FICHA TÉCNICA



Título obra Las mujeres de Troya

Autoría Miguel Sabido

Notas de autoría Basada en Las troyanas ,de Eurípides

Dirección Miguel Sabido

Elenco Magda Guzmán, Rosa María Bianchi

Espacios teatrales Teatro Hidalgo

Referencia Bruno Bert, “Eurípides, pero de telenovela. Las mujeres de Troya”, en Tiempo Libre, 23 junio 1988, p. 43.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Eurípides, pero de telenovela
Las mujeres de Troya

Bruno Bert

El Teatro Hidalgo, cerrado a partir del terremoto de septiembre del 85, acaba de reabrir sus puertas con la presentación de Las mujeres de Troya, una obra dirigida por Miguel Sabido basada en los textos de Las troyanas de Eurípides.

Está incluida dentro de la celebración del cuarenta aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos presentándose -esencialmente como un mensaje antibelicista. A niveles textuales del original griego lo al menos la traducción en donde se basa) está bastante respetada en sus líneas generales, aunque por supuesto sufre una adaptación dado que a Sabido no le importa tanto el traernos aquella tragedia como el utilizarla como soporte para una propuesta que trata de acercar a nuestra realidad contemporánea. Así se elimina en forma explícita la influencia de los dioses en el destino humano para que éstos asuman la responsabilidad de sus actos y barbaries; se agrega la figura de Polixena, de la que Eurípides sólo hace mención sin mostrar en escena, con ta intención de resumir en ella la dignidad tanto humana como de la mujer, y se varía la situación con Helena a través de una sugerencia de desnudo y un cambio de intenciones en los personajes que en este caso resulta más bien gratuito y de concesión espectacular. Los párrafos están aligerados pero lo mejor del texto griego se conserva junto con la visión general que exalta la dignidad de los vencidos, en este caso específicamente a través de las mujeres, elemento excepcional en Eurípides pero que resulta de especial interés para el hombre de hoy.

Pero si bien lo textual conserva interés y la intención pacifista es de alabar en momentos como los actuales donde todo el mundo parece peligrar en transformarse en posibles Troyas (también el final ha sido variado como mensaje de esperanza), las resoluciones escénicas no son tan afortunadas como cabría esperar sobre esta base. Sabido conserva la sugerencia griega en todos los textos y personajes, pero los desdice en la realidad mostrando la acción ubicada en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La idea no es incorrecta para continuar la vigencia de lo que el texto propone e incluso relativizar la función de roles como los de reina, princesas y héroes, que tal vez podrían alejarnos de la intención de un discurso pertinente y actual. Lo que tal vez en esto no funciona es la pesadez casi caricatural del aparato escénico, las estridencias declamatorias de todos los personajes y un concepto de dirección que parece ser natural en Sabido y que tiene más que ver con el oropel de las estrellas y el andar de las telenovelas que con todo lo que marcamos más arriba.

La crítica a la actuación no pasa sobre la capacidad de los actores —los hay que han demostrado su capacidad en múltiples oportunidades— sino sobre la línea impuesta a éstos por el director y que parece repetir propuestas anteriores, seguramente basada en lo que alguna vez ha llamado su "teoría sintónica" sobre técnicas de actuación.

No es este el espacio para poder discutir una teoría y lo que en definitiva puede importar no es la validez o no de sus postulados sino sus resultados en la práctica concreta de una obra. No se trata aquí del lógico distanciamiento que impone el género sino el hacer de esto un híbrido que en sus extremos más exacerbados puede incluso llegar a producir rechazo y molestia mientras que en sus niveles medios monotoniza la belleza de un texto poético como el de Eurípides. Llevado a su concepción de puesta la tendencia al efecto y la concesión trivializa la grandeza del original encauzando la correcta idea de "aggiornamento" a un nivel de impacto intrascendente y multicolor siendo de esto el ejemplo más claro la mencionada y lamentable escena de Helena, aunque por supuesto no se trate de la única.

Entonces podemos concluir encontrando en Las mujeres de Troya todo un entorno de interés que termina desdiciéndose en la práctica misma del trabajo. Admitamos sin embargo que Miguel Sabido tiene un estilo personal y, lo compartamos o no (como en este caso), éste se ve claramente en sus realizaciones.

Magda Guzmán y Rosa María Bianchi en Las mujeres de Troya, espectáculo de Miguel Sabido, dirigido por él mismo, Teatro Hidalgo (Av. Hidalgo 23, Centro, 512-0810), martes a jueves (20:304 sábado (19:00 y 21:00) y domingo (17:00 y 19:00 horas).