FICHA TÉCNICA



Título obra Una noche con Medea

Autoría Tito Vasconcelos y Sergio Torres Cuesta

Notas de autoría Versión de La asamblea de mujeres

Dirección Tito Vasconcelos y Sergio Torres Cuesta

Elenco Tito Vasconcelos, Sergio Torres Cuesta

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Bruno Bert, “Erróneo planteamiento; original desvirtuado. Una noche con Medea”, en Tiempo Libre, 12 mayo 1988, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Erróneo planteamiento; original desvirtuado
Una noche con Medea

Bruno Bert

Una de las formas de tomar un clásico es ubicarlo como elemento soporte para una narración analógica en nuestra época. Es lo que hace Tito Vasconcelos con Medea. Con el agregado de jugar sobre un ensayo de la puesta de esa obra, lo que permite que la analogía se vea refrendada con fragmentos del original. Un juego de cajas donde actores actúan a otros actores que a su vez montan los personajes clásicos en una versión adaptada.

Se trata de Una noche con Medea, la pieza de Sergio Torres Cuesta y Tito Vasconcelos que bajo la dirección de este último y con su propia actuación en el rol principal se está presentando en el foro de la Compañía de Shakespeare.

Los fragmentos del drama clásico están extraídos de múltiples orígenes con un final que no corresponde ni a Eurípides ni a Anouhil (que juntamente con la de Corneille son las versiones más conocidas) pues no solamente no muere Medea sino que el que lo hace es Jasón. Pero esto tiene una relativa importancia en el planteo porque lo que realmente interesa al director es el cruce de pasiones que, desdobladas de la tragedia, se ubican entre los actores que están montando la obra, dando un final que no tiene porqué reproducir a los clásicos, sino dar otra impronta en donde lo analógico no se transforma en calco.

El trabajo se presta al lucimiento de los actores y parece un montaje destinado especialmente a ese juego de travestismo que gusta a Vasconcelos. Pero cabrían un par de reflexiones. La primera corresponde justamente a la actuación. Todos los personajes están asumidos por hombres, que no solamente encarnan los roles de la tragedia (como podría suceder en el teatro oriental), sino también a los personajes mismos de la pieza, es decir a los supuestos actores (actrices habría que decir) que ensayan, reviviendo en sus relaciones los conflictos de Medea. En lo personal no entiendo bien por qué es esto, ya que en el teatro oriental (y perdón por la insistencia, pero en occidente no hay una tradición a este respecto) se trata de construir una síntesis depurada de la femineidad que, justamente por ser simbólica, la da mucho mejor un hombre que una mujer. Pero para esto se recurre a un estilo no naturalista de actuación. Suponiendo que el supuesto montaje de la obra no manejara tal estilo sería correcta la propuesta. Pero ¿qué decir entonces de los personajes soportes, es decir las "actrices" de la pieza? Ya que por ser una pieza su estilo pretende ser justamente naturalista. Y aquí se desvirtúa el sentido original por el que se cambia el sexo, ya que el naturalismo no acepta el gesto simbólico sino el cotidiano y verosímil, con lo que obviamente los resultados son distintos y ya no es posible representar a "la mujer" sino a "esa mujer", y desde este ángulo se hace gratuito el que hombres actúen mujeres. Esto no significa que no estén bien interpretadas las partes, sino, simplemente, que por una cuestión de estilo no es posible cumplir lo que el mismo Vasconcelos plantea en el programa de mano.

La segunda reflexión es que, en nuestra opinión, se ha cedido a una cierta tentación de lucimiento extendiendo en demasía la tragedia cuando lo que importa es la pieza. Lo que termina por debilitarla al sustraerle etapas del desarrollo que pasan a la "espectacularidad", gratificante para el actor pero que no cubren una verdadera necesidad dramática. Es como si el equipo (y sobre todo Vasconcelos) se hubiera dejado seducir por la posibilidad de interpretar ese papel fascinante que es Medea, venga o no al caso.

De todas maneras se trata de un espectáculo interesante, con un cierto sabor arcaico y una visión de la mujer que puede dar para la polémica. Creo que vale la pena verlo tanto por Vasconcelos como por Medea.

>strong>Una noche con Medea, espectáculo de Tito Vasconcelos y Sergio Torres Cuesta, dirección de ellos mismos, Foro Shakespeare (Zamora 7, Condesa, 553-5244), jueves y viernes (20:30), sábado (19: 15 y 21:00) y domingo (18:00 y 20:00 horas)