FICHA TÉCNICA



Título obra Intimidad

Autoría Hugo Hiriart

Dirección Hugo Hiriart

Elenco Martha Verduzco, Patricia Bernal

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, “La pareja, víctima del egoísmo mutuo. Intimidad”, en Tiempo Libre, 21 abril 1988, p. 43.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La pareja, víctima del egoísmo mutuo
Intimidad

Bruno Bert

Alguien, ciertamente conocido en ámbitos no necesariamente teatrales, decía que lo que diferencia las distintas épocas históricas no es tanto lo que el nombre hace sino cómo lo hace. En la escena sucede lo mismo: no se trata de la novedad temática sino de la originalidad del planteamiento lo que nos permite gustar nuevamente circunstancias que en sí mismas nos pueden parecer trilladas.

El tema de las relaciones en la pareja —sobre todo en lo que hace a las pertenecientes a la clase media— no es justamente nueva y posiblemente podríamos llenar un tomo con solo mencionar los elencos y los nombres de las obras que a través de los años lo han abordado. Por lo cual es por cierto riesgoso volver sobre lo mismo si no se tiene un ángulo de visión y una estructura expositiva fuertemente atractiva. Y todo esto viene a colación por el reciente estreno de Intimidad, la obra de Hugo Hiriart dirigida por él mismo en el teatro El Granero.

El pequeño espacio circular del teatro se puebla únicamente con cuatro tubos de neón y un cubo de cubierta traslúcida e iluminado en su interno que hace las veces de una cama "iluminada", es decir, un objeto que va a echarnos algo de luz sobre las relaciones que en ella se suceden. Y hasta aquí la idea es atractiva, sea que la debamos al autor o a Alejandro Luna, que es el responsable de la escenografía e iluminación, por cierto breve pero ajustada y efectiva como una escultura abstracta capaz de ser resignificada a partir de los distintos ángulos de visión a los que efectivamente Hiriart los va a someter a través del texto dramático.

Este, como hábil escritor que es, construye una estructura que no es una narración sino la mera secuencia de un instante cotidiano amplificado en sus detalles intrascendentes que nos va revelando la insatisfacción de una relación cualquiera basada en la mediocridad y el egoísmo mutuo, la pérdida de valores y de esperanzas y el vacío. Luego multiplica por tres la misma secuencia con los mismos resultados en distintas edades y sexos de los componentes. Es como un tiempo social repetido en el reloj personal pero profundamente anónimo de cada uno de sus componentes. Para no caer en la posible empatización que podría resultar de una pieza, Hiriart juega con el efecto de distanciamiento introduciendo la reflexión externa y burlona de un tercero que nos va mostrando, como en una clase de medicina frente a un auditorio de estudiantes, los distintos momentos naturalistas de ese fragmento de relación reiterada incluyendo un acto sexual y la distorsión que se crea a su alrededor, semicantando al estilo de Brecht el desmenuce técnico-clínico de la misma.

Lo que vamos viendo con todo esto es que efectivamente Hiriart y Luna logran reenfocar el tema desde una perspectiva atrayente visual y textualmente, con economía de recursos, con distanciamientos efectivos, con una buena ironía y un juego de crítica mordaz.

Sin embargo, lo que no logran evitar, o tal vez simplemente no lo hayan deseado, es una cierta complicidad de pertenencia, en donde el público (obviamente de la misma clase social de los protagonista) ríe de sus propias falacias, emite algunas reflexiones burlonas y da por concluido el evento. Es decir que el efecto producido es más bien epidérmico en una clase cuya piel es suficientemente dura como para verse en estos espejos reveladores sin reaccionar efectivamente frente a ellos. En ciertos momentos es la imagen la que genera esta complacencia y en otros en cambio es la forma del abordamiento textual, y en ambas el presentar a ese mundo como cerrado y concluido en sí sin posibilidades de cambio ni otras alternativas externas al mismo que realmente lo redimencionen e historicen.

Un buen trabajo cuyos límites parecen provenir más bien del ángulo de abordamiento de su autor que de posibles falacias estéticas o técnicas en su construcción, con actores que rinden lo pedido y una hábil dirección. Un buen manejo en definitiva de un material interesante pero limitado.

Martha Verduzco y Patricia Bernal en Intimidad, autor y director Hugo Hiriart, Teatro Del Granero (atrás del Auditorio Nacional, Unidad Artística y Cultural de Bosque, 520-4331), martes a jueves (20:30), viernes y sábado (10:00 y 21:00) y domingo (18:00 horas).