de juguetes, claramente mexicanos, en donde unos grandes cubos despliegan imágenes del juego de la oca, sugestión ya de posible laberinto. En un rincón, la actriz, vestida tan sólo con la ropa interior de una mujer de principios de siglo (¿O tal vez de una vieja muñeca?) tiene en su cabeza un gran yet que poco a poco va siendo iluminado. Hace girar una rueda de parque de diversiones e inicia un lento camino onírico en la búsqueda de alegrías, nostalgias y miedos que bien pueden conformar una introspección: "soy una y soy todas, bajo y subo, retrocedo y avanzo sobre la rayuela de mi infancia. Pocos textos, casi siempre poéticos, van hilvanando el recorrido personal donde se conjugan los movimientos de la danza o más concretamente de la expresión a partir del cuerpo, con los recursos de la máscara (facial o externa) y la relación entre amorosa y conflictiva con cada uno de los objetos presentes en un espectáculo que dura alrededor de una hora y media. La clave de interpretación puede ser muy personal, en recurrencia a obsesiones propias de la actriz, pero siempre se halla en la frontera identificable de las imágenes que permiten ser asumidas por todos porque los recuerdos se vuelven sociales y las infancias compartidas.

El rostro de Victoria Gutiérrez, con sus grandes y expresivos ojos, van estableciendo contactos de compartancia, y su cuerpo se lanza a ese juego ingrávido y nocturno. Naturalmente no es la primera vez que vemos un monólogo que intenta este tipo de aproximaciones, de juegos con la interioridad, y tal vez el más cercano temporalmente fue uno que estrenara no hace mucho José Enrique Gorlero en el Foro de la Campaña de Shakespeare con Mónica Serna, bajo el nombre de Mujer como trigal y en el que encontramos algunas concordancias con el trabajo que estamos comentando. Pero cada actor y director conjuga muy personalmente este tipo de viajes, dándoles un sabor y un sesgo único porque así son las vivencias que sostienen la estructura de estas imágenes. Y esto hace que las similitudes más que empobrecer enriquezcan la paleta de posibilidades que entregan al público.

Se trata, en definitiva, de un espectáculo íntimo, pequeño como los juguetes a los que recurre, delicado como una cajita de música que puede ser a la vez cursi o sensiblemente evocadora según la habilidad de quien la abra y su capacidad para resignificar el consabido Para Elisa con su muñequita de pastel girando. No, claro que En donde los pies pasan volando no existe tal imagen, es sólo una metáfora para marcar el peligro del que a veces sin embargo, como en este caso, se sale airoso.

El foro se encuentra a 20 metros de la Av. Insurgentes, muy cerca del teatro del mismo nombre. Auguramos que sea una intención que cuaje y no solamente una de los tantos y efímeros espacios que se abren cada año. Esto dependerá del apoyo del público y de la calidad de los espectáculos que se sucedan. Buena suerte Otto.<