FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Quién le teme a Virginia Wolf?

Autoría Edward Albee

Dirección Eduardo López Rojas y Mara Ybarra

Elenco Susana Robles, Juan Antonio Gómez, Héctor Salinas, Laly Roffiel

Espacios teatrales Capilla Británica

Referencia Bruno Bert, “¿Quién le teme a Virginia Wolf?. Fuego cruzado de la clase media”, en Tiempo Libre, 29 septiembre 1988, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

¿Quién le teme a Virginia Wolf?,
Fuego cruzado de la clase media

Bruno Bert

Posiblemente una de las piezas más recordadas de la década del 60 —debido en parte al refuerzo que significó su versión cinematográfica — es ¿Quién le teme a Virginia Wolf? de Edward Albee. En ella se da como por excelencia esa introspección psicológica de la clase media, en la pequeña burguesía, en el juego de masacre al interno de la pareja, que luego intentarán infinitas obras en muchos países con menor calidad. La anécdota simple de la reunión de dos matrimonios para tomar unas copas en el departamento de uno de ellos, luego de una fiesta, permite una confrontación de fuego cruzado donde esa clase social se ve despellejada sin remisión ni salida en su prolongación histórica, ya que la más joven no es más que un rudimento aún inexperto de lo que la mayor propone, y seguirá inexorablemente por el mismo camino, con las mismas intenciones y un similar y previsible desemboque. Con idéntica patología individual que no es más que la radiografía de un mal social: el derrumbe de una clase que continuará su tarea autoalienatoria mientras no sea despojada de los instrumentos de su estabilización. Nada cambiará en el interno mientras las transformaciones no provengan del exterior, de la sociedad, de otras clases.

Sobre esta estructura ideológica se desarrolla la trama de la obra de Albee, con los lineamientos de intereses principalmente dirigidos a los valores que sustentan los cuatro personajes: el prestigio social, el poder económico, la manipulación intelectual, la degradación afectiva, la incomunicación y, en última instancia, la esterilidad, dada aquí a partir de la imagen de los hijos: embarazos psicológicos por una parte, creación imaginaria de descendientes por la otra. El hecho de ubicarlos como profesores universitarios, redondea aún más la temática de la sequedad de esos seres destruidos y paradójicamente encargados de formar y modelar el pensamiento de sus iguales.

Hacía años que en México no se reponía ¿Quién le teme a Virginia Wolf?, y ahora lo ha hecho un grupo de trabajo que se asienta en la Capilla Británica, bajo la dirección de Eduardo López Rojas y Mara Ybarra, con las actuaciones de Susana Robles, Juan Antonio Gómez, Héctor Salinas y Laly Roffiel. Prescindiendo de escenografía, en un espacio circular, los directores concentran acertadamente el foco de interés en el trabajo de los actores. Carente casi de acciones externas, la pieza vale en cuanto la calidad de su texto y la capacidad de los intérpretes para encarnarlo con todos los vaivenes rítmicos y climáticos que este exige. Cosa nada simple en esta obra de Albee que tiende constantemente a la saturación, con una extensión algo mayor a lo habitual y su participación en dos actos. El grupo logra, sin embargo, atrapar al espectador luchando incluso contra factores externos que atentan contra su trabajo. Y me estoy refiriendo a los sonidos de la calle (la capilla está en el cruce de dos avenidas densamente transitadas) y las fallas acústicas del espacio provocadas por la cúpula bajo la cual se actúa, que lleva a una pérdida de claridad y volumen a pesar de lo reducido del ambiente. Se vuelve entonces un doble esfuerzo para el elenco que debe vencer los obstáculos de la obra y los que no hacen a ella. Dada la entrega de todos sería deseable que encontraran un espacio —tal vez menos bello arquitectónicamente — pero más propicio para una mejor comunicación con el espectador.

Un trabajo grato que trae recuerdos de otras épocas a los que deambulamos desde hace algunos años por el panorama teatral.

Juan Antonio Gómez y Laly Roffiel en ¿Quién le teme a Virginia Wolf?, de Edward Albee, dirección Eduardo López Rojas y Mara Ybarra, Capilla Británica (Ribera de San Cosme y Circuito Interior, San Rafael, 535-3797), martes a viernes (20:30), sábado (19:00) y domingo (18:00 horas) (Fotografías de Luis Fernando Moguel).