FICHA TÉCNICA



Título obra Querido Diego, te abraza Quiela

Autoría Elena Poniatowska

Notas de autoría Víctor Hugo Rascón Banda / adaptación de la novela homónima de Elena Poniatowska

Dirección Arturo Sastré Blanco

Elenco Vera Larrosa, Fuensanta Zertuche

Música Ina Velasco y Ricardo Mercado

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Bruno Bert, “Basada en cartas de Angelina Beloff a Diego Rivera. Querido Diego, te abraza Quiela”, en Tiempo Libre, núm. 397, 30 junio 1988, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Basada en cartas de Angelina Beloff a Diego Rivera
Querido Diego, te abraza Quiela

Bruno Bert

En el Museo Estudio Diego Rivera hemos visto un espectáculo que se presenta en el teatro Santa Catarina. Tal vez no sea lo mismo porque seguramente no existe un lugar más, idóneo para representar momentos o situaciones de la vida de Diego Rivera, que la que fuera su propia casa y atelier; pero quizás la ambientación logre un efecto similar. Y ojalá así sea ya que la conseguida en el actual espacio es plenamente satisfactoria.

Basado en un libro de Elena Poniatowska adaptado al teatro por Víctor Hugo Rascón Banda y dirigido por Arturo Sastré, este trabajo para dos actrices y un ausente, nos narra en forma no lineal la relación entre el pintor mexicano y la artista rusa Angelina Beloff con la que conviviera en París durante la segunda década del siglo. Rivera la abandona en 1921 para regresar a su país, incorporándose plenamente a la vida artística y política de México. Quiela, desde la buhardilla parisina le escribe carta tras carta, tratando de renovar una relación que en realidad ya habrá concluido. Estas cartas, que dan título a la obra, permiten la reconstrucción de la imagen del Rivera de aquel periodo formativo (su etapa cubista sobre todo. Es de notar que el original del retrato de Quiela y el niño mostrado en escena, podemos apreciarlo en el Museo Carrillo Gil), a partir del sentimiento de la mujer, el dolor de la muerte del hijo común y el abandono. Pero si bien es el sentimiento la paleta de donde se extraen los matices tanto dolorosos como tiernos que nos van dando la imagen de Diego y Quiela, la calidad del soporte literario expone siempre en primer plano aquello que, para nosotros, puede tener mayor valor. Esto es la conformación de la personalidad no sólo individual sino también artística y política del pintor. Así, la obra evita tanto el didactismo directo como el diluirse en su contrario emocional, logrando un equilibrio donde las ideas y las posturas encierran su correlato emotivo que las contempla, produciendo al mismo tiempo una sensación intimista y una información reveladora sobre el momento.

En el logro de esta síntesis, no es ajena la estructura de presentación

escenográfica: una ambientación mínima de excelente calidad donde están cuidados los menores detalles que sugieren y completan el discurso de los actores. Agregando a esto un imaginativo juego de luces y una interesante musicalización en vivo a cargo de Ina Velasco y Ricardo Mercado.

El trabajo del director es prolijo y creativo, tanto en la utilización del pequeño espacio —en su doble plano de interno y externo — como en el manejo de los actores, componiendo una línea fluida y armoniosa con múltiples aciertos, en donde tal vez la única crítica que pudiera hacérsele, es sobre el manejo del ritmo que por momentos decae o se quiebra, para luego retomar intensidad e interés. Tratándose, como creo, de su primer trabajo, es una demostración de que puede llegar a ser un excelente director con el andar de no muchas puestas que cimienten su experiencia. Obviamente, en las dos únicas actrices recae gran parte de la responsabilidad de obra.

Es interesante sobre todo el trabajo de Vera Larrosa que interpreta a Quiela, utilizando una técnica que responde simultáneamente al naturalismo y a un cierto distanciamiento, dado sobre todo por el tono de su voz, que se vuelve no sólo vivencial sino también narrativo. Es decir, enfriando las emociones y dejándolas como un sedimento y un comentario de algo que ya sucedió y que expresa no sólo la posición del personaje hacia su pasado sino también la idea de la actriz hacia el papel que interpreta. Esta dualidad aleja el peligro de un exceso de "temperatura" y lo que conllevaría: la posible caída hacia una visión melodramática y por lo tanto minimizadora de lo vivido-narrado. Su compañera, Fuensanta Zertuche, que interpreta diversos papeles, esencialmente el de la conserje, logra un manejo correcto de las situaciones pero no llega al nivel que desearíamos para ese personaje que es el único interlocutor presente de la protagonista.

Pero esto no llega a dañar el espectáculo, que se muestra como un interesante ejemplo de una propuesta de cámara con un tema que adquiere matices originales y atractivos, por la forma en que sus diversos responsables lo encaran. Un material para ver y comentar.

Vera Larrosa en Querido Diego, te abraza Quiela, adaptación teatral de Víctor Hugo Rascón Banda a la novela homónima de Elena Poniatowska, dirección Arturo Sastré Blanco, Teatro Santa Catarina (Plaza de Santa Catarina 10, esq. Progreso, Coyoacán, 658-0560), miércoles a viernes (20:30) sábado (19:00) y domingo (18:00) (Fotografías de Luis Fernando Moguel).