FICHA TÉCNICA



Título obra Persona

Autoría Ingmar Bergman

Notas de autoría Francisco Bueno / adaptación

Dirección Francisco Bueno

Elenco Leticia Garza, Soldalila Prisca, Elizabeth Vogler

Espacios teatrales Teatro de la FSTSE

Referencia Bruno Bert, “Nueva lectura teatral a una de las obsesiones de Bergman. Persona”, en Tiempo Libre, 26 mayo 1988, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Nueva lectura teatral a una de las obsesiones de Bergman
Persona

Bruno Bert

"Hay una palabra —declaró Bergman en su oportunidad — que siempre me había obsesionado y que me vino al pensamiento: Persona, ese vocablo latino con que se designaban las máscaras detrás de las cuales, en la antigüedad, los actores ocultaban su rostro (...) Yo estaba encantado: mi filme llevaría ese título curioso, Persona, palabra cuyo primer sentido fue extrañamente alterado porque, de significar máscara, pasó a designar a aquel que se ocultaba tras ella".

El famoso filme de Bergman ha seducido ya a una generación, que sigue haciendo de él múltiples lecturas, y periódicamente aquí o allá se vuelve a intentar trasplantarlo al teatro, cosa de por sí realmente difícil ya que se trata casi de una sucesión ininterrumpida de close-up, de primeros planos, en donde el diálogo es entre las imágenes y, en todo caso, como marcó con acierto un crítico, entre la voz y el silencio.

Ahora el Grupo Voluntario de la FSTSE y la Compañia Cinco presenta este espectáculo en la sala de esa organización, un teatro amplio, poco difundido y menos frecuentado que en lo personal no conocía, y la función corrió con menos de 10 espectadores en un recinto en que deben caber no menos de 600, a pesar de que las entradas son notoriamente más bajas que las del teatro comercial.

En la puesta, a cargo de Francisco Bueno Dirzo, se ven aciertos y defectos. Veamos los segundos para poder cerrar con los primeros. Ante todo, Bergman domina y comprime en su película el espacio y corta las fronteras entre los mundos interiores y exteriores, creando un clima compacto que es el correspondiente al estado psicopatológico (?) en que viven los personajes. En el teatro, con un foro enorme, es el espacio el que domina, así como la multiplicidad de objetos mecánicos (camas y sillas de hospital, estructuras metálicas, etcétera), que aparecen en un primer plano aún mayor que los personajes, cuando tal vez debieran emerger a partir de sus vivencias. Así, espacio y objetos usurpan y minimizan al actor en lugar de potenciarlo.

Por otra parte, se quitan personajes (la doctora que pasa a una inaudible voz en off —elemento que dificulta seriamente la comprensión de todo aquel que no conozca de cerca el original fílmico o escrito — y el marido que desapa-rece totalmente), mientras que se duplica a la pareja principal, y no está muy claro el porqué de estas opciones. Como tampoco por qué se tiende a respetar casi todo el texto para luego cortar bruscamente las secuencias finales donde justamente se da la síntesis Bergmaniana.

A partir de esto se puede intuir (aunque tal vez no sea así ya que desconozco su trayectoria) una mano primeriza por parte de la dirección, que se vio sobrepasada por una propuesta decididamente seductora, pero también evidentemente compleja para su traslación teatral.

Podemos, por otra parte, hallar también aciertos. Y estos se encuentran sobre todo en el trabajo de los actores y en algunas imágenes con interesante poder de sugestión. Las cuatro actrices alternan estilos de actuación e intentan jugar con la doble vertiente de la realidad y la oniria, entre un naturalismo y un cuasi expresionismo acentuado por el maquillaje que en un principio se vuelve cercano a la máscara en el rostro de Elizabeth Vogler; así como en momentos del uso de la voz que pasa de lo cotidiano al alarido deformante. No es parejo el rendimiento, pero en las cuatro se pueden espigar secuencias de buena composición que podrían incluso haber sido mejor aprovechadas con ciertas elecciones en la puesta por parte del director. Entonces, si bien no estamos frente a una verdadera reinterpretación creativa de la obra de Bergman, nos hallamos, sí, ante un grupo que ha intentado un trabajo serio y que seguramente merecería, frente a las opciones de la actual cartelera, más apoyo y presencia por parte del público.

Leticia Garza y Soldalila Prisca en Persona, de Ingmar Bergman, adaptación y dirección Francisco Bueno, Teatro de la FSTSE (Valentin Gómez Ferias 40, San Rafael), miércoles a viernes (20:00), sábado (19:00) y domingo (18:00 horas).